Panamá, 18 de mayo de 2001
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Una cumbre inadvertida

La Conferencia del Milenio de los Pueblos Indígenas fue el foro mundial sobre los asuntos de las etnias que tuvo por una semana su epicentro en Panamá. Poca atención se le prestó aquí a este importante foro

ARISTIDES CAJAR PÁEZ
acajar@prensa.com

Delegados de pueblos y naciones indígenas de Asia, Africa, Europa y América discuten durante una de las mesas de trabajo de la Conferencia del Milenio de los Pueblos Indígenas.

Desde las paredes, rostros milenarios, misteriosos, dolidos, alegres, congelados en instantáneas fotográficas, miran vigilantes. Una música de fondo trae también reminiscencias antiguas y actuales a la vez. Algunos objetos artesanales diseminados aquí y allá simbolizan diferentes culturas autóctonas de las más diversas latitudes del globo.

No se trata de una simple exposición o una visita a algún museo. Es simplemente el entorno en el cual representantes de culturas indígenas de todo el mundo se reunieron en Panamá entre el 7 y el 11 de mayo pasado, en la Conferencia del Milenio de los Pueblos Indígenas.

La decoración del estrecho recinto de un hotel de esta ciudad recreaba un ambiente propicio para que los representantes de tantos pueblos autóctonos se sintieran como en su casa. Aquí han hablado de sus problemas, han comparado su situación y han hecho cuentas: desde 1994 el mundo ha celebrado la década de los pueblos indígenas, pero los estados siguen siendo sordos y ciegos a la realidad de las poblaciones autóctonas.

Sin embargo, en estos 10 años, los indígenas han crecido mucho, han aprendido y desmitificado la compleja jerga técnica del hombre occidental, se han educado tanto a los líderes como a las comunidades, en las más variadas materias. Ya no tienen miedo. Al igual que sus pueblos, por sus propios esfuerzos, han tomado mayor conciencia de su lugar en el mundo y ahora reclaman para sí los derechos que tienen los demás pueblos de la tierra.

Aunque parezca paradójico, los convenios internacionales aún no les conceden el reconocimiento en pie de igualdad a los pueblos indígenas frente a los demás pueblos del mundo. Estos denuncian una razón simple: racismo.

Precisamente, de Panamá salen con unas cuantas conclusiones que presentarán ante foros de las Naciones Unidas, primero en Ginebra, el próximo mes de junio. Luego, la gran cita será la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Xenofobia, y la Discriminación, a celebrarse en Durban, Sudáfrica, en noviembre de este año.

La cita indígena de Panamá, un evento de primer nivel, pasó prácticamente ignorada por los medios de comunicación locales. Tampoco parece haber despertado mayor entusiasmo entre autoridades y políticos del patio. Tristemente también, coincidió con las movilizaciones populares y los incidentes violentos ocurridos en esta capital, derivados del aumento del pasaje del transporte colectivo. Este encuentro fue organizado y promovido por la Asociación Napguana de Panamá y el Centro Holandés para los Pueblos Indígenas (NCIV).

Realidades Los indígenas del mundo están concentrados en unos 5 mil pueblos con una población total aproximada de 300 millones de individuos. Muchos de ellos, si no la mayoría, viven en zonas remotas de difícil acceso y con pocos medios de comunicación a su alcance. Les es muy difícil llegar a reunirse con sus pares de otras naciones y discutir en un mismo foro sus problemas comunes a una escala global. Esta es la importancia de la reunión en Panamá.

Cuando apenas faltan dos años para que culmine la llamada "década de los pueblos indígenas", las condiciones de las poblaciones autóctonas de muchos países del mundo se mantienen en la marginación, el abandono y el desprecio cultural.

Peor que ello, han sido las denuncias del exterminio sistemático que se comete contra los pueblos indígenas de diversos países, por fuerzas violentas que no aceptan la neutralidad de estas poblaciones. Las incluyen en sus estrategias de muerte, en conflictos en los cuales los indígenas nada ganan y mucho pierden. Este es el caso que denunciaron los guambianos de Colombia, indefensos entre el fuego cruzado de guerrilleros, paramilitares y fuerzas armadas.

Del mismo modo, los araucanos chilenos hicieron sentir su voz contra el continuo despojo y depredación de los recursos naturales de las tierras que habitan, privándolos de sus medios de susbsistencia tradicionales y de sus lugares sagrados.

Los indígenas mexicanos, por su parte, aprovecharon el foro para manifestar su rechazo a la nueva legislación indígena recién aprobada, la cual no terminó de definir cuestiones importantes como la preservación de su cultura y los derechos sobre sus territorios. En este sentido, dicen, se desconoció el espíritu de lo pactado con las fuerzas políticas mexicanas tras la multitudinaria marcha zapatista que arribó a la capital mexicana el pasado mes de marzo con los reclamos de los pueblos indígenas de ese país.

Temas Como uno de los puntos fundamentales en la agenda de la conferencia, estuvo el tema del Decenio Internacional para los Pueblos Indígenas. Los participantes señalaron que hubo y hay pocos resultados de esta iniciativa, por lo que ven la necesidad de continuar presionando a los actores involucrados, incluyendo los propios pueblos indígenas.

"Pensamos que no hay suficiente sensibilización referente a los pueblos indígenas. Por tanto, creemos en la necesidad de convocar a una conferencia mundial sobre los pueblos indígenas para evaluar profundamente el decenio internacional para los pueblos indígenas y otros temas relacionados", señalan.

Otro asunto importante es la aproximación de la “Conferencia mundial contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia” y otras formas conexas de intolerancia. Los participantes indicaron que los Estados deben proveer recursos financieros para educar contra el racismo y promover campañas publicitarias que generen conciencia de tolerancia, aceptación a la diversidad y respeto por las culturas de todos los pueblos indígenas.

Se recomendó a los Estados que examinen sus constituciones, leyes y sistemas legales para identificar y erradicar el racismo contenido en los mismos, dirigido en contra de los pueblos indígenas.

Otro tema de actualidad es la implementación de la resolución de las Naciones Unidas referente al establecimiento del Foro Permanente para asuntos indígenas. Allí, los asistentes señalaron que debe haber un secretariado autónomo compuesto preferiblemente por los indígenas.

Han pasado décadas de deliberaciones y muchos gobiernos hoy en día niegan que los derechos de los pueblos indígenas existan y prefieren referirse a estos como "minorías étnicas" o hasta "refugiados".

La Declaración de los Derechos Humanos reconoce la existencia de personas autogobernadas y los lista como personas con derechos bajo las leyes internacionales. Por otro lado el término "Pueblos indígenas" no es reconocido en esta declaración y por ello implica que legítimamente no existen.

Milliani Trask, líder hawaiana de la causa indígena mundial, quien trabaja al lado de Rigoberta Menchú en la iniciativa Indígena para la Paz, señala que "el rechazo de los estados para otorgar derechos plenos e incondicionales de propia determinación refleja el grado de racismo". Añade que a pesar de que los pueblos indígenas están formados y capacitados para defender sus casos, al no ser reconocidos como un grupo legítimo, su voz es marginada en foros internacionales.

Los participantes cuestionaron la mala inversión de fondos por organizaciones privadas, en programas sociales para la salud y la educación de "descendientes de esclavos" (africanos americanos), mientras que muchos descendientes de esclavos que permanecen en Africa, viven en total pobreza y sufren de la crisis que provoca la deuda externa.

Las críticas surgen, pues existen planes de representantes de las comunidades afro- americanas, principalmente estadounidenses, de viajar a Durban en jets patrocinados por el Gobierno y el sector privado para discutir el tema de las "reparaciones por esclavitud".

Mientras tanto, dicen, otros africanos no podrán pagar los costos del transporte para participar en la conferencia que efectuará al otro lado de sus fronteras en el propio continente africano.

Los participantes sienten que este, “al parecer, benevolente gesto es solo una forma de disminuir sus sentimientos de culpa basados en su participación en la historia de la esclavitud”. El enfoque de la agenda hacia las "reparaciones por esclavitud", es visto como “un conveniente, más infortunado de desvío de la atención mundial de las necesidades más apremiantes como el reconocimiento de los pueblos indígenas como tales, su conmoción debida a abusos de los Derechos Humanos, y la existencia en algunas partes del mundo de la descolonialización”, señalan en uno de los documentos finales de la conferencia.

Todos estos temas serán comunicados en la próxima reunión preparatoria para la Conferencia Mundial contra el Racismo a llevarse a cabo del 21 de mayo al 1 de junio en las Naciones Unidas en Ginebra. Allí los Pueblos Indígenas también pondrán sobre la mesa las resoluciones y recomendaciones adoptadas en la conferencia del Milenio, para asegurar así que tengan un impacto en la Conferencia Mundial contra el Racismo.

Logros Pese a todo, los indígenas contabilizan sus conquistas: han logrado que se establezca el Primer Foro Permanente para los Pueblos Indígenas del sistema de las Naciones Unidas; “Las estrategias indígenas para educar a nuestras comunidades y pueblos se han desarrollado en todas las regiones, en las áreas con desarrollo sostenible, ingeniería genética, y en la manera en la cual funciona la organización de las Naciones Unidas y sus agencias especializadas”, indican en una de sus conclusiones finales.

“Por medio de la educación hemos desmitificado la estructura compleja del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio. Por medio de una acción en común con la sociedad civil hemos asegurado que las voces indígenas, antes calladas y marginadas, serán oídas, entendidas y que nuestras preocupaciones serán tomadas en cuenta”, añaden.

Agregan, respecto a los resultados de este encuentro, que “lo más importante es que hemos reconfirmado nuestro compromiso de abogar por los derechos humanos de los pueblos indígenas y de alcanzar los todavía no calificados derechos de autodeterminación para todos los pueblos indígenas del mundo”.

 
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