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La Comisión Interamericana de Derechos Humanos vendrá
a Panamá en el próximo mes de junio. Según se informa,
su agenda incluye la situación de la libertad de expresión,
la legislación represiva que se continúa aplicando, a
pesar de las promesas de eliminarla, y las condenas y
procesos contra periodistas. En dos ocasiones anteriores
la comisión ha visitado Panamá. En 1977, Omar Torrijos
invitó al recién creado organismo para que investigara
“una serie de cargos infundados, injustos e irresponsables
contra mi gobierno en cuanto a declaraciones sobre violaciones
a los derechos humanos...” En opinión de la comisión,
el período de 1968 a 1972 se caracterizó por el ejercicio
arbitrario del poder, y aunque a partir de la Constitución
de 1972 hubo mejoras, persistían violaciones tales como
la expatriación de panameños, restricciones a las libertades
de reunión, expresión y asociación e interferencia en
el proceso judicial por funcionarios del Gobierno. Las
reformas para que nada cambiara se produjeron a través
de la derogatoria de aberrantes decretos de Gabinete,
reemplazados después por leyes igualmente represivas en
1978. Se burlaron de la comisión. Otro tanto ocurrió en
1989, cuando la comisión volvió a visitar Panamá. Poco
acceso y menos divulgación tuvo la misión, porque todos
los medios de comunicación estaban cerrados o controlados
por la dictadura. También se burlaron. Es necesaria la
visita, pero también lo es que la comisión se cerciore
de que la próxima visita y el informe que de ella se derive,
no se conviertan en una tercera burla. Según se dice,
la tercera es la vencida.
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