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Aquí
y Allá
El
béisbol y sus enseñanzas
El Nacional Juvenil cumplió anoche una etapa más en su versión
2001. Los entendidos dan por descontado de que la novena de Chiriquí
estará en la final junto a, muy posiblemente, la representación
de Herrera. Panamá Metro aún pataleaba anoche para clasificar,
en una muestra de que hoy no es el equipo a vencer.
Pero, al margen de lo que pudo acontecer anoche y que obligara
o no a celebrar un partido extra, es indudable que la Federación
Panameña de Béisbol tendrá que hacer algo dramático en esta categoría
para poder darle otro cariz a los torneos nacionales.
Estamos convencidos de que los miembros de la FEDEBEIS están conscientes
de que hay que hacer un trabajo, lo dice el hecho de que su Comisión
Técnica se reuniera para evaluar el campeonato antes de que finalizara,
pero no solo falta saberlo sino actuar casi de inmediato.
Y digo esto porque es ahora cuando las ligas de corregimientos
y distritoriales debieran estar en su apogeo. Pero no, la mayoría,
por no decir todas, están paralizadas porque una veintena de muchachos
originarios de sus respectivas provincias, participan en el Nacional.
¡Increíble!
Las Ligas Provinciales se han metido de lleno en los Nacionales,
dejando de lado una parte importante de su razón de existir, que
es la supervisión de las organizaciones distritoriales y de corregimiento.
Parecen no entender que la realización de los Nacionales para
nada debe interferir -y no lo hacen- con el desarrollo de sus
torneos internos, aprovechándose estos meses de estación seca
y de que los muchachos están de vacaciones escolares.
Uno de los puntos de los 12 que se recomendaron como parte del
plan de acción de la FEDEBEIS, es el de fiscalizar a las Ligas
Provinciales, solicitándoles toda la información que tenga que
ver con el desarrollo de sus campeonatos. No sería mala idea,
añado, que también se les hablara acerca de la necesidad de que
inicien sus ligas casi al unísono en que se inaugura el campeonato
nacional juvenil.
Es indudable de que parte del problema existente que hay en cuanto
al nivel técnico en el Nacional, se debe a la poca actividad que
tiene el pelotero en su región, aunado a la deficiente formación
que tienen desde las categorías menores.
Y es allí donde creo que la puerca ha torcido el rabo. Si evaluamos
el Nacional, no solo presentaron problemas de esta índole Darién,
Colón y Bocas. Ahora, la intención no es la de señalar quien sí
hace un trabajo y quien no, porque lo que se busca es el engrandecimiento
de nuestro béisbol.
En síntesis, encontramos dos aspectos en los que hay que trabajar
de manera urgente. El primero, en la necesidad de que las diferentes
ligas, llámense de corregimientos o distritoriales, aprovechen
esta época para realizar sus torneos, y segundo, de que se fortalezca
en algunos casos y de que se inicie, en otros, el programa de
pequeñas ligas.
El béisbol panameño goza de buena salud, ya que no solo se cuenta
con peloteros de los cuales hoy nos sentimos orgullosos, sino
también con dirigentes e instructores de excelente ejecución,
por lo que lo único que necesitamos es poner manos a la obra y
que las supervisiones recomendadas se den y no duerman el sueño
de los justos.
Nicolás
Espinosa
nespinos@prensa.com
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