Panamá, 11 de mayo de 2001
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El final que rompió récords en Colombia

Javier Baena
De AP

Según CNN, la actriz colombiana Ana María Orozco negocia un contrato de un millón de dólares para su próxima novela.

BOGOTA, Colombia. –Yo soy Betty, la fea, la telenovela de mayor éxito en la televisión colombiana, concluyó la noche del martes con un récord de audiencia, tras la emisión de 335 capítulos de media hora durante 19 meses.

El capítulo final copó el 60% de la sintonía de la televisión nacional, lo que equivale a que un 37% de los 42 millones de colombianos vio el desenlace de la popular telenovela, informó el pasado miércoles Ibope, el instituto encargado de este tipo de investigaciones.

Como promedio, su índice de sintonía fue del 45%, equivalente a unos 14 millones de televidentes, según Ibope.

El presidente de Colombia, Andrés Pastrana, dijo al concluir la novela que el tiempo que duró la emisión de la serie fue un período refrescante para Colombia.

“Cuando veíamos a Betty era como descansar, uno se reía, podía cambiar el trajín del día. Yo trataba de verla permanentemente”, dijo Pastrana.

En el capítulo final, Betty apareció sin sus horribles anteojos y los ganchos dentales para la cita de su vida en el día de su boda con don Armando. Aunque su feo aspecto –que mostró durante casi toda la telenovela– ya había sido mejorado, vestida de novia se veía hermosa y radiante de felicidad.

“El final feliz fue un triunfo del amor sobre el rencor, y esto es importante en un país que necesita mucho del perdón”, dijo el actor Jorge Enrique Abello, uno de los protagonistas, al destacar cómo Betty se sobrepuso al engaño a que fue sometida por el hombre que amaba, le otorgó su perdón y logró así salvar su amor.

En una sociedad que rinde tributo a la belleza y a la riqueza, Betty, pobre y fea, logró triunfar, después de superar situaciones azarosas y cómicas.

La joven llegó a la empresa de vestidos Ecomoda como secretaria de don Armando, presidente de la empresa, y terminó siendo su dueña, al menos en papel, y dirigiéndola, tras salvarla de la quiebra.

Aunque se destacan estos aspectos positivos, el fiscal general de la Nación, Alfonso Gómez Méndez, encontró que don Armando, y Betty en su afán de salvar a Ecomoda, se pasearon sin escrúpulos por las páginas del Código Penal.

Para abaratar costos trajeron telas de contrabando, eludiendo el pago de impuestos.

Endeudados hasta el cuello con los bancos y para evitar que los acreedores se apoderaran de la compañía, don Armando traspasó a Betty la propiedad de Ecomoda, incurriendo al hacerlo en falsedad, estafa y fraude procesal.

Como si todo esto fuera poco, don Armando se apoderó subrepticiamente del diario de Betty, en donde ella había dejado escritos sus tormentosos días de amor, burla y desprecio de don Armando, incurriendo en violación de correspondencia.

En Colombia se cometieron el año pasado 26 mil 540 homicidios, lo que corresponde a 62.7 crímenes por cada 100 mil habitantes, más de 30 veces los cometidos en países como Canadá, Corea, España y Japón, donde la tasa es menor a dos muertes violentas por cada 100 mil habitantes.

No hubo, sin embargo, homicidios en la telenovela, algo refrescante para esta nación de 42 millones de habitantes, donde las matanzas perpetradas por guerrilleros, paramilitares y delincuentes comunes constituyen ya una rutina diaria.

El actor Abello dijo que la realización de la telenovela exigió un enorme esfuerzo a todo el elenco, especialmente en los capítulos finales.

“``Después de terminar la grabación de la telenovela (el 30 de abril), me he dedicado a dormir durante muchas horas. Por fin he podido volver a ver los atardeceres”, manifestó Abello.

“``Me he quitado un gran peso de encima. Me siento como los presos que logran su libertad tras una larga condena”, dijo por su parte el libretista Gaitán.

Ahora Abello, la protagonista Ana María Orozco y otros actores de reparto, estudian jugosas ofertas para nuevas telenovelas, aunque un éxito como el de Betty se ve pocas veces en la televisión colombiana.

“``Betty es el caballo de Troya para incursionar con nuestras telenovelas en los mercados internacionales”, dijo Mario Ribero, su director.

La teleserie ya es un fenómeno internacional: Se presenta en 22 países, tiene una audiencia estimada en 80 millones de televidentes y para el canal RCN fue una tabla de salvación en momentos de grave crisis económica.


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