Panamá, 25 de abril de 2001
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Todo lugar es digno del Himno Nacional

Textos: Harry Castro Stanziola
Fotografías: Todos los derechos reservados por R. López Arias

Para este servidor que es tan amante de los adjetivos, aunque a Gabriel García Márquez no les gusten, cuántos en esta foto no se podían acomodar. Y es que el todo es como una obra de arte y de originalidad. El sitio en que fue captada esta fotografía es probablemente a la orilla de un río o quizá del mar. El hecho de haber reunido a un grupo de niños, de sus maestras y de tres músicos tiene que ser una razón muy especial. Se nos ha metido que cuidado y no fuese un presidente de la República el que en aquella playa iba a desembarcar. De ser así, ¿no irían a cantar el Himno Nacional o se nos volvió a disparar esa loca de la casa que es la imaginación? Clarinete , flauta, violín y guitarra en una playa lejana. ¿Qué más puede ser? La variedad de tipos raciales entre los muchachos nos vuelve a probar nuestro magnífico coctel de humanidad. El lugar también se presta para más elucubración. En todo caso la escena no podía esperar más para su publicación.

En uno de los números del mes de febrero de 1904 del semanario El Heraldo del Istmo, dirigido por su propietario Guillermo Andreve, apareció este facsímil de la partitura del Himno Patriótico Istmeño compuesto por el maestro Santos Jorge y que fue convertido más tarde por voluntad popular en el Himno de la República de Panamá. Y ahora, una rectificación. En las Raíces del domingo pasado, la de las procesiones religiosas, se nos fue un error. Llamamos a la Calle Pedro J. Sosa en forma equivocada. Escribimos Juan B. Sosa. Vaya pues la enmienda y perdón.

Nuestro insigne historiador Ernesto J. Castillero escribió un artículo que fue publicado en la Revista Educación en esta capital en el mes de noviembre de 1957. En el artículo nos dice que él había tenido la oportunidad de hablar varias veces con el maestro Santos Jorge, el autor de la música de nuestro Himno Nacional.

Según le declaró este último, él ideó dicha composición en el año de 1897, o sea seis años antes de la proclamación de la República de Panamá, como una obra que se cantaba en las escuelas de la ciudad y a la cual le había puesto letra Juan Agustín Torres, para esos tiempos secretario de Instrucción Pública.

Con el tiempo y cuando el llamado Himno Patriótico Istmeño se convirtió en el de la Nación, el maestro Jorge tuvo que alargar los compases de su canto, por cuanto la letra que le puso el poeta Jerónimo Ossa, tenía por cada verso o línea algunas letras mas.

Así, por ejemplo, la letra de Torres decía: del Istmo el acta santa/ Bolívar admiró,/ incruente fue la lucha/ que al pueblo redimió.Recordemos que uno de los versos de Ossa dice: Alcanzamos por fin la victoria,/en el campo feliz de la unión.

En todo caso, desde antes, el himno del maestro Jorge tan solo se tocaba en las escuelas y por supuesto en las retretas, en donde se iba haciendo cada vez más popular.

Cuando se sucede la separación de Colombia en 1903, los diferentes países del orbe comienzan a reconocer a la nueva República y a enviar a sus respectivos representantes hasta acá.

Durante la presentación de sus credenciales, el protocolo exigía que se ejecutasen los himnos de los dos países presentes.

Estados Unidos fue la primera nación en reconocer a Panamá, mas cuando su ministro William Buchanan acude a la ceremonia de presentación, este país (o sea Estados Unidos) aún no tenía su propio himno. Era el 25 de diciembre de 1903.

El 18 de junio de 1904, presenta sus credenciales Leonidas Pacheco enviado de Costa Rica.

Santos Jorge (que a la sazón tenía 11 años de dirigir la Banda Nacional), resolvió interpretar, después de introducirle algunos cambios, su viejo Himno Patriótico Istmeño durante la ceremonia.

Habiendo sido casi unánime la aceptación, fue cuando Jorge invitó a Ossa para que escribiera los nuevos versos. El poeta acudió a los ideales del pueblo de unión, fraternidad, olvido, esperanza y trabajo para cristalizar su obra.

El Gobierno organiza entonces un concurso para escoger un himno, mas era tanto el entusiasmo con el que los oyentes aplaudían la vieja composición, que en 1906 la Asamblea Nacional –bajo la presidencia de Luis de Roux y siendo secretario de Gobierno y de Relaciones Exteriores Ricardo Arias– dictó la Ley 39 por medio de la cual se adoptaba en forma provisional la obra de Santos Jorge. Era para ese entonces presidente de la República, Manuel Amador Guerrero.

Mas tarde, una nueva Asamblea, presidida por Guillermo Méndez Pereira, aprueba la Ley 48 (sancionada por el presidente Rodolfo Chiari y el ministro de Gobierno, Carlos L. López) que declara al canto tantas veces citado como nuestro Himno Nacional.

Años más tarde, el presidente Arnulfo Arias Madrid deroga toda la legislación anterior a 1941, por lo que fue necesario que este, en unión de su ministro de Gobierno, Ricardo Adolfo de la Guardia, ordenase la Ley 23 que confirmaba al ya declarado como canto oficial de Panamá. La Constitución de 1946 reafirmó lo anterior.

Tal como se puede ver, hasta al bello Himno Nacional le tocó recorrer un largo camino antes de lograrse imponer. Afortunadamente, el pueblo nunca lo abandonó.

 
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