Panamá, 12 de junio de 2001
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Tiro A gol

Premio a los mejores

El pasado 22 de diciembre, en un escrito que hice, califiqué como una final adelantada el partido entre Tauro y Panamá Viejo correspondiente a la segunda fecha de la hexagonal.

Así lo veía. Ese viernes se enfrentaban en el estadio Rommel Fernández los equipos que mejor habían hecho las cosas hasta ese momento.

Gracias a Dios que el fútbol entre sus situaciones justas tiene cosas bonitas, como el haberle hecho justicia al Panamá Viejo y al Tauro, llevándolos a disputar la final de la presente temporada.

Y así, en su mayoría, me lo dieron a conocer algunos lectores que participaron de una encuesta en este mismo espacio, cuando se les preguntaba sobre los dos equipos de su preferencia para disputar la final.

Había mucha expectativa por ver esta final entre uno de los grandes de la ANAPROF, como lo es el Tauro, por no decir el más grande, haciendo alusión a sus cinco títulos, y uno como el Panamá Viejo, que quiere hacer historia.

En las semifinales los dos lo corroboraron. Panamá Viejo sacó partido de un Alianza que solo le puso algo de resistencia en el primer partido. Y qué decir del Tauro.

El domingo eché de menos a ese San Francisco batallador de otras temporadas, que no se rendía antes las adversidades. Estuvo falto de corazón, se rindió antes del final de la pelea.

La final está sumida en una serie de conjeturas. Seguro que una gran mayoría va a estar a favor del Panamá Viejo, por ser el equipo que se ha venido ganando el cariño entre los aficionados.

Otros a lo mejor estén cansados de ver ganar al Tauro en los últimos años y quieren que surja un nuevo campeón. O como sucede en este tipo de situaciones, el público por lo regular siempre va a estar de parte del equipo más chico.

Lo que sí es un hecho, es que el Tauro está obligado a ganar por todo lo que representa, jugador por jugador es el que mejor plantel presenta.

Por el equipo con que cuenta, Tauro tiene pergaminos para coronarse campeón por sexta ocasión en la ANAPROF; es el conjunto que está obligado a ganar por orgullo y para hacerle honor a su historial.

En el pentacampeón no hay cabeza para pensar en una derrota, habrá que rendirle honor a su nombre y mentalizarse en hacer prevalecer la ley del más fuerte.

Contrario sucede con el Panamá Viejo, que tiene mucho que ganar y poco que perder. Sus jugadores deben reconocer que internamente la presión va a estar de parte de los jugadores del Tauro.

A diferencia de todo lo que representa Tauro en el historial de la ANAPROF, Panamá Viejo es un equipo más modesto, con un título alcanzado en 1999, cuando venció al mismo Tauro por 2-0 en la final del torneo de Apertura. En torneos regulares no ha obtenido ningún título.

La diferencia del partido va a estar en el ánimo que presenten los jugadores del Panamá Viejo, que por lo regular se han convertido en un hueso difícil de roer para los llamados equipos grandes.

Alfredo Poyatos debe tener un as en su manga, para decidir finalmente si se mantiene con su sistema de adelantar a su defensa como lo ha venido haciendo hasta las semifinales.

En frente, Tauro va a tener a un rival con jugadores veloces que cuando se enchufan es difícil de detener.

Los dos planteles tienen condimentos para hacerse con el título, Tauro obligado a sustentar su tradición en el fútbol panameño y Panamá Viejo a reafirmar su estado de ánimo en este tipo de partido, en el que tiende a crecerse, tal como lo hizo ante el Saprissa.

Gane quien gane, el campeón obtendrá la recompensa por su buena labor con dos técnicos renovadores.

Por un lado Gary Stempel, uno de los principales gestores de la renovación del equipo cangrejero, que en tres años le ha dado una nueva imagen al Panamá Viejo.

Y otro como Alfredo Poyatos, que reafirma que lo del año pasado no fue casualidad cuando clasificó al Tauro a la final.

Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com

 
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