| |
La dama de la Cumbre
Los procesos de liberación comercial y los argumentos en su defensa, no logran ocultar el trato discriminatorio a los países pequeños
Norberto Delgado Durán
En la III Cumbre de las Américas, nuestra presidenta puso muy en alto la imagen del país. Con un estilo directo y franco, se ganó la simpatía de sus colegas, circunstancia que nos ayuda en la ampliación del diálogo y la comunicación, que sin duda se reflejará en el fortalecimiento de las relaciones hemisféricas y la confianza de los países para convertirnos en sus anfitriones permanentes en la Secretaría Técnica del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), cuando se formalice en el 2005. Así, podremos realizar en nuestros tiempos, el designio que había predestinado al Istmo el Libertador Simón Bolívar, en la Carta de Jamaica.
El aspecto que comúnmente ha sobresalido en esta y en las cumbres precedentes es el tema de la integración hemisférica; y es así porque el ALCA supone construir la mayor zona libre de comercio del mundo, con un mercado de casi 800 millones de personas y un Producto Interno Bruto de 11.5 billones de dólares, lo que equivale al 40% del total mundial. No obstante, otros temas de suma importancia se debaten y son motivo de un arduo e intenso trabajo.
En esta, los jefes de Estado y de Gobierno de las Américas renovaron el compromiso con la integración hemisférica y la responsabilidad nacional y colectiva, a fin de mejorar el bienestar económico y la seguridad de los pueblos. Se adoptó un Plan de Acción para fortalecer la democracia representativa, promover una eficiente gestión de Gobierno y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales y, al mismo tiempo, fomentar la justicia social y desarrollar el potencial humano.
Frente a estos eventos, el ciudadano común de nuestros pueblos de América frecuentemente manifiesta su escepticismo. Con justa causa, los procesos de liberación comercial y los argumentos en su defensa no logran ocultar el trato discriminatorio a los países pequeños: medidas arancelarias que sirven de excusas para restringir la entrada a los mercados de los países más avanzados; subsidios a sus productores, y los criterios de certificación. Estos y otros temas nos mantienen en el subdesarrollo.
De ahí lo importante de rescatar del discurso pronunciado por la excelentísima señora presidenta Mireya Moscoso, las interrogantes con que dio inicio a sus primeras palabras: ¿qué beneficios producen las cumbres presidenciales para aquellos sectores de nuestros países a los que no llegan los beneficios del progreso?; ¿podrán esta y las siguientes cumbres traer respuestas concretas a esa realidad y ganarse la confianza de los pueblos? En ese orden decía: “en los últimos cuarenta años, hemos sido escenario de toda clase de experimentos económicos, que han ido desde la extrema intervención estatal en la actividad productiva, hasta el neoliberalismo, que preconiza la privatización de todas las actividades productivas y de servicios públicos, que ha llegado a ser calificado de inhumano por la Iglesia Católica y que es la causa de las contradicciones entre estos foros; y esas manifestaciones populares que se producen fuera, que expresan el descontento popular por tantas medidas que no demuestran los logros que pregonan... Existen factores como el tamaño del mercado interno, la capacidad productiva, la aplicación de la tecnología y el acceso al financiamiento, que harán a unos, mucho más difícil que a otros, enfrentar los nuevos paradigmas de la economía globalizada. Es por ello necesario que este nuevo proyecto económico, al igual que la democracia, sea enfrentado con la seriedad que amerita, reconociendo que su éxito depende de que los países con economías pequeñas y vulnerables tengamos el espacio necesario para alcanzar los niveles de competitividad, hasta que todos podamos actuar en la competencia global en similares condiciones”.
Podemos sentirnos orgullosos del enfoque pragmático y franco de la presidenta, única dama mandataria en este evento, que recordó a sus colegas no olvidar el reconocimiento al género, detalle que se había omitido en los saludos protocolares, a pesar de que en tantas normas y acuerdos de diferentes cónclaves en la lucha de la mujer por sus derechos, se han plasmado. Aplausos y un reconocimiento al papel destacado de la presentación de Panamá se hicieron manifiestos de forma directa.
Hay logros diplomáticos importantes, como el diálogo de los presidentes de los países fronterizos con Colombia y el grupo de países centroamericanos con el presidente Bush, con el cual nuestra mandataria se manifestó optimista y positiva, y que puede dar inicio a una era de relaciones que den privilegio al desarrollo del comercio, la educación, la tecnología y el fortalecimiento de la paz; expectativa que engrana con la propuesta del presidente mexicano Vicente Fox, de crear un Fondo de Cohesión Social como porcentaje del gasto en defensa, para sacar adelante a las comunidades más marginadas de nuestro continente.
La distinción que recibió la participación de Panamá nos da la oportunidad de situarnos en un plano de importancia regional, y promover nuestras ventajas para afianzar nuestra inserción en la economía internacional, el desarrollo de nuestra infraestructura de transporte multimodal, el impulso al turismo, los servicios financieros del Centro Bancario, el aprovechamiento de las áreas revertidas y la modernización de las comunicaciones.
Esta aspiración es congruente con la visión de los presidentes, concebida en las palabras finales de la declaración de la tercera Cumbre: “Debemos desarrollar soluciones eficaces, prácticas y solidarias para resolver los problemas que enfrentan nuestras sociedades. No tememos a la globalización ni estamos cegados por su brillo. Estamos unidos en nuestra determinación de dejar a las generaciones futuras, un Hemisferio democrático y próspero, más justo y generoso; un Hemisferio donde nadie sea relegado. Estamos comprometidos para hacer de este, el siglo de las Américas”.
El autor es ministro de Economía y Finanzas
Además en opinión
El Código Minero
De la inspección a los parásitos:
Guillermo Sánchez Borbón
La otra cara de Québec: Santander Tristán
Donoso
La dama de la Cumbre: Norberto Delgado Durán
Por cierto...:Betty
Brannan Jaén
|
|