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En ejercicio de facultades extraordinarias que la Asamblea
Legislativa le otorgó al Ejecutivo, se dictó el Decreto
Ley 9 de 1997, que establece un régimen especial de incentivos
fiscales para promover la restauración del Casco Viejo.
En ese entonces, el presidente de la República era del
PRD y mantenía control mayoritario en la Asamblea Legislativa.
Por alguna extraña razón que nadie se ha molestado en
explicar, el PRD, que tiene mayoría legislativa a través
del pacto META, parece haber cambiado de opinión. Pretende
ahora aprobar un proyecto de ley, según el cual los compradores
de propiedades en el Casco Viejo estarán obligados a pagar
indemnizaciones de 6 mil dólares a cada una de las familias
que desalojen. Según se afirma, hay aproximadamente mil
familias que deben ser desalojadas, lo que equivale a
gravar a los inversionistas con 6 millones de dólares
no contemplados en los proyectos. ¿En qué quedamos? Cuatro
años atrás al PRD le pareció conveniente otorgar incentivos
y ahora pretende establecer gravámenes. ¿Quién los entiende?
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