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Hay que felicitar a los representantes del
Gobierno, a los sindicatos y a los transportistas que,
luego de largas negociaciones, llegaron al acuerdo de
siete puntos, mediante el cual decidieron la suspensión
del alza del pasaje. Es una muestra de que en ocasiones
se gana más cediendo el terreno ganado, que empecinándose
en mantener una posición a ultranza. No está de más apuntar
que nada impedía a las partes involucradas llegar a este
acuerdo antes de que se produjesen los espantosos sucesos
del día miércoles de la semana pasada. La violencia que
se registró entonces fue totalmente innecesaria, porque
los actos violentos solo se producen cuando nos olvidamos
del arte de la política. Entre las medidas acordadas destaca
un plazo de siete meses, luego del cual entraría en vigencia
el aumento de la tarifa del transporte público. Ello significa
que las partes se han dado un periodo de tiempo para preparar
de modo adecuado la implementación de una medida que afectará
a una gran parte de panameños. No deben permitir que este
periodo, en principio razonable, se les esfume de modo
improductivo, y que dentro de siete meses nos vayamos
a ver abocados a una situación similar a la que se ha
vivido en estos días. Que no nos abandone -ni al Gobierno
ni a los sindicalistas- la facultad de conversar para
llegar a acuerdos sobre lo que nos divide, porque esa
es la única esperanza que tenemos de mantener alejada
la violencia.
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