Comienzo del fin
El movimiento por la defensa de la soberanía está realizando un papel similar al que tuvo la Coordinadora Civilista Nacional
Olmedo Beluche
Los sucesos recientes, originados por el alza del pasaje, me han producido una sensación de que “esto ya lo viví”. Las movilizaciones estudiantiles espontáneas, reprimidas y, pese a ello, extendidas por los colegios de la capital, me recordaron las alzas del arroz y la leche de 1975. En aquella lucha se formó una nueva vanguardia estudiantil que tuvo un significativo papel en los años siguientes. Esos hechos fueron el “comienzo del fin” de las ilusiones de sectores populares con el régimen torrijista.
Pero también la masiva movilización del 9 de mayo, expresión viva del descontento popular con la política neoliberal, me ha recordado 1984. Año en que ‘Niki’ Barletta inauguró su gobierno con un drástico plan de “ajuste” dictado por las IFI, que incluía una extensión del impuesto del ITBM, privatizaciones, etc. Suena a música del presente, ¿verdad?
Aquellas luchas contra la Ley 46, encabezadas por educadores, obreros y estudiantes, marcaron el “comienzo del fin” del régimen militar. Algunos han querido datar la crisis del régimen militar en 1987, pero la verdad es que para entonces ya la crisis era profunda, y la había producido la resistencia popular a la política neoliberal. Una reflexión especial al respecto la hacemos en el libro Diez años de luchas políticas y sociales en Panamá (1980-90).
Siguiendo la analogía histórica y el método comparativo podemos afirmar que los acontecimientos recientes marcan el “comienzo del fin” de las ilusiones en el arnulfismo, así como el inicio de una crisis política profunda del gobierno de Mireya Moscoso. Crisis cuyo final es difícil vaticinar, pero que bien pudiera seguir los pasos de los gobiernos de Bucaram y Mahuad en Ecuador.
Este vaticinio solo podría evitarse de dos maneras: o satisfaciendo las necesidades sociales del pueblo panameño, cosa difícil dados los compromisos de doña Mireya con el FMI; o gracias al apoyo del “opositor” PRD y algunos dirigentes sindicales allegados, que de ser gobierno estarían haciendo lo mismo, como demostró Pérez Balladares.
Continuando la analogía histórica podemos decir que el Movimiento Por la Defensa de la Soberanía (MONADESO) está realizando un papel similar al que tuvo la Coordinadora Civilista Nacional (COCINA). Pero MONADESO tiene una composición mucho más obrera y popular, dado que COCINA estaba muy controlada por gremios profesionales de clase media volcados hacia los partidos tradicionales, lo que influyó en que se entregaran en brazos de la Cámara de Comercio en la Cruzada Civilista.
Pero, hoy como ayer, el movimiento popular sigue careciendo de una vocación para forjar una alternativa independiente de los partidos empresariales, que se proponga mostrar que los sectores obreros pueden ofrecer al país una alternativa económica y de gobierno distinta al PRD, PDC, Arnulfismo, etc.
Una muestra de esto fue la actitud de algunos dirigentes de MONADESO luego de la represión de la manifestación al acudir a la Asamblea Legislativa (PRD-PDC). Gesto con el cual se otorgó un cariz de apoyo a la demanda popular que no tienen los directivos de la Asamblea. No olvidemos los intereses de algunos de ellos en el transporte público.
Creemos que la dirigencia de MONADESO habría hecho mejor en retirarse a la Universidad o a algún local gremial, y desde allí, en una asamblea popular, tomar las medidas pertinentes para forzar al gobierno a negociar, como la convocatoria a una huelga general. Esto le habría ganado más fuerza, sin tener que otorgar dádivas políticas a los consabidos “mediadores”.
MONADESO está en condiciones ahora de tener un papel similar al de la Confederación indígena ecuatoriana (CONAIE) si se dispone. Y aquí se le presentan dos retos: el primero, cómo enfrentar no solo el alza del pasaje, sino todo el paquete, que incluye reforma fiscal, privatización del IDAAN y de la CSS, etc.
Los socialistas pensamos que es posible derrotar estas medidas mediante una lucha unitaria, para lo cual MONADESO debe convocar un encuentro nacional popular, que coordine la lucha cuya culminación debiera ser una huelga general.
El segundo reto es político. Está demostrado que no basta la lucha económica contra el “ajuste”. Porque suele suceder que, así como luchamos con MONADESO contra las medidas del “Toro”, al no presentar una propuesta propia, la gente acabó canalizando su descontento en el voto a Mireya Moscoso en 1999. Para no repetir el mismo error en el 2004, MONADESO debe plantearse el objetivo de construir una alternativa política propia, un Partido de los Trabajadores.
El autor es sociólogo
Además
en opinión
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necesarios?: Rubén Darío Paredes
- Comienzo
del fin: Olmedo Beluche
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¿Y la ley de las hierbas?: Xavier Sáez-Llorens
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