China critica el proyecto de escudo antimisiles
Rusia evitó condenar el proyecto y se congratuló por la apertura a negociar manifestada el martes por Washington, aunque recordó su fidelidad al tratado ABM de 1972
BRUSELAS, Bélgica (AFP). -La voluntad del presidente estadounidense George W. Bush de desplegar un escudo antimisiles provocó ayer miércoles reacciones de prudencia en los países europeos y Rusia y de denuncia en China, que tachó el proyecto de Estados Unidos de amenaza para la paz.
Bush puso el martes en Washington las bases de su proyecto de escudo antimisiles y abogó por un nuevo diálogo con las potencias nucleares y los aliados de EU que sustituya la política de disuasión nuclear que data de la guerra fría.
Rusia evitó condenar el proyecto y se congratuló por la apertura a negociar manifestada el martes por Washington, aunque recordó su fidelidad al tratado ABM de 1972.
“Es muy importante que la administración norteamericana haya indicado que no tiene intención de tomar medidas unilaterales, sino que va a consultar a los aliados y a otros Estados, entre ellos Rusia”, dijo el canciller ruso, Igor Ivanov.
Sin embargo, Moscú desconfía, como manifestó uno de los principales responsables de la Duma (cámara de diputados), Dmitri Rogozin, que acusó a Bush de comprometer la seguridad mundial.
“Si Estados Unidos pone en práctica su intención y abandona el tratado de 1972, reducirá a cero todo el sistema actual de seguridad”, dijo Rogozin.
Entre los aliados europeos de Washington, las reacciones fueron prudentes. El secretario general de la OTAN, George Robertson, saludó la preocupación de Bush por “los nuevos desafíos en materia de seguridad”.
Los países europeos, por su parte, solo han podido manifestar su satisfacción por las consultas que Washington ha prometido, ya que a pesar de su escepticismo, carecen de medios de presión para impedir a EU que realice su proyecto.
Desde el cambio de administración norteamericana, en enero, Bush no dejó alternativa a los europeos: no se trata de saber si el proyecto se realizará, sino de cuándo y cómo, dijo hace dos meses el secretario norteamericano de Defensa, Donald Rumsfeld.
En marzo, el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Joschka Fischer, describió la realidad de los europeos: “Aunque estuviéramos en contra, aunque todos los países estuvieran en contra, EU podría decidir en virtud de su fuerza”.
En cambio, la otra gran potencia nuclear, China, reaccionó con ira y denunció que la voluntad de Bush corre el riesgo de poner en peligro la paz y la seguridad mundiales, señaló la agencia oficial China Nueva.
La agencia cita a “analistas” no identificados para afirmar que el proyecto “no solo va a reactivar la carrera de armamentos y crear una proliferación de armas de destrucción masiva, sino también amenazar la paz y la seguridad en el mundo en el siglo XXI”.
El proyecto de escudo antimisiles llevará a una revisión de todos los acuerdos internacionales en materia de control de armas y complicará las negociaciones que se llevan a cabo actualmente, estimaron expertos en defensa en Ginebra.
El despliegue de un sistema antimisiles para contrarrestar no ya una eventual amenaza procedente de Rusia o China, sino de Estados “rebeldes” como Corea del Norte, Irak, Irán o Libia, cuestiona el tratado ruso-estadounidense ABM de mayo de 1972, considerado la piedra angular del equilibrio mundial, según un experto.
Demócratas muestran dudas
WASHINGTON, DC (EFE). -Los líderes demócratas del Congreso de Estados Unidos expresaron ayer miércoles sus reservas sobre la propuesta del presidente George W. Bush de poner en marcha un escudo antimisiles, aunque suponga ir por encima del tratado ABM con Rusia.
“Ciertamente es difícil saber qué quiere decir y cuál es su estrategia”, señaló el senador demócrata Joseph Biden ante la falta de detalles de la propuesta de Bush.
Para Bush, el Pentágono debe poner en marcha ese sistema de defensa, aunque suponga ir por encima del tratado antibalístico ABM, suscrito por Washington y Moscú en 1972.
El portavoz de la minoría del Senado, el demócrata Tom Daschle, indicó que no hay pruebas de que el sistema de defensa antimisiles vaya a funcionar, pues los experimentos hechos recientemente han sido un fracaso.
“Temo que el presidente esté comprando un limón”, agregó Daschle, al hablar de una iniciativa que por lo menos costará 60 mil millones de dólares, pero que algunos creen que puede requerir una inversión de un billón de dólares.
Daschle indicó que sería “un grave error” que Estados Unidos se desvinculara unilateralmente del ABM.
“Estoy pensando en poner una línea caliente con Tony Blair para poder enterarme de cuál es nuestra política exterior”, agregó Daschle, que dirige una delegación de 50 senadores, la mitad de los miembros del Senado.
Los republicanos del Congreso, no obstante, han elogiado la determinación de Bush.
El representante republicano por Arizona, Robert Stump, presidente del Comité de Fuerzas Armadas de la Cámara baja, consideró que Bush ha hecho una propuesta adecuada y que es necesario informar a nuestros aliados de la voluntad de “defendernos de misiles balísticos”.
La iniciativa, que está bajo estudio del gobierno de Bush, puede ponerse en marcha en 2004, según fuentes militares, y utilizaría armas que actualmente poseen barcos y aviones, así como misiles que pueden ser lanzados desde tierra.
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