Los
gallos y las garzas
Milton
C. Henríquez S.
El
Movimiento Liberal Republicano Nacionalista, como su nombre hace
intuir, más que un Partido Político surgió como una confederación
de caciques. Conformado a principios de los 80 por retazos de
partidos pre 1968, como los Liberales Doctrinarios, Liberación
Nacional, el Tercer Partido Nacionalista (3PN), parte del Republicano
y otros, el Movimiento se organizó con los feudos bien delimitados.
El Oriente Chiricano para los Rosas; David para los Anguizola;
Veraguas para los Arrocha; Coclé para los Carles y los Arias;
Colón para los Fernández; Darién para los Pretto y así sucesivamente.
La confederación funcionó bastante bien mientras fue presidida
por César Arrocha y sobre todo bajo la conducción de Alfredo Ramírez,
ya que aunque los gallos se pelearan en el día, de noche dormían
bajo el mismo palo. Siendo un partido de ministrables y de feudos
legislativos, el presidente era una especie de primus inter pares;
bajo este esquema no había un líder principal como en el panameñismo
o la Democracia Cristiana, cuya fuerza mantuviera las agendas
personales a raya. Sin embargo y gracias al liderazgo colectivo,
se pudo evitar las escisiones que sufrieron los otros partidos.
El esquema confederado se rompe en 1994, cuando el MOLIRENA
decide buscar la cabeza de la alianza, con lo que se fuerza
a definir por primera vez un liderazgo personal. En esa ocasión
se impone la candidatura de Rubén Carles a la de Guillermo Ford,
quien “se baja” de mala gana. Esta decisión interrumpe la estrategia
tradicional de aliados subordinados del arnulfismo y de ausencia
de liderazgo individual . El hecho marca la ruptura del período
de estabilidad institucional y crecimiento, produciendo la primera
derrota electoral para el MOLIRENA, quien siempre se había aliado
al ganador.
Tras la derrota de 1994, el grupo de Ford fuerza cambios, produciéndose
la salida de Alfredo Ramírez de la presidencia y la toma de
Billy Ford. Una parte importante de su bancada se organiza bajo
el liderazgo de Arturo Vallarino y compite con el grupo de Ford
por el control del partido. Mientras, los otros sectores esperan
el momento de inclinar la balanza y un grupo de líderes jóvenes
no ve la oportunidad de trasformar el partido en un colectivo
moderno. Propio de los partidos de intereses, las alianzas de
las corrientes internas cambian con cada “canto del gallo”.
El proyecto de convertir el MOLIRENA en el receptáculo de todas
las fuerzas políticas de ideología liberal fracasa, porque las
ideas no son el factor que une al partido. Con poca vocación
opositora, un sector del MOLIRENA encabezado por el entonces
secretario general, se pasa a las filas del gobierno de Pérez
Balladares, con lo que se produce el primer cisma en su historia,
dando pie al mortinato “Nuevo Amanecer”. La verdad es que Alemán
no es el primer secretario general de MOLIRENA que opta por
irse con el PRD, ya que ese precedente corresponde a Manuel
Solís Palma; pero sí es el primero que se lleva tras de sí a
un grupo importante de dirigentes jóvenes.
En 1999, el MOLIRENA retoma la estrategia de subordinarse al
arnulfismo y le va bien, porque, aunque solo obtiene tres legisladores
(menos del 5% de la Asamblea) y un vicepresidente, la presidenta
les da tres ministerios (un 25% del Gabinete) más embajadas
y otras posiciones importantes. Ante la confrontación previa
a las elecciones, entre el grupo de Ford y el de Vallarino,
este último se alía con los Rosas para obtener la primera vice
presidencia en la nómina triunfadora y la Secretaría General
del Partido, a cambio de la presidencia para Maco, garantizando
la legislatura por Tolé para la familia. Es interesante notar
que según palabras del vicepresidente Vallarino, “Maco queda
de presidente porque era hermano de Jorge Rubén y porque otros
la rechazaron”. O sea que la presidencia en el MOLIRENA se gana
por forfeit.
Era de esperarse que la crisis que estamos viendo se produjera,
ya que, ante un presidente “por forfeit” y una confederación
deshecha que da paso a un partido de “corrientes”, los intereses
ya no son complementarios sino opuestos. La situación se agrava
porque, ante la paranoia que siempre han manifestado los arnulfistas
por sus primeros vicepresidentes, la presidenta decide canalizar
todos los nombramientos y “espacios” del MOLIRENA a través de
Maco Rosas. Esto debilita a Vallarino a lo interno del partido
y da pie al resentimiento.
Debemos entender, pues, esta “guerra de baja intensidad” entre
Vallarino y Rosas, no solo como una pelea entre gallos sino
también como una llamada de atención a la presidenta Moscoso
por parte de quien constitucionalmente estaría llamado a reemplazarla.
Ante este escenario, surge nuevamente Billy Ford en la búsqueda
de una mediación entre los que conspiraron para defenestrarlo,
mientras los dirigentes jóvenes del MOLIRENA mantienen su mutismo.
Si el respaldo popular al partido no fuera tan bajo en las encuestas,
los dirigentes insatisfechos podrían darse el lujo que se dio
Billy Ford en 1994 y sentarse a esperar que la propuesta de
sus adversarios internos fracase para luego tomarse el partido.
No parece un lujo que se puedan dar ahora.
Amanecerá y veremos cuál gallo cantará. ¿Y Las Garzas? Bien
gracias.
El autor es abogado
MOLIRENA,
partido de notables
Desde que Vallarino asumió el poder,
los Rosas han querido controlar el partido y los nombramientos
en el Ejecutivo
Giulia
De Sanctis
El
partido MOLIRENA nació a comienzos de los años ´80, con la idea
de reunir las diferentes corrientes liberales que existían como
partidos antes del golpe militar de 1968. No obstante esa base
ideológica, lo que en realidad se reunió fue un conjunto de
dirigentes políticos de diversos puntos del país con diversos
intereses entre sí.
Este partido de estructura jerárquica está conformado por trece
órganos decisorios, cinco de ellos elegidos en la Convención
Nacional, cuyos directores están dispuestos en orden de autoridad
vertical y con poca posibilidad de participación de las bases,
ya que las decisiones se concentran en pocas instancias. En
pocas palabras, es un “partido de notables”. Esta característica
es al mismo tiempo su fortaleza y su debilidad, ya que el partido
ha ido adquiriendo las diversas personalidades de quienes en
un momento dado lo han controlado.
Así que cuando personajes como César Arrocha, Alfredo Ramírez
y Rubén Darío Carles eran miembros activos y tenían su cuota
de poder, lograron imprimir al MOLIRENA cierta coherencia ideológica
y unidad; pero frente a la derrota electoral de 1994, en la
que el partido trató inútilmente de desprenderse de su papel
de compañero de fórmula de partidos más grandes, se produce
un cambio, y las diversas facciones internas se empiezan a mover,
removiendo en consecuencia el partido.
Arturo Vallarino, apoyado por el clan Rosas, derrota en la Convención
Nacional a Billy Ford, logrando ser el representante del partido
en la terna electoral luego triunfante.
Desde que Vallarino asumió el poder, los Rosas han querido controlar
el partido y los nombramientos en el Ejecutivo, provocando disgusto
entre los clanes. La diferencia estriba ahora en que la pugna
se ha hecho pública.
La estructura interna y los estatutos del partido le permiten
el rejuego a los Rosas, pero Vallarino ha probado ser un político
muy hábil; y como prueba basta analizar su trayectoria desde
los días de la dictadura. El tiempo nos contará el final de
esta historia.
La autora es abogada y politóloga
Foro
ciudadano
Los
últimos conflictos ocurridos en el MOLIRENA permiten analizar
a la clase política panameña y a las estructuras desde las cuales
ejerce su poder: los partidos políticos. La discusión ideológica
o el intercambio de ideas no forman parte del conflicto lamentablemente.
Nuestros lectores lo tienen claro.
Lo
que ellos opinan
Los conflictos en el MOLIRENA muestran la falta de madurez y
cohesión política de ese colectivo; sobre todo porque son parte
de un gobierno que carece de fines estratégicos y que se debate
en función de espacios políticos y otras formas de beneficiarse
del poder.
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Gloria
Young
Legisladora
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Es natural que a lo interno de los partidos políticos haya intereses,
confrontaciones, polémicas y corrientes. En este caso, se trata
de MOLIRENA, un partido importante dentro de la alianza de Gobierno;
y lo que sucede allí, se proyecta a la sociedad afectando la
imagen de nuestro gobierno.
Fraces
de la semana
“Las
encuestas que se realizan en Panamá casi siempre son manipuladas”.
Víctor
Juliao, ministro de Obras Públicas, refiriéndose a la última
encuesta realizada por Dichter & Neira.
“Juan
Carlos Navarro no es ni siquiera un cercano competidor de Martín
Torrijos”.
Danilo
Toro, ex vocero presidencial, negando que Navarro sea rival
de Torrijos en la carrera a la candidatura presidencial del
PRD.