Panamá, 16 de mayo de 2001
RESEÑA
RAICES
HOY EN LA RED
PORTADAS DEL DÍA
REPORTAJES ESPECIALES
DIRECTORIO DE E-MAIL
TITULARES POR E-MAIL
EDICIONES ANTERIORES
¿QUIENES SOMOS?
TRANSPORTE
EMPLEOS
SERVICIOS
ANUNCIOS VARIOS
BIENES RAICES
ALQUILER
VENTA
ARTÍCULOS VARIOS
FINANZAS
JUDICIALES

 

 

  .  
 

Las inundaciones de las calles en la ciudad de Panamá que marcaron el inicio de los aguaceros de esta temporada ayer no son, ni mucho menos, fenómenos naturales. Es más bien el efecto acumulado del abandono en que se encuentra la planificación urbana de nuestra capital. La población crece, pero no aumentan en la misma proporción los kilómetros que suman nuestras calles y avenidas. Con el número de habitantes también se incrementa el volumen de desechos, pero la capacidad de la ciudad para manejarlos no es necesariamente mejor. El sistema de alcantarillado pluvial sigue siendo básicamente el mismo que teníamos hace unas cuatro o cinco décadas y la acumulación de basura en los desagües lo torna ineficiente de un modo peligroso. Así, las primeras lluvias causan inundaciones que no se justifican en una ciudad moderna y que pretende gozar de una alta calidad de vida. Nuestras autoridades, sin embargo, están muy ocupadas atendiendo los vericuetos del poder y descuidan algo tan sencillo como llevar a cabo las labores preventivas de limpieza de los desagües pluviales. Todos los años las primeras lluvias nos sorprenden en la misma situación y ocasionan iguales inundaciones. Habrá que reiterar este comentario cada año, hasta que un día los funcionarios competentes actúen previsoramente y la lluvia solo sea un fenómeno natural, y no un desastre urbano.

 
.
[ volver a la página principal ]
Derechos reservados, Corporación La Prensa.
internet@prensa.com