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Sobre ciencia y creencias
A estas alturas, la teoría de la evolución es un hecho que no requiere de mayores demostraciones
José Luis Quiroga
En respuesta al artículo del señor David Méndez Dutary aparecido en La Prensa del día 28 de abril, planteo mis discordancias con su concepción de la ciencia y los resultados a los que tal concepción le llevan: afirmar que la teoría de la evolución corre pareja con la teoría creacionista en su falta de argumentos cientificamente demostrables.
Toda aproximación a la verdad que se jacte de ceñirse a los hechos, no puede tener como único modo de discernimiento la observación empírica. Tengo la certeza de que la concepción de la ciencia que tiene el señor Dutary es una concepción errada. Y ello no se debe a que el señor Dutary no se haya aprendido bien sus lecciones, sino a que toda ciencia está formada por un conjunto de conceptos que nacen y se desarrollan dentro de una formación social, la cual se convierte en punto de partida para el investigador, por más serio y objetivo que sea. Alguien dijo una vez que el gran problema por resolver de la humanidad fue por un tiempo responder a la pregunta: qué es el ser. Y decía que en nuestro tiempo la gran pregunta había cambiado a qué es el conocimiento, cómo se aprehende la realidad. En ese sentido, es importante destacar que la idea que de la ciencia tienen muchos llamados “científicos” no es de ningún modo neutral, tiene una ideología que la soporta. Si nos basamos en las propias palabras del señor Dutary alcanzamos a ver los postulados positivistas que lo enlistan en las filas de los que profesan la ideología social liberal. Según él, solo es digno de ser considerado como un hecho aquello que se comprueba en el laboratorio o en la naturaleza. Mientras que la historia de la naturaleza puede ser reconstruida siguiendo este esquema, con grandes resultados, poco puede decirnos de la praxis humana en sí. Me dirá alguien: qué tienen que ver los hechos neutrales con la praxis humana. La respuesta es: pues lo tienen que ver todo, dado que precisamente la ciencia es un instrumento creado por los humanos para comprender la realidad. Instrumento que es, a fin de cuentas, como el hombre, parte de la realidad misma. ¿Cómo puede la ciencia empírica retroceder en su punto de vista para incluirse ella misma en la realidad observada? Para ello existen ciencias valiosas: la filosofía, la sociología, etc. Y debo de paso decir que no existe tal cosa como una ciencia libre de juicios de valor y no existe un punto neutral desde el que la ciencia pueda emitir criterios de verdad sin posibilidad de cambio de punto de vista. Por otro lado, el positivismo del señor Dutary quiere partir de los hechos observados, sin siquiera tomar en cuenta que el que observa es parte de la realidad y quiera o no quiera, afecta los resultados. No quiero decir con esto que todo sea relativo y la verdad sea inalcanzable, pero incluso la verdad más obvia puede ser puesta en duda por quien maneje los datos obtenidos sin una conciencia de cómo las partes del rompecabezas van formando una imagen del todo, hasta el punto de poder figurarnos un sentido del universo, aún cuando falten algunas piezas. Y ese sentido del universo, la relación de las partes con el todo, su origen y desarrollo es algo que no puede reproducirse en un laboratorio. Lo que no significa que no sea objeto de la ciencia, sino que lo es de una ciencia superior.
Dicho esto, creo que es muy poco acertada la aseveración del señor Dutary de que la ciencia no ha demostrado la veracidad de la teoría de la evolución. A estas alturas, creo que dicha teoría ya no acepta discusiones, es un hecho que no requiere de mayores demostraciones. Claro está, nadie será capaz de decir que ya sabemos todo lo que hay que saber de la evolución, pero esto no altera el hecho de que es la única concepción que da cuenta de los hechos empíricos sin alteraciones fantásticas; del mismo modo que aceptamos las ideas de Newton y Einstein del universo -todavía objeto de debate- por encima de las ideas que imaginaron astrólogos y teólogos antes de ellos, sencillamente porque esas ideas ya no tienen sentido, ni siquiera para las nuevas generaciones de astrólogos y teólogos.
A propósito de esto último quiero decirle al señor Dutary que hace muchos años fui empapado en la doctrina oficial de la Iglesia católica por parte de los hermanos de La Salle y en las clases de religión se nos impartió la noción de que no había contradicción entre la Iglesia y los descubrimientos científicos, entre ellos los de la evolución y el origen de las especies. De hecho, la discusión vigente era en qué momento Dios insufló el alma a aquellos primates que se habrían de convertir en el hombre moderno. El Génesis, según la doctrina oficial de la Iglesia católica, es sólo una leyenda que debe entenderse en su contexto histórico.
Sucede que el catolicismo es en cierto modo más progresista y las ideas contrarias a la evolución florecen más en los sectores conservadores de la sociedad estadounidense, de afiliación protestante. Y si cada Iglesia tiene su verdad, y esta se contradice, entonces la fe no es el mejor lugar para buscar las respuestas, tal vez solo para escapar de ellas.
El autor es arquitecto
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