Panamá, 15 de mayo de 2001
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Raíces penitenciarias

HARRY CASTRO STANZIOLA
FOTOS: TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS POR R. LOPEZ ARIAS

Nos encontramos en el antiguo corregimiento capitalino de Juan Díaz, nombre que algunos atribuyen al de un soldado del reino español que se estableció allí y otros al de un comerciante de la misma nacionalidad. Ustedes escogerán la versión que más les satisfaga.

Siempre han existido condenados por causa de diversos delitos. Pero no siempre los sentenciados eran alojados en edificaciones construidas especialmente para ese propósito. Acordémonos de cuando los condenados recibían como castigo la esclavitud para servir como galeotes o remeros en ciertas embarcaciones llamadas galeras. O cuando eran desterrados dentro (transterrados) o fuera de su país. O cuando tan sólo eran torturados. O cuando eran eliminados por medio de las más crueles maneras.

Entre nosotros tuvimos otros ejemplos. Después de la Guerra de Coto, los prisioneros fueron trasladados a Taboga, en donde se internaron en lo que era el Hotel Aspinwall.

También tuvimos decapitaciones, exilios, torturas y otras múltiples aberraciones que, aunque lentamente, se han ido subsanando. Nuestras cárceles siempre han dejado mucho que desear. Véase nuestra foto de hoy.

Parece que fue durante la Edad Media cuando en Italia, Holanda e Inglaterra, aparecieron las primeras edificaciones con ese fin. En el primero de estos países, en Florencia (1679), se construyó una muy famosa conocida como La Murate. Luego fueron apareciendo en otros lugares. Aparecieron variados sistemas, atendiendo al tiempo y forma de internación de los presidiarios. Tales sistemas fueron conocidos como filadélficos, de Ausborn, de clasificación, de comunidad, progresiva, de Elmira, de Crofton y varios más.

En Panamá, desde la época colombiana, las reclusiones dejaban mucho que desear. Desde finales del siglo XIX y a principios del siguiente, los detenidos eran recluidos en el Cuartel Colombia situado en donde hoy se levanta el Palacio de Gobierno (calle 1a de San Felipe) o en el llamado presidio de Chiriquí en la actual Plaza de Francia.

Este último constaba de 8 bóvedas incluyendo la terrible “Solitaria”. El hacinamiento, la humedad, ya que el agua del mar penetraba, y la carencia de las más elementales normas de higiene, hacían de esas cárceles una verdadera inmundicia.

Una vez lograda la independencia, se expiden leyes en 1904 y 1907 para eliminar aquellas condiciones. Se propuso construir cárceles en la capital y otra en el interior.

Florencio Harmodio Arosemena es enviado a Europa a fin de observar sus sistemas penitenciarios.

La eterna falta de dinero para las cosas útiles atrasaron la solución. Por fin, en 1914, se llegó a un acuerdo con los estadounidenses Fearsen y Winsley, quienes iban a construir un hotel en las Bóvedas a fin de que se interesaran en el tema de las cárceles.

Se destinan 100 mil dólares para la de aquí y 50 mil para otra en Colón. A un costo de mil 200 dólares, el arquitecto J.C. Wright elabora los planos. Era secretario de Obras Públicas Manuel Quintero Villarreal.

Se nombra un comité de control de la construcción formado por Ricardo J. Alfaro, en su condición de secretario de Gobierno y Justicia, Rodolfo Estripeaut, gobernador de la provincia, Charles L. Stockerler y Leonardo Villanueva Mayer.

Julio Payló fue el constructor de lo que se consideró como la primera verdadera cárcel de la Nación.

Los documentos revisados no especifican su localización. No pensamos que fuera la cárcel conocida como la Modelo que fue inaugurada a finales de 1925.

En las Raíces del domingo pasado, hay que corregir el apellido de la señora Elsa Díaz de Jiménez, que apareció como Diez. Allí vivió cuando niño el presidente Enrique Jiménez. En el piso superior de esa casa vivió la familia de don Juan Brin. La plazuela se llamaba simplemente de Alfaro, sin ningún otro nombre añadido.

En la segunda de las fotos y sobre la calle 9 se ve la casa que ocupaba el negocio de Florencio Carlos Herbruger, siendo la casa propiedad de Enrique Linares. En el piso superior vivió la familia Ayala.

 
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