Panamá, 24 de mayo de 2001
RESEÑA
RAICES
HOY EN LA RED
PORTADAS DEL DÍA
REPORTAJES ESPECIALES
DIRECTORIO DE E-MAIL
TITULARES POR E-MAIL
EDICIONES ANTERIORES
¿QUIENES SOMOS?
TRANSPORTE
EMPLEOS
SERVICIOS
ANUNCIOS VARIOS
BIENES RAICES
ALQUILER
VENTA
ARTÍCULOS VARIOS
FINANZAS
JUDICIALES

 

 

  .  
 

Una reliquia arquitectónica

TEXTOS: HARRY CASTRO STANZIOLA
FOTOGRAFIAS: CORTESIA DEL PADRE JOSE CASTAÑO

Así era la Iglesia de la Merced a finales del siglo XIX. Compárese con la otra fotografía, en donde ya aparecen los rieles del tranvía. Nótese que bella e interesante era la construcción original, con su fachada toda de piedra y sin sufrir el sacrificio de la inapropiada pintura blanca. En nuestra opinión muy personal, ese era el edificio religioso más llamativo de la ciudad. Además de la pintura, hoy se observan modificaciones en las ventanas y en la escalera que aparece posteriormente. Se dice que la pequeña capilla exterior de la derecha era usada para bautizos y la otra para rogar por las ánimas.

En el año de 1258, el catalán Pedro Nolasco funda la orden religiosa y militar de la Virgen de la Merced, dedicada a redimir o liberar a los prisioneros existentes en diversas partes del mundo. Al inicio trabajaban en España y en Africa. Con posterioridad vinieron a la América.

A Panamá, los primeros miembros de dicha orden llegaron entre 1514 y 1519. A favor de la primera versión está el hecho de que, cuando Pedrarias Dávila arribó aquí en el primer año anotado, vino con el primer obispo Fray Juan de Quevedo, en unión de varios franciscanos y “de otros clérigos” cuya orden no se especificaba.

Llama la atención que una de sus naves tenía el nombre de “Santa María de la Merced”, muy relacionada con la comunidad que hoy nos ocupa.

Veamos ahora qué argumentos se pueden aducir a favor de la fecha de 1519.

Al ser trasladada la ciudad de Santa María la Antigua del lado Pacífico al Atlántico y ser reemplazada por la que se llamó Nuestra Señora de la Asunción de Panamá, Pedrarias, su fundador, tenía como capellán a Francisco de Bovadilla, quien obtuvo permiso para conseguir el terreno, en donde pronto se erigiría “la primera casa o convento” que tuvo la Merced en tierra firme de este continente.

De más está decir que Bovadilla era miembro de la comunidad de los mercedarios, nombre de la asociación en la cual hoy estamos interesados

De manera que ya tenemos a estos religiosos, instalados en lo que hoy se conoce como Panamá La Vieja.

También tuvieron un convento hospital en San Felipe de Portobelo.

En sus inicios, el obispo de Panamá, Pedro de Torres, no les permitía a los mercedarios predicar, confesar, ni pedir limosnas, lo que hizo que el religioso Pedro de Hiba solicitara a la casa real de España que ordenara modificar esa situación, lo cual les fue concedido.

Con ello los ingresos aumentaron y el convento fue creciendo no solo físicamente sino también en ingresos y en el número de religiosos (10). Llegaron a poseer alrededor de 300 cabezas de ganado y unos bohíos que alquilaban a los viajeros que cruzaban el istmo.

En 1671, el pirata Henry Morgan saquea Panamá y convierte el nuevo convento mercedario en su plaza de armas.

Debido a la destrucción de la ciudad, los mercedarios debían trasladarse al sitio de Ancón. Pero los obstáculos por parte de las autoridades continuaban. Se dice que a pie y sobre los hombros poco a poco se fueron transportando las piedras.

Corría el rumor de que Morgan y sus huestes iban a atacar de nuevo. La comunidad mercedaria resolvió entonces no usar aquel material para construir un nuevo convento. Lo utilizó para levantar una muralla que protegía a la ciudad de otro ataque, dando así más pruebas de su desprendimiento.

La nueva iglesia fue entonces construida de madera, por lo cual fue presa de varios incendios. La fecha se fija entonces en 1732, a juzgar por la inscripción que aparecía en las nuevas campanas.

La Merced, debido a la demora y también a los incendios que asolaron a la Catedral, cumplió las funciones de esta en variadas y prolongadas ocasiones.

Comentarios de nuestro lectores

En una muy amable carta, Don Carlos A. Miranda G. nos envió un extenso relato de la fundación de Boquete, en las postrimerías del siglo XIX, por un grupo de habitantes de Dolega que buscaba mejores tierras.

Entre ellos figuraban José Mercedes, José Salomé y Manuel del Rosario Miranda, Antonio y Popo González. Así como los Rovira, Guerra, Urriola, Ciana y otros.

 
.