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| Panamá, 14 de abril de 2001 | ||||||
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Pasaron los 40 días de la Cuaresma. La Semana Mayor es la pasión y muerte de Jesucristo e invita a reflexionar sobre el mensaje de la resurrección: cambiar las cosas que están mal; hacer el bien y renovarse. Este año la iglesia Católica celebra el año internacional de la Biblia, razón por la cual, la Pastoral Social - Caritas preparó la campaña cuaresmal en torno al evangelio según San Lucas. Buenas noticias para las personas empobrecidas es el tema que eligió la Pastoral Social, y destaca que los cristianos, animados por la solidaridad y el compromiso social en el ámbito parroquial, diocesano y nacional hacen esfuerzos permanentes para consolidar su institución al servicio de quienes menos tienen, al promover alternativas para una vida digna.
La muerte de Cristo sirvió para redimir al mundo de los pecados. Para Lucas la vida de Jesucristo es una buena noticia para los marginados, los excluidos, los pecadores y los menospreciados de la sociedad. Lucas escribió para paganos que se habían convertido al cristianismo, la mayoría de ellos moradores de las grandes ciudades, gente marginada y empobrecida, señala la Pastoral. En el evangelio, Lucas da importancia al buen uso de los bienes materiales, porque su posesión dificulta tener los ojos abiertos para ver al pobre y al marginado Esta institución explica que el rico que se apega a sus bienes no es capaz de atender las necesidades del pobre, quien necesita de la solidaridad y el amor de los demás, porque pueden ser ellos los que abran las puertas del Reino. Por eso, se hace énfasis en que administrar correctamente los bienes materiales implica hacer que estos sirvan para que nadie pase hambre ni necesidad. En los hechos de los apóstoles, igualmente escritos por Lucas, el evangelista describe el modelo de la comunidad como comunión de bienes No había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que tenían campos o casas vendían y ponían el dinero a los pies de los apóstoles, quienes repartían a cada uno según sus necesidades. El tema de la marginación es tocado por Lucas de manera profunda, según esta institución, ya que el evangelista deja entrever cómo Jesús fue marginado y rechazado por la sociedad, lo cual demostraba su origen divino y que no había para él un lugar en este mundo. Sin embargo, dice la Pastoral Social, el viajero desconocido, solo después de que los discípulos de Emaus lo reciben en su casa, se revela como el Cristo resucitado. Entonces Jesús dice la acción de gracias, parte el pan y se lo da. El Señor resucitado, presente de manera invisible, -porque pertenece a la gloria de Dios- se manifiesta como huesped para los creyentes. Marginado y rechazado en la tierra, entregado a nuestra hospitalidad, él se manifiesta como el huesped divino, señala el folleto de la Pastoral. La misma define como buena noticia para los pobres de Panamá el tener oportunidades para una vida digna, poder producir y comercializar solidariamente, contar con tarifas de servicios básicos (agua, luz y teléfono) accesibles, que se puedan pagar sin enfermarse y sin tener que dejar de comer. Buena noticia para los empobrecidos es que se erradique la corrupción y se prohiba la impunidad; que cada ciudadano de este país tenga un empleo con un salario justo; que se viva como hermanos y como hijos de un mismo Dios. ¡Esta es la resurrección que clama nuestro pueblo! ¡Esto es anunciar una buena noticia para Panamá!.
En Lucas 14,12-14, Jesús decía también al que lo había invitado: cuando des un almuerzo o una comida, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos, porque ellos también te invitarán a su vez y recibirás de ellos lo mismo que diste. Al contrario, cuando ofrezcas un banquete, invita a los pobres, a los inválidos, a los cojos, a los ciegos, y serás feliz porque ellos no tienen con qué pagarte. Pero tu recompensa la recibirás en la resurrección de los justos. Según la Pastoral Social, en todo el evangelio se descubre el amor delicado y preferencial que Jesús tiene para con los pobres y excluidos de la sociedad, ya que él mismo fue rechazado, el extranjero y el no comprendido. Agrega que el banquete siempre es el símbolo por excelencia de estatus y de las relaciones sociales, que buscan la reciprocidad. Damos, pero para recibir. Jesús nos invita a ir más allá de la simple reciprocidad. La solidaridad con el pobre ha de marcar profundamente nuestra relación social, aunque él no pueda darnos nada en recompensa. Entre otras de las parábolas que se exponen en el folleto está Lucas 19,1-10, que dice: llegando a Jericó, pasaba Jesús por la ciudad. Allí había un hombre llamado Zaqueo. Era jefe de los cobradores de impuestos y muy rico. Quería ver cómo era Jesús, pero no lo alcanzaba en medio de tanta gente, por ser de baja estatura. Entonces corrió adelante y se subió a un árbol para verlo cuando pasara por ahí. Cuando llegó a ese lugar, Jesús levantó los ojos y les dijo 'Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que quedarme en tu casa. Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría. Muchas personas del pueblo criticaron: se fue a alojar en casa de un pecador. Zaqueo dijo Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres , y a quien he exigido algo injustamente le devolveré cuatro veces más. Jesús, pues, dijo hoy ha llegado la salvación a esta casa; en verdad, este también es hijo de Abraham. El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido. Sobre este particular, la Pastoral Social comenta que la causa de Dios es la causa del hombre, y que a Dios le gusta apasionadamente su creación. De allí sus inagotables intentos para recuperar a los hombres que se han apartado de él y de su Reino. Zaqueo trató de ver a Jesús, subiendo a un árbol. Pero Jesús estaba también en busca de Zaqueo y de todos los publicanos y pecadores, para ofrecerles la gracia de Dios. Jesús empezó con él la amistad marcada por una comunión de mesa. Y Zaqueo responde a esta comunión restituyendo el cuádruplo de lo que hubiese adquirido deshonestamente y entregando a los pobres la mitad de los bienes que ha acumulado, se explica en el folleto. Durante esta Semana Santa y de Pascua, la comunidad cristiana debe acogerse a Jesús. Esto, para la Pastoral llena a la persona de alegría y la hace que comparta generosamente con sus semejantes. Quien acoge a Jesús no queda igual. El encuentro transforma profundamente. La recomendación de la Pastoral, es hacerlo sencillo, generoso, solidario con sus hermanos y con quienes sufren y han sido injustamente marginados. La conversión se expresa en gestos concretos de solidaridad y de restitución. |
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