Todo
lugar es digno del Himno Nacional
Textos:
Harry Castro Stanziola
Fotografías: Todos los derechos reservados por R. López Arias
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Para este servidor que es tan amante de los adjetivos, aunque
a Gabriel García Márquez no les gusten, cuántos en esta
foto no se podían acomodar. Y es que el todo es como una
obra de arte y de originalidad. El sitio en que fue captada
esta fotografía es probablemente a la orilla de un río o
quizá del mar. El hecho de haber reunido a un grupo de niños,
de sus maestras y de tres músicos tiene que ser una razón
muy especial. Se nos ha metido que cuidado y no fuese un
presidente de la República el que en aquella playa iba a
desembarcar. De ser así, ¿no irían a cantar el Himno Nacional
o se nos volvió a disparar esa loca de la casa que es la
imaginación? Clarinete , flauta, violín y guitarra en una
playa lejana. ¿Qué más puede ser? La variedad de tipos raciales
entre los muchachos nos vuelve a probar nuestro magnífico
coctel de humanidad. El lugar también se presta para más
elucubración. En todo caso la escena no podía esperar más
para su publicación.
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En
uno de los números del mes de febrero de 1904 del semanario El
Heraldo del Istmo, dirigido por su propietario Guillermo Andreve,
apareció este facsímil de la partitura del Himno Patriótico Istmeño
compuesto por el maestro Santos Jorge y que fue convertido más
tarde por voluntad popular en el Himno de la República de Panamá.
Y ahora, una rectificación. En las Raíces del domingo pasado,
la de las procesiones religiosas, se nos fue un error. Llamamos
a la Calle Pedro J. Sosa en forma equivocada. Escribimos Juan
B. Sosa. Vaya pues la enmienda y perdón.
Nuestro insigne historiador Ernesto J. Castillero escribió un
artículo que fue publicado en la Revista Educación en esta capital
en el mes de noviembre de 1957. En el artículo nos dice que él
había tenido la oportunidad de hablar varias veces con el maestro
Santos Jorge, el autor de la música de nuestro Himno Nacional.
Según le declaró este último, él ideó dicha composición en el
año de 1897, o sea seis años antes de la proclamación de la República
de Panamá, como una obra que se cantaba en las escuelas de la
ciudad y a la cual le había puesto letra Juan Agustín Torres,
para esos tiempos secretario de Instrucción Pública.
Con el tiempo y cuando el llamado Himno Patriótico Istmeño se
convirtió en el de la Nación, el maestro Jorge tuvo que alargar
los compases de su canto, por cuanto la letra que le puso el poeta
Jerónimo Ossa, tenía por cada verso o línea algunas letras mas.
Así, por ejemplo, la letra de Torres decía: del Istmo el acta
santa/ Bolívar admiró,/ incruente fue la lucha/ que al pueblo
redimió.Recordemos que uno de los versos de Ossa dice: Alcanzamos
por fin la victoria,/en el campo feliz de la unión.
En todo caso, desde antes, el himno del maestro Jorge tan solo
se tocaba en las escuelas y por supuesto en las retretas, en donde
se iba haciendo cada vez más popular.
Cuando se sucede la separación de Colombia en 1903, los diferentes
países del orbe comienzan a reconocer a la nueva República y a
enviar a sus respectivos representantes hasta acá.
Durante la presentación de sus credenciales, el protocolo exigía
que se ejecutasen los himnos de los dos países presentes.
Estados Unidos fue la primera nación en reconocer a Panamá, mas
cuando su ministro William Buchanan acude a la ceremonia de presentación,
este país (o sea Estados Unidos) aún no tenía su propio himno.
Era el 25 de diciembre de 1903.
El 18 de junio de 1904, presenta sus credenciales Leonidas Pacheco
enviado de Costa Rica.
Santos Jorge (que a la sazón tenía 11 años de dirigir la Banda
Nacional), resolvió interpretar, después de introducirle algunos
cambios, su viejo Himno Patriótico Istmeño durante la ceremonia.
Habiendo sido casi unánime la aceptación, fue cuando Jorge invitó
a Ossa para que escribiera los nuevos versos. El poeta acudió
a los ideales del pueblo de unión, fraternidad, olvido, esperanza
y trabajo para cristalizar su obra.
El Gobierno organiza entonces un concurso para escoger un himno,
mas era tanto el entusiasmo con el que los oyentes aplaudían la
vieja composición, que en 1906 la Asamblea Nacional –bajo la presidencia
de Luis de Roux y siendo secretario de Gobierno y de Relaciones
Exteriores Ricardo Arias– dictó la Ley 39 por medio de la cual
se adoptaba en forma provisional la obra de Santos Jorge. Era
para ese entonces presidente de la República, Manuel Amador Guerrero.
Mas tarde, una nueva Asamblea, presidida por Guillermo Méndez
Pereira, aprueba la Ley 48 (sancionada por el presidente Rodolfo
Chiari y el ministro de Gobierno, Carlos L. López) que declara
al canto tantas veces citado como nuestro Himno Nacional.
Años más tarde, el presidente Arnulfo Arias Madrid deroga toda
la legislación anterior a 1941, por lo que fue necesario que este,
en unión de su ministro de Gobierno, Ricardo Adolfo de la Guardia,
ordenase la Ley 23 que confirmaba al ya declarado como canto oficial
de Panamá. La Constitución de 1946 reafirmó lo anterior.
Tal como se puede ver, hasta al bello Himno Nacional le tocó recorrer
un largo camino antes de lograrse imponer. Afortunadamente, el
pueblo nunca lo abandonó.
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