Panamá, 29 de abril de 2001
RESEÑA
RAICES
HOY EN LA RED
PORTADAS DEL DÍA
REPORTAJES ESPECIALES
DIRECTORIO DE E-MAIL
TITULARES POR E-MAIL
EDICIONES ANTERIORES
¿QUIENES SOMOS?
TRANSPORTE
EMPLEOS
SERVICIOS
ANUNCIOS VARIOS
BIENES RAICES
ALQUILER
VENTA
ARTÍCULOS VARIOS
FINANZAS
JUDICIALES

 

   
 

Homenaje al mago de la isla

En sus versos predomina la forma límpida, un ansia de transparencia que va buscando afanosamente su cauce

Errol E. Caballero
ecaballero@prensa.com

Obra: Poesía completa
de Rogelio Sinán
Autor: Rogelio Sinán
Género: Poesía
Editorial: Univeridad Tecnológica de Panamá
Año de edición: 2001

La poesía de Rogelio Sinán es proteica: de resonancia tanto romántica como metafísica, de construcción tanto onírica como racional. En sus versos predomina la forma límpida, un ansia de transparencia que va buscando afanosamente su cauce.

A casi un siglo del nacimiento del vate tabogueño, la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) publica Poesía completa de Rogelio Sinán el primer libro compilador de la obra poética de Sinán, quien falleció en 1994.

Prologado por la poetisa Elsie Alvarado de Ricord, Poesía completa de Rogelio Sinán empieza con Onda poemario que, en opinión de varios literatos panameños, introdujo las formas europeas de la poesía vanguardista en Panamá.

En la primera parte de Onda, los versos oscilan entre la inercia y la exhortación, alternan entre la sombra y la luz. En la segunda parte, el poeta se abandona a la contemplación mística, dejándose embriagar por el elixir de sus hallazgos y visiones. También se denota en esta etapa una mayor racionalización lírica, como se puede apreciar en poemas como Teorema de la imageny Teorema de la curva en movimiento.

Al éxtasis experimental de Onda, le sigue Incendio (1944), considerado por Ricord como una de las máximas expresiones líricas de la poesía panameña.

Inspirado por un siniestro que consumió un inmueble popular, el poema está marcado por una trágica, casi desgarradora belleza. Incendio emula el arquetipo propuesto por Dante en su Divina Comedia: el infierno estaría simbolizado por el primer tiempo, donde los inquilinos despiertan de su sueño para verse rodeados por un círculo de llamas (Incandescentes garfios dolorosos/sacaron de su sueño almas a flote ya/en alas del infierno); el segundo tiempo es un canto de misericordia, un grito de auxilio lanzado por una voz que “sangra en las sombras, torturada/por alfileres de humo”; por último tenemos el cielo, representado por un canto de resignación ante una salvación que llega demasiado tarde: “¡Qué suave y retardada esta caricia/del agua redentora!”.

Sinán continuaría su experimentación métrica y metafórica en Semana santa en la niebla, esta vez tomando como escenario un ambiente marino, buscando de esta manera una conexión directa con su infancia. El protagonista es, sin duda alguna, la isla de Taboga, con su mar circundante, el cual se transmuta en un ente espectral cuya superficie refleja las visiones más delirantes: “Flota, digo, la niebla, crispada de ladridos,/ amarrando en las jarcias elásticas gaviotas./Y, al recoger el hombre su red, semidormido,/quizá tema al espectro que va sobre las olas”.

La antología continúa con Saloma sin Salomar, poemario en que confluyen temáticas y matices líricos muy diversos. El libro culmina con Décimas a la suerte de la patria, un canto nacionalista que arremete contra el oportunismo y la disoluta indiferencia.

Como todo poeta de alcance universal, Sinán supo reflejar, en varios de sus poemas, la angustia inherente a la condición humana, el terror metafísico que experimenta un ser precario, inconsistente, perecedero frente al peligro de la disolución: “Te presento a un amigo. ¿Quién? Es ése/ que no se sienta y pasa y se disuelve. /Gritas, y ni la imagen de tu grito/ te da el espejo de tu voz.../ Seguirás existiendo, humo, éter, nada,/ del brazo de la nube y de tu sangre./ Poséelas. No

Narrativa de lo insólito

Obra: Corazones en la pared
Autor: Yolanda J. Hackshaw
Género: Cuento
Editorial: Fundación Cultural
Signos
Año de edición: 2001

Hay una tendencia en la literatura mundial hacia la narración breve, lo cual según algunos intelectuales puede estar propiciado por el frenético ritmo de la vida moderna, en la que los lectores apenas tienen tiempo de leer algo que no sean sus e-mails.

Si bien las narraciones de la escritora Yolanda J. Hackshaw M. son considerablemente más extensos que el célebre cuento del “dinosaurio” de Monterroso, usualmente no abarcan más de una página, por lo que pueden ser clasificados dentro del género de la ficción breve.

Es así que en Corazones en la pared, su primer libro publicado, la autora reúne en sus escasas 61 páginas, hasta 17 historias. Más que cuentos, las narraciones de Hackshaw se asemejan más a chistes o construcciones lúdicas con un desenlace irrisoriamente cruel.

La antología inicia con el homónimo Corazones en la pared, en el que la escritora utiliza la narración en primera persona para adentrar al lector en el tórrido universo emotivo de un amante frustrado.

Si bien el tema de los celos y de las pasiones malogrados es un asunto literario bastante trillado, Hackshaw, hábilmente, le imprime un giro insospechado al no revelar el sexo del protagonista sino hasta el final de la narración, en cuyo clímax fantástico el lector encontrará la clave para descifrar la historia.

En Fídel Bocángel la autora aborda la difícil problemática del sida con una buena dosis de humor e ironía. Nuevamente, Hackshaw vuelve a sorprender con un desenlace insospechado, que raya en lo insólito.

La mendiga de papel realiza una fuerte crítica social frente al desmedido proceso de privatización de las empresas estatales que se ha venido realizando en Panamá en los últimos años, y que ha provocado una alarmante fuga de divisas hacia el extranjero.

Hackshaw utiliza los personajes de una típica mendiga callejera y la de un alto ejecutivo de una transnacional como elementos para realizar su incisiva denuncia.

Al final del cuento, el ejecutivo llama a la policía para que se desaloje al opaco saco de huesos que afea la prístina fallada de su empresa. No obstante, al llegar la policía no encuentran a nadie. Una vez que se retiran los uniformados, el ejecutivo inglés vuelve a encontrar a la mendiga dormitando plácidamente en la entrada de su edificio.

La historia puede ser interpretada como un símbolo de que la contradicción entre ricos y desposeídos es eterna, mientras no se realice un drástica redistribución de la riqueza e insoluble.

Siguiendo con el tono de denuncia social, tenemos Historia de un nombre, que hace énfasis en la dramática realidad que viven miles de niños que diariamente tienen que padecer los horrores del maltrato doméstico.

La autora describe, con gran agudeza, las consecuencias psicológicas del abuso: el niño vive en un constante estado de ansiedad, ya que cada insignificante error que cometa puede provocar la brutal furia del padre.

El maltrato que padece el protagonista no solo es físico, sino que también es verbal, a tal punto que el niño desconoce su propio nombre. Cuando una maestra en el colegio, al cual asiste sin permiso del padre, le pregunta cómo se llama, el niño se limita a responder: “Chiquillo del carajo, maestra”.

Si bien el lenguaje de Hackshaw es escueto y sencillo en extremo, sus giros narrativos le otorgan una dimensión inusitada a sus ficciones, las cuales se nutren con la incorporación de elementos característicos del realismo mágico.

 

 

Además en revista

  • Ojitos de Angel llega a Panamá
  • Espacio para leer: Homenaje al mago de la isla
  • Escritor Sergio Ramírez dicta cátedra literaria en Berlín
  • Muñoz Molina aceptó ser jurado de Alfaguara
  • Nuevo diccionario de portugués
  • Exposición de la vanguardia literaria
  • Ocho países expondrán en feria de Río
  • Ensayo, desde Colón hasta hoy
  • Se solidarizan con maestra despedida
  • Otorgan premio Reino de Redonda
  • Una literatura de vanguardia
  • Exhiben cartas escritas por la mamá de Borges
  • Julie Andrews supera la pérdida de su voz
  •  
    .

    [ Regresar ]

    Derechos reservados, Corporación La Prensa.
    internet@prensa.com