| |
Las
procesiones de siempre
Textos:
Harry Castro Stanziola
Fotografías:
Carlos Endara.
Propiedad de Ricardo López Arias
 |
| Teniendo
como telón de fondo la Calle Juan B. Sosa, las ya desaparecidas
y elegantes palmeras y la Catedral Metropolitana, los feligreses
de San Felipe van en una procesión que acaba de comenzar en
el templo y que recorrerá las calles del barrio. Cerca, y
a vuestra mano derecha, vemos al severo, pero elegante y antiguo
edificio del Palacio Arzobispal (totalmente transformado hoy
y no para el bien de la estética de la plaza y de la ciudad).
A vuestra izquierda está el Parque de la Independencia o de
la Catedral. Hacemos constar que ninguna de nuestras dos fotos
de hoy tiene que ver con procesiones de Semana Santa. Aún
así, queríamos traerles algunas fotos antiguas que estuvieran
relacionadas con las procesiones y estas fueron las que encontramos. |
La
Semana Santa o Semana Mayor (como también se le acostumbra llamar)
es uno de los momentos propicios durante los cuales se puede observar
o participar de las variadas procesiones religiosas que se llevan
a cabo durante estos siete días.
Tal sucederá con las llamadas procesiones del Domingo de Ramos,
la del Dolor, la del Encuentro y la del Silencio. Sin embargo,
no serán tan solo estas las que se organizarán el resto del año
en diferentes localidades de la República.
Los 31 de enero, y de manera especial en esta capital, se celebra
la procesión dedicada a Don Bosco, el patrono de los aprendices,
el italiano nacido en Turín y creador del método, según el cual,
se intentaba formar hombres y especie de santos al mismo tiempo.
En la ciudad de Panamá se celebran las multitudinarias procesiones
de San Judas Tadeo (el santo de los pobres y de los más necesitados)
y del Divino Niño.
En Colón, son muy famosas las procesiones de la Virgen del Carmen,
de la Inmaculada Concepción y la de Nazareth, y en Portobelo (otra
de las más concurridas) las del Cristo Negro de Portobelo, también
conocido como el Nazareno.
En Chiriquí, tenemos las procesiones de San José de David, de
la Inmaculada Concepción, al igual que las de Alanje, Dolega y
Remedios.
En el Darién, las devociones varían de uno a otro lugar. Así se
llevan a cabo las procesiones de Nuestra Señora de la Asunción,
Santa María la Antigua, San Antonio de Padua y en honor a la Virgen
del Carmen.
En Bocas del Toro tendremos la procesión de San José y la del
Carmen. En Coclé, la del Cristo de Esquipulas, la de San Juan
Bautista y la de la Inmaculada Concepción.
 |
| Esta
otra fotografía nos muestra una procesión de la Inmaculada
Concepción (La Purísima), fecha que después se utilizó para
conmemorar el Día de la Madre (8 de diciembre). Aquí nos encontramos
sobre la Avenida Central, a la altura de la Calle A, en donde
Carlos Endara tenía su estudio fotográfico, así que no tuvo
que caminar mucho para hacer esta toma. Para los que necesiten
más orientación, les diremos que al fondo y a la izquierda
de la fotografía quedan la actual Casa de la Municipalidad
y la Iglesia de la Merced. |
En
Herrera, la de San Miguel Arcángel, San Juan Bautista y San Sebastián;
en Los Santos, las procesiones de Santa Librada, la Virgen del
Rosario, San Atanasio y San Agustín.
En Veraguas, las procesiones del Cristo de La Atalaya, del Apóstol
Santiago, de San Judas Tadeo, de la Medalla Milagrosa. En la Comarca
Kuna Yala, son concurridas las de San Ignacio de Tupile y la del
Carmen.
Aprovechemos la ocasión para definir la palabra procesión y para
recordar sus orígenes históricos.
El tipo de procesión, a la cual nos referimos hoy, es la que consiste
en un cortejo solemne de fieles y clérigos que camina lentamente
portando velas y estandartes, casi siempre cantando o rezando,
seguidos o precedidos de uno o varios símbolos religiosos, tales
como estatuas, cuadros o reliquias.
Muchas de las procesiones del antiguo ritual romano de la Iglesia
católica, no son más que una especie de cristianización de antiguas
ceremonias paganas. También han existido otros motivos para celebrar
procesiones. Tales son los casos de acompañamiento, por parte
de la población, a restos de santos o mártires, para solicitar
ayudas del más allá (como en casos de sequías u otras tragedias
de la naturaleza), para manifestar agradecimientos o por muchas
otras causas.
Son nuestros mejores deseos para que estos días –que han de ser
exclusivamente de recogimiento, de meditación y para acordarnos
de los que tienen menos que nosotros– inspiren a nuestros gobernantes
y también a nosotros los gobernados. Entre todos tenemos la obligación
de alcanzar el bienestar general en forma permanente.
|
|