Panamá, 4 de mayo de 2001
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ALCA - rajo

Hoy la palabra democracia tiene un solo significado: ALCA

Octavio Sandoval

La ciudad de Quebec fue escenario de la reunión hemisférica de 33 presidentes y una presidenta, reunión que costó más de 100 millones de dólares y que tuvo como plataforma oficial -entre otras cosas- la discusión de la implementación en el 2005 de una América unida por el comercio. No la de Bolívar, por cierto; pues no creo que su sueño haya sido el de un supermercado gigante, que por techo tuviera barras y estrellas, y entre sus pasillos se hablara un idioma distinto al que heredó.

Quebec, una ciudad que hace unos años puso a Canadá en el ojo del huracán al agitar sus pretensiones separatistas, se vio estremecida otra vez al ser la sede de la III Cumbre de las Américas, cumbre que arrojó un saldo de poco más de 200 heridos y algo menos de 400 detenidos a causa de los disturbios y manifestaciones en contra del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

No es casualidad que esta ciudad francoparlante haya servido a los líderes del hemisferio para lanzar un mensaje: la condición para pertenecer al concierto comercial de las naciones de América es vivir en un país regido por un sistema democrático; es decir, vivir en un país libre.

Esta condición llamada Cláusula Democrática se aplicará a todos los países sin distinción, y aquel que no se sume simplemente quedará excluido. No hace falta quien pregunte: ¿A los ojos de quién se tasa esta democracia? Democracia a la peruana, a la mexicana, a la panameña, a la argentina o a la chilena. Nadie puede negar que estos países gozaron en su momento de los ojos cómplices de las naciones miembros de la OEA, organización llamada hoy a velar por que esta cláusula se honre.

A estas alturas, la implementación del ALCA es un hecho y hacia ya vamos; pero también es un hecho el rechazo de varios sectores a esta propuesta. Sin embargo, se le ha puesto en bandeja de plata la oportunidad de lograr la exclusión al nuevo orden hemisférico.

Si en un país se dan movimientos desestabilizadores como respuesta a la iniciativa del proceso de integración al ALCA, no le quedará más remedio a la OEA que descalificarlo; sencillo, ¿no? Como consecuencia lógica, dicho sistema de gobierno tendrá dos opciones: reprime o reprime, para cumplir con las exigencias del proceso de integración. Entonces, ¿podrá ser un país represivo, un país democrático? ¿Podrá ser un país violador de las más elementales leyes de convivencia humana, un país democrático? Espero que jamás tengamos que someternos a una certificación de la OEA; ya tenemos experiencia suficiente en ese campo.

George Novack decía que la palabra democracia tiene significados diferentes para gente diferente y para clases diferentes; hoy la palabra democracia tiene un solo significado: ALCA.

Nuestro gobierno ha tenido la feliz idea de elevar una solicitud para que se declare a nuestro país sede administrativa permanente del ALCA. No comparto la tesis de que Panamá, en su afán de convertirse en el centro de todo y en el objeto de nada, ande por ahí “vendiéndose”, como suelen decir ciertos funcionarios.

En su discurso, Mireya Moscoso cual bardo selló sus palabras con la lapidaria y trillada frase de Bolívar “si el mundo hubiese de elegir su capital, seguramente elegiría para tan augusto destino al istmo de Panamá”. Y por ahí nos vamos. Quizá la frase de Bolívar se haya sacado de contexto y por tal el escenario no haya sido el apropiado.

Muchos quisieran ser la sede permanente del ALCA. No lo dudo. Pero ¿por qué nosotros? Significa ser la sede de un dolor de cabeza. Si el proyecto se aprueba en el 2005, nada garantiza que todos los países abrigarán con sentido del humor el andar jodidos y quebrados. Ahora, en mero proceso de negociación, se forman colosales manifestaciones donde se estima que cerca de 10,000 a 20,000 activistas viajan de un lado para el otro para marchar a diario y denunciar la gran estafa que es la globalización. ¿A dónde irán a quejarse los miles y miles de jodidos y quebrados que con la implementación del ALCA no lleguen a ver sus proyectos cristalizados? Son millones que hoy están seguros de que la globalización y el libre comercio no son la solución para el hambre, la falta de vivienda o de atención médica. Mucha gente está convencida y lucha porque el ALCA no se implemente, pues saben que no es la solución a su miseria. Entonces, ¿a dónde irán? Sencillo: a la sede

administrativa permanente del ALCA. Es decir, aquí.

Nos gusta citar al libertador en cuanta oportunidad se presente. Quisiera aprovechar otra de sus citas que explica llanamente aquello que muchos nos negamos a aceptar. Quizá esta cita de hace más de 200 años hubiese sido el colofón ideal de la III Cumbre y mejor que muchas de las que fueron invocadas para esa ocasión; pero quién se iba a atrever a decir que “los Estados Unidos parecen destinados por la providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad”. Los mismos Estados Unidos que pregonan una apertura de mercado no permiten que por marcados intereses políticos sus fronteras se abran para decirle al resto de América, a la de Bolívar: sírvanse...

El autor es abogado



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