Panamá, 19 de abril de 2001
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Los gallos y las garzas

Milton C. Henríquez S.

El Movimiento Liberal Republicano Nacionalista, como su nombre hace intuir, más que un Partido Político surgió como una confederación de caciques. Conformado a principios de los 80 por retazos de partidos pre 1968, como los Liberales Doctrinarios, Liberación Nacional, el Tercer Partido Nacionalista (3PN), parte del Republicano y otros, el Movimiento se organizó con los feudos bien delimitados. El Oriente Chiricano para los Rosas; David para los Anguizola; Veraguas para los Arrocha; Coclé para los Carles y los Arias; Colón para los Fernández; Darién para los Pretto y así sucesivamente. La confederación funcionó bastante bien mientras fue presidida por César Arrocha y sobre todo bajo la conducción de Alfredo Ramírez, ya que aunque los gallos se pelearan en el día, de noche dormían bajo el mismo palo. Siendo un partido de ministrables y de feudos legislativos, el presidente era una especie de primus inter pares; bajo este esquema no había un líder principal como en el panameñismo o la Democracia Cristiana, cuya fuerza mantuviera las agendas personales a raya. Sin embargo y gracias al liderazgo colectivo, se pudo evitar las escisiones que sufrieron los otros partidos.

El esquema confederado se rompe en 1994, cuando el MOLIRENA decide buscar la cabeza de la alianza, con lo que se fuerza a definir por primera vez un liderazgo personal. En esa ocasión se impone la candidatura de Rubén Carles a la de Guillermo Ford, quien “se baja” de mala gana. Esta decisión interrumpe la estrategia tradicional de aliados subordinados del arnulfismo y de ausencia de liderazgo individual . El hecho marca la ruptura del período de estabilidad institucional y crecimiento, produciendo la primera derrota electoral para el MOLIRENA, quien siempre se había aliado al ganador.

Tras la derrota de 1994, el grupo de Ford fuerza cambios, produciéndose la salida de Alfredo Ramírez de la presidencia y la toma de Billy Ford. Una parte importante de su bancada se organiza bajo el liderazgo de Arturo Vallarino y compite con el grupo de Ford por el control del partido. Mientras, los otros sectores esperan el momento de inclinar la balanza y un grupo de líderes jóvenes no ve la oportunidad de trasformar el partido en un colectivo moderno. Propio de los partidos de intereses, las alianzas de las corrientes internas cambian con cada “canto del gallo”. El proyecto de convertir el MOLIRENA en el receptáculo de todas las fuerzas políticas de ideología liberal fracasa, porque las ideas no son el factor que une al partido. Con poca vocación opositora, un sector del MOLIRENA encabezado por el entonces secretario general, se pasa a las filas del gobierno de Pérez Balladares, con lo que se produce el primer cisma en su historia, dando pie al mortinato “Nuevo Amanecer”. La verdad es que Alemán no es el primer secretario general de MOLIRENA que opta por irse con el PRD, ya que ese precedente corresponde a Manuel Solís Palma; pero sí es el primero que se lleva tras de sí a un grupo importante de dirigentes jóvenes.

En 1999, el MOLIRENA retoma la estrategia de subordinarse al arnulfismo y le va bien, porque, aunque solo obtiene tres legisladores (menos del 5% de la Asamblea) y un vicepresidente, la presidenta les da tres ministerios (un 25% del Gabinete) más embajadas y otras posiciones importantes. Ante la confrontación previa a las elecciones, entre el grupo de Ford y el de Vallarino, este último se alía con los Rosas para obtener la primera vice presidencia en la nómina triunfadora y la Secretaría General del Partido, a cambio de la presidencia para Maco, garantizando la legislatura por Tolé para la familia. Es interesante notar que según palabras del vicepresidente Vallarino, “Maco queda de presidente porque era hermano de Jorge Rubén y porque otros la rechazaron”. O sea que la presidencia en el MOLIRENA se gana por forfeit.

Era de esperarse que la crisis que estamos viendo se produjera, ya que, ante un presidente “por forfeit” y una confederación deshecha que da paso a un partido de “corrientes”, los intereses ya no son complementarios sino opuestos. La situación se agrava porque, ante la paranoia que siempre han manifestado los arnulfistas por sus primeros vicepresidentes, la presidenta decide canalizar todos los nombramientos y “espacios” del MOLIRENA a través de Maco Rosas. Esto debilita a Vallarino a lo interno del partido y da pie al resentimiento.

Debemos entender, pues, esta “guerra de baja intensidad” entre Vallarino y Rosas, no solo como una pelea entre gallos sino también como una llamada de atención a la presidenta Moscoso por parte de quien constitucionalmente estaría llamado a reemplazarla. Ante este escenario, surge nuevamente Billy Ford en la búsqueda de una mediación entre los que conspiraron para defenestrarlo, mientras los dirigentes jóvenes del MOLIRENA mantienen su mutismo.

Si el respaldo popular al partido no fuera tan bajo en las encuestas, los dirigentes insatisfechos podrían darse el lujo que se dio Billy Ford en 1994 y sentarse a esperar que la propuesta de sus adversarios internos fracase para luego tomarse el partido. No parece un lujo que se puedan dar ahora.

Amanecerá y veremos cuál gallo cantará. ¿Y Las Garzas? Bien gracias.

El autor es abogado


MOLIRENA, partido de notables

Desde que Vallarino asumió el poder, los Rosas han querido controlar el partido y los nombramientos en el Ejecutivo

Giulia De Sanctis

El partido MOLIRENA nació a comienzos de los años ´80, con la idea de reunir las diferentes corrientes liberales que existían como partidos antes del golpe militar de 1968. No obstante esa base ideológica, lo que en realidad se reunió fue un conjunto de dirigentes políticos de diversos puntos del país con diversos intereses entre sí.

Este partido de estructura jerárquica está conformado por trece órganos decisorios, cinco de ellos elegidos en la Convención Nacional, cuyos directores están dispuestos en orden de autoridad vertical y con poca posibilidad de participación de las bases, ya que las decisiones se concentran en pocas instancias. En pocas palabras, es un “partido de notables”. Esta característica es al mismo tiempo su fortaleza y su debilidad, ya que el partido ha ido adquiriendo las diversas personalidades de quienes en un momento dado lo han controlado.

Así que cuando personajes como César Arrocha, Alfredo Ramírez y Rubén Darío Carles eran miembros activos y tenían su cuota de poder, lograron imprimir al MOLIRENA cierta coherencia ideológica y unidad; pero frente a la derrota electoral de 1994, en la que el partido trató inútilmente de desprenderse de su papel de compañero de fórmula de partidos más grandes, se produce un cambio, y las diversas facciones internas se empiezan a mover, removiendo en consecuencia el partido.

Arturo Vallarino, apoyado por el clan Rosas, derrota en la Convención Nacional a Billy Ford, logrando ser el representante del partido en la terna electoral luego triunfante.

Desde que Vallarino asumió el poder, los Rosas han querido controlar el partido y los nombramientos en el Ejecutivo, provocando disgusto entre los clanes. La diferencia estriba ahora en que la pugna se ha hecho pública.

La estructura interna y los estatutos del partido le permiten el rejuego a los Rosas, pero Vallarino ha probado ser un político muy hábil; y como prueba basta analizar su trayectoria desde los días de la dictadura. El tiempo nos contará el final de esta historia.

La autora es abogada y politóloga


Foro ciudadano

Los últimos conflictos ocurridos en el MOLIRENA permiten analizar a la clase política panameña y a las estructuras desde las cuales ejerce su poder: los partidos políticos. La discusión ideológica o el intercambio de ideas no forman parte del conflicto lamentablemente. Nuestros lectores lo tienen claro.


Lo que ellos opinan

Héctor Alemán
Legislador

Los conflictos en el MOLIRENA muestran la falta de madurez y cohesión política de ese colectivo; sobre todo porque son parte de un gobierno que carece de fines estratégicos y que se debate en función de espacios políticos y otras formas de beneficiarse del poder.

 




Gloria Young
Legisladora

Es natural que a lo interno de los partidos políticos haya intereses, confrontaciones, polémicas y corrientes. En este caso, se trata de MOLIRENA, un partido importante dentro de la alianza de Gobierno; y lo que sucede allí, se proyecta a la sociedad afectando la imagen de nuestro gobierno.



Fraces de la semana

“Las encuestas que se realizan en Panamá casi siempre son manipuladas”.

Víctor Juliao, ministro de Obras Públicas, refiriéndose a la última encuesta realizada por Dichter & Neira.

 

 


“Juan Carlos Navarro no es ni siquiera un cercano competidor de Martín Torrijos”.

Danilo Toro, ex vocero presidencial, negando que Navarro sea rival de Torrijos en la carrera a la candidatura presidencial del PRD.

 
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