De política
Sociedad
civil y reformas electorales
Magaly Castillo
Las organizaciones de la sociedad civil que participamos en la
Comisión Nacional de Reformas Electorales, planteamos desde el
inicio de los debates, que los temas fundamentales de una reforma
electoral en Panamá son el establecimiento de límites a las donaciones
privadas, el control de financiamiento de los partidos políticos
durante las campañas electorales, la divulgación del origen de
los fondos y el tope a los gastos de campaña, para evitar el abuso
que cometen algunos candidatos y partidos políticos, quienes invierten
sumas exorbitantes en sus campañas electorales. Esta posición
no es antojadiza y coincide con las exigencias de la sociedad
civil en todo el continente.
No obstante, eran los partidos políticos los que finalmente decidían
la aprobación o desaprobación de cada una de las propuestas, y
allí están los resultados.
El balance final es el siguiente:
-Los partidos políticos quedan obligados a registrar contablemente
las contribuciones privadas que reciban, dejando constancia de
la identidad de cada donante al presentar un informe al Tribunal
Electoral. Sin embargo, los ciudadanos no tendremos acceso a esta
información, que será únicamente utilizada por la autoridad competente
en caso de que exista alguna denuncia.
-Se prohíben las donaciones de personas o empresas que sean concesionarias
del Estado, que tengan contratos con el Estado dentro del año
anterior a las elecciones y las donaciones o aportes que provengan
de personas, empresas o gobiernos extranjeros. No se logró que
los partidos políticos aceptaran establecer la prohibición de
contribuciones de una misma persona natural o jurídica que exceda
de una suma determinada.
- Los partidos políticos no aceptaron que se establecieran topes
de gastos, argumentando que no existe información suficiente que
nos permita conocer los costos reales de una campaña electoral.
Las organizaciones de la sociedad civil propusimos reforzar las
prohibiciones y regulaciones establecidas en la ley electoral,
de tal forma que se elimine la posibilidad de usar fondos del
Estado para proselitismo político y que se prohíba disponer desde
un año antes de las elecciones de las partidas circuitales, becas
y otras formas de utilización de dichos recursos. La Democracia
Cristiana presentó una propuesta que fue rechazada por cinco de
los siete partidos políticos.
A pesar de todo, hubo avances importantes:
- El presidente de la Asamblea Legislativa y los alcaldes deben
renunciar seis meses antes de las elecciones.
- La tarifa de propaganda política deberá ser la misma que la
comercial; se estableció el principio de no discriminación e igualdad
de oportunidades para los candidatos en materia de costos de campaña
y la realización de monitoreo por parte del Tribunal Electoral
a los medios.
- Se prohíben las donaciones o aportes anónimos y las donaciones
provenientes de empresas o personas extranjeras o de empresas
que tengan concesiones con el Estado desde un año antes de las
elecciones.
- Existe la obligación de postular por lo menos a una mujer en
los circuitos plurinominales.
- Ningún partido podrá tener más del 50% de curules en los circuitos
plurinominales.
Por otra parte, y a pesar de que en la agenda de la Comisión incluía
al inicio temas que necesitaban reformas constitucionales, el
Tribunal Electoral y los partidos políticos decidieron sacarlos
de la agenda y presentar al Ejecutivo solo el paquete de reformas
legales. Las organizaciones de la sociedad civil nos manifestamos
en contra de esta decisión por considerar que es necesaria una
reforma integral a la legislación electoral panameña.
Para algunos expertos en la materia, el tema esencial de una reforma
electoral en nuestro continente es el financiamiento de los partidos
políticos, ya que las actuales reglas permiten que el dinero privado
se introduzca sin control en la actividad política, alentando
la corrupción y el tráfico de influencias, lo que produce un resquebrajamiento
del sistema político. La sociedad civil panameña coincide en estos
planteamientos. Igualmente importante es detener el aumento del
número de legisladores.
Paradójicamente, estos fueron precisamente los temas que no lograron
el consenso de los partidos políticos, y por lo tanto las reglas
del juego en esta materia se mantienen.
Las organizaciones académicas, religiosas y gremiales que fuimos
invitadas por el Tribunal Electoral a participar, nos sentimos
satisfechas de haber ejercido nuestro derecho ciudadano a opinar
sobre los temas de importancia para el mejoramiento de nuestra
democracia electoral.
Al final, quedó claramente en evidencia que mientras la decisión
de reformar el código electoral se deje solamente en manos de
los partidos políticos, las reglas del juego no cambiarán, y esto
afectará la modernización del sistema electoral panameño.
Directora Ejecutiva de la Comisión de Justicia y Paz
Las
reformas electorales
Un
tema que generará mucha polémica es la propuesta
de establecer un tope para la adjudicación de las curules
por partido
Oydén
Ortega Durán
Los
siete partidos políticos legalmente constituidos acordaron,
con la supervisión del Tribunal Electoral, un número
plural de reformas electorales que, en opinión de distinguidos
miembros de la sociedad civil que participaron como observadores
en este proceso de consultas, no agotaron la agenda de discusión.
Los
temas que requieren reforma constitucional no fueron considerados,
a pesar de que en nuestra opinión, varias disposiciones
legales como el número de legisladores, las funciones de
la Asamblea y el carácter y representatividad de los legisladores
tienen un marco constitucional. Por ello, se debió elaborar
un pliego de reformas constitucionales conjuntamente con las reformas
al Código Electoral.
Consideración
en tal sentido debió merecer el escogimiento de legisladores
por un circuito nacional que compongan el 20% de la Asamblea;
esto contribuiría a mejorar el nivel y eficacia de los
debates. Estimamos que esto constituye una tarea pendiente que
debe retomarse en forma responsable por los propios partidos políticos.
Los
aspectos que plantearon a lo interno de la Comisión los
integrantes de la sociedad civil y que no fueron aprobados por
los partidos, son los siguientes: el tope de las campañas
políticas, la publicación de las personas naturales
o jurídicas que efectúen donaciones mayores de 10
mil dólares, la suspensión -un año antes
de las elecciones- del uso de las partidas circuitales para los
legisladores que aspiran a la reelección.
No
obstante, en el aspecto de transparencia de las elecciones, se
logró aprobar que los partidos tienen que llevar un registro
de contabilidad de las donaciones que reciben y entregarla al
Tribunal Electoral después de la respectiva campaña
política. A estos informes pueden tener acceso las autoridades
competentes en caso de una investigación.
Entre
las propuestas aprobadas por consenso de los siete partidos políticos,
tenemos las siguientes: aumentar de 71 a 78 el número de
legisladores; evitar que un solo partido se adjudique más
del 50% de las curules en un circuito electoral; entregar el registro
de las donaciones al Tribunal Electoral; mantener la entrega al
Tribunal Electoral de las fichas técnicas de las encuestas
durante la campaña política; respetar el principio
de la libre empresa de los medios de comunicación, pero
instándolos a no discriminar a ningún candidato
ni a aumentar las tarifas de los anuncios durante la campaña;
mantener la libre postulación para los cargos de alcalde
y representante de Corregimiento solamente; establecer que las
votaciones para la escogencia de los candidatos en convenciones
y primarias sea secreta; mantener la residencia opcional restringida;
aumentar el número de votantes por mesa de 300 a 500, y
mantener la obligatoriedad de las primarias solo para la escogencia
de los candidatos a la Presidencia de la República.
Un
tema que generará mucha polémica es la propuesta
de establecer un tope para la adjudicación de las curules
por partido, ya que se propone que ninguno debe adjudicarse más
del 50% de las curules en un circuito. Personalmente consideramos
que la representación proporcional que demanda la Constitución
en los circuitos plurinominales a favor de los partidos pequeños,
no puede conseguirse con fórmulas matemáticas rígidas,
sino en virtud de los votos realmente obtenidos, habida cuenta
de los cuocientes, medio cuocientes y residuos debidamente diferenciados.
Para tal fin habría que precisar que los votos alcanzados
para elegir a un legislador por cuociente entero, no se utilicen
para elegir a otro por medio cuociente en un circuito y así
mismo en relación con el residuo.
No
apoyamos la fórmula del bipartidismo, pero debe establecerse
en la ley, que el partido que no obtenga el número de votos
para mantenerse como tal no pueda participar en la elección
inmediatamente siguiente. Esto disminuiría el número
de partidos políticos en las campañas, muchos de
los cuales solo se constituyen para servir de aliados de ocasión.
Igualmente, para acabar con esta práctica inveterada, debe
prohibirse en la ley que una persona pueda inscribirse en un partido
y renunciar inmediatamente para inscribirse en otro. Debe para
tal propósito transcurrir por lo menos un año, tal
como se estableció en la ley que reguló el funcionamiento
y constitución de los partidos a partir de 1979.
El autor fue legislador por el PRD y es docente universitario.
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