Panamá, 18 de abril de 2001
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El trajín con los tinacos

La estrategia de trabajo para la recolección de la basura ha cambiado. Se contrató más personal, se han comprado e introducido nuevos equipos. El propósito: mantener la ciudad limpia

ABDIEL ZARATE
azarate@prensa.com

Las mujeres solo hacen jornadas de limpieza en el turno de la mañana.

Diariamente, hombres y mujeres salen a la calle a maquillar la ciudad de Panamá. Barren y recogen lo que la gente ensucia. Es como un juego de conciencia: unos tienen la obligación de mantenerla limpia y otros son los “poco importa”.

En este juego, que pareciera de nunca acabar, al final se depositan día a día miles de toneladas de basura en el relleno sanitario de Cerro Patacón.

Entre las reglas del juego está una sanción fundamentada en el Decreto 2025 de 1 de diciembre de 1995, modificado por el Decreto 1144 del 4 de abril de 2000, que elevó hasta 5 mil dólares las multas por violar las disposiciones sobre el aseo.

Desde que pasó la Dirección Metropolitana de Aseo (DIMA) a los municipios de Panamá, San Miguelito y Colón, el 1 de noviembre de 1999, la intención de la Alcaldía de Panamá ha sido limpiar la ciudad, identificar las causas de la contaminación y buscar posibles y futuros remedios.

En principio, los trabajadores de la DIMA rechazaban la municipalización de la institución, porque supuestamente sería igual a la privatización, y los obreros perderían muchos derechos.

Se hicieron paro de labores y manifestaciones de protesta en las inmediaciones de la Asamblea Legislativa, pero todo terminó cuando se aprobó la ley. Después, los trabajadores firmaron con el alcalde Juan Carlos Navarro el acuerdo de incremento salarial escalonado, que comenzó a regir a partir de enero del 2001, con un ajuste de 25 dólares por mes a cada uno de los 2 mil trabajadores permanentes.

De 235 dólares mensuales, el salario de estos recolectores de basura subió a 260 dólares en el 2001. En el 2003 recibirán un aumento de 25 dólares más y en el 2004, 10 dólares adicionales, con lo que alcanzarán un ingreso mensual de 295 dólares.

Desde entonces empezó el trabajo de la dirección municipal de aseo urbano y domiciliario del Municipio de Panamá. Se cambió un poco la estrategia de trabajo, se contrató más personal y se compraron nuevos equipos de trabajo.

Lo primero fue ampliar las rutas. Antes eran alrededor de 60 y ahora son 108, que se atienden con 54 vehículos, divididos en dos turnos, en la mañana y en la noche, para buscar mayor eficiencia. En reserva se mantienen seis vehículos para que atiendan cualquier necesidad adicional.

Es decir, que esta dirección cuenta con 60 vehículos, que son empacadores, de 16 y 20 yardas.

En segundo lugar se introdujo un nuevo sistema de recolección, que consiste en llevar a áreas donde hay mucho movimiento de basura, unos tanques de 30 yardas, que son reemplazados diariamente.

Estos tanques se utilizan en el Mercado de Mariscos, en el Mercado de Abastos, en calle P, Calidonia, en Curundú, Villa Lorena, Villa Gabriela, Felipillo y en las porquerizas de Río Abajo.

Para lograr mantener limpia la ciudad, “nosotros pensamos que era necesario tener suficientes recipientes para que la gente bote su basura. Para tal fin, licitamos alrededor de 800 tanques y además de eso compramos tanques plásticos para llevarlos al Casco Viejo de la ciudad”, explica el director de aseo del Municipio de Panamá, Jorge Sáenz.

Con respecto al equipo rodante, en un periodo de 10 años “habremos renovado totalmente la flota. Tenemos que comprar más o menos seis camiones por año, pero además de eso, este año estamos haciendo un plan de mantenimiento a la flota que cuesta medio millón de dólares”, indica Sáenz.

Aparte de esto, se compró una retroexcavadora y un tractor. Se licitó una grúa nueva y están por llegar dos nuevos camiones compactadores y seis pick-up, para los 32 supervisores, que se dividen el trabajo en dos por cada zona.

La ciudad está dividida en cuatro secciones y siempre debe haber un jefe de recolección durante el día (de 5:00 a.m. a 5:00 p.m) y otro en la noche (de 5:00 p.m. a 5:00 a.m.).

Lo mismo ocurre con el barrido: en la mañana las mujeres y un grupo de hombres, y en la noche solo varones. Ellos trabajan 23 horas. Un grupo entra a las 5:00 a.m y sale a 5:00 p.m. y el otro entra a las 5:00 p.m. y sale a la 4:00 a.m. Solo hay una hora en que no se hace barrido en la ciudad.

Adicional a esto se compraron dos máquinas barredoras para limpiar las principales avenidas de la ciudad, que trabajan de 9:00 p.m. a 3:00 a.m.

En total son 2 mil 291 personas. De estas, 800 son mujeres y el resto hombres, quienes tienen que usar diariamente su uniforme, botas, guantes y mascarilla, para aquellos que trabajan con desechos hospitalarios.

Betzaida Valverde, técnica sanitaria de la dirección de aseo del Municipio, explica que la recolección de los desechos hospitalarios la realiza un personal que fue capacitado por el proyecto ALA 9133, que cubría lo que era la vestimenta de los empleados, su capacitación y la donación de un vehículo especializado.

¿Cómo es el procedimiento? El personal llega al hospital y recoge los desechos, que no deben estar mezclado con los otros tipos de desechos. Debe haber una bolsa roja (desechos peligrosos) y una negra (desechos comunes).

Al llegar la basura hospitalaria al relleno sanitario de Cerro Patacón, se pesa y va a un área especial, donde no llegan los pepenadores, porque saben que es peligroso y no les interesa.

Luego se lava y desinfecta el vehículo en un área especial, con una bomba a presión de agua caliente, que lleva detergente bactericida y desodorante. Este producto es biodegradable.

El proceso de entierro tanto para la basura hospitalaria peligrosa como para la corriente es el mismo: se abre una fosa, se echan las bolsas, traen la retroexcavadora, tira tierra y la compacta.

Días después, debido a su descomposición, la basura produce un líquido que se llama lixibiado. Esto va a dar por un conducto a la laguna de estabilización, que fue construida para recibir los lixibiados y los procesa, para evitar la contaminación del suelo y las quebradas aledañas al relleno sanitario.

En el trabajo de recolección y destino final de la basura hay toda una organización, con un personal capacitado. En el futuro se pretende implementar el reciclaje.

 
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