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Strunz y Farah: virtuosismo por partida doble
Errol E. Caballero
ecaballero@prensa.com
El pasado jueves, los amantes del jazz y de la música instrumental tuvieron la oportunidad de presenciar la conjunción, sobre un mismo escenario, de dos virtuosos de la guitarra española: el costarricense Jorge Strunz y el iraní Ardeshir Farah.
Como siempre, la cita jazzística tuvo lugar en el teatro Balboa, el cual se ha constituido en punto de encuentro para esta clase de presentaciones. Esta es la segunda vez que el dúo se presenta en los proscenios panameños.
El evento musical, que logró convocar la suficiente cantidad de público como para llenar parcialmente la sala, comenzó después de las 9:00 p.m., cuando Strunz y Farah, acompañados por Gregg Lee, en el bajo, Paul Tchounga y Joe Heredia, en la percusión, y el violinista Charlie Bisharat, aparecieron en el escenario para deleitar al público con su única mezcla de flamenco, ritmos latinos y caribeños, música oriental y formas derivadas del jazz.
El conjunto abrió la velada musical con el tema Nuevo sol, de su disco compacto Musa salvaje (1998). La canción es representativa de la fusión entre el jazz y los ritmos latinos que conforman el estilo característico de esta agrupación.
Desde el inicio del recital, los dos maestros hicieron gala de una eximia habilidad interpretativa. Aunque el iraní Ardeshir Farah demostró ser poseedor de una técnica más refinada, fue Jorge Strunz quien realmente cautivó a la audiencia con su destreza, su pasión y su velocidad.
Sin duda alguna que uno de los puntos culminantes de la noche se dio cuando subió al escenario el percusionista Majid Ghorbani, quien acompañó a los afamados guitarristas en un set de tres sugestivas composiciones fuertemente inspiradas por la música arábiga, las cuales envolvieron a la audiencia en una atmósfera mística y sensual.
El conjunto interpretó varias piezas de sus 10 álbumes por espacio de casi hora y media. Durante la presentación, el violinista Charlie Bishar se integró varias veces a la alineación, añadiéndole, cada vez que subía al escenario, otra dimensión a la experiencia musical. El violinista y los guitarristas acoplaban sus cuerdas en perfecta armonía, ofreciendo solos consecutivos que extasiaron a la audiencia, la cual no vaciló en levantarse para celebrar el talento de los músicos.
El concierto ofrecido en el teatro Balboa forma parte de la promoción de la antología Best of Strunz & Farah, que salió al mercado el año pasado. La agrupación tiene planeado lanzar un nuevo disco en los próximos meses.
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