Cementerios
de naves
Textos: Harry Castro Stanziola
Fotografías: Todos los derechos reservados por R. López Arias
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| A pesar
de que son remolcadores los que priman en estas fotos, en
una de ellas aparece una draga y al fondo, lo que parece ser
una grúa. Algunas remolcadores eran conocidos por nombres
como Bolívar, Gatún, Gamboa, La Boca, Empire, Gorgona, Tabernilla,
Bohío, entre otros. Los remolcadores fueron de varias formas
y tamaños. Sus cascos son muy fuertes y anchos, los motores
de gran potencia. Sus hélices son también grandes y no se
mueven muy rápidamente para aumentar la potencia. Hoy en día
se remolca en tierra y en aire, como es el caso de los llamados
planeadores. Volviendo al barco Ancón, el primero que oficialmente
cruzó el Canal, su viaje desde Cristóbal hasta Balboa demoró
9 horas y 40 minutos. Nuestras fotografías de hoy son algo
prosaicas, pero no todo ha de ser bellezas, recuerdos y emociones
en nuestro semanario bregar. |
Da
la impresión de que estas dos fotografías fueron tomadas en el
período comprendido entre la finalización de los trabajos del
canal por los franceses y el inicio de las labores estadounidenses.
Para ser más específicos, entre 1889 a 1906.
Mientras variados acontecimientos se desarrollaban, las diferentes
embarcaciones aquí mostradas descansaban de un trabajo pasado
y agotador.
Algunas sobrevivieron y volvieron a la labor. Otras fueron presa
de las adversas condiciones del tiempo y el abandono.
Fue muy grande la variedad de naves que se utilizaron en la construcción
de la vía interoceánica.
Cuando el 12 de marzo de 1881, la firma francesa M.M. Couvrex
y H. Hersent firmó el contrato para iniciar las labores, técnicos,
obreros, maquinistas y toda clase de equipo que trabajaba sobre
el agua comenzó a llegar al istmo.
Las dragas fueron de las primeras en llegar y comenzar a trabajar.
El viaje para traerlas desde Filadelfia, Estados Unidos, y más
adelante desde Bélgica y Escocia, en donde se construyeron, fue
lo más azaroso que se pueda uno imaginar.
Mientras la furia del mar estremecía peligrosamente estos planchones
cuadrados y sin proa, sus responsables y quienes los iban a utilizar
hacían esfuerzos titánicos para poder mantenerlos a flote y poder
ellos sobrevivir.
Esas dragas fueron ocho inicialmente. Una llevaba el nombre de
Conde de Lesseps. Otra llegando a Cristóbal se incendió. Eso se
debió a que los cascos eran de madera (para rematar).
Remolcadores, lanchones, lanchas, gabarras, barcos de transporte,
grúas, en fin, todo de tipo de aparato que necesitara flotar para
trabajar se estuvieron aquí para las obras canaleras.
La potencia necesaria para propulsar estos aparatos era producida
por motores a vapor, Diesel o eléctricos.
Siguiendo con las dragas, el primer contrato para utilizarlas
se firmó el 20 de febrero de 1882. La compañía arriba mencionada
se comprometió a extraer 6 millones de metros cúbicos de materiales,
pero pronto esa empresa se retiró.
Las ocho dragas existentes y el trabajo a realizar les fueron
entregados a un par de hermanos canadienses residentes en California
y –cáiganse para atrás– uno era ingeniero mecánico y el otro farmacéutico.
El ingeniero murió al cabo de pocos meses y el boticario cumplió
con su labor y terminó millonario.
Y ya que estamos hablando de la participación de equipo acuático,
recordemos también que antes de que el barco Ancón realizara la
primera travesía interoceánica, se probó el paso a través de las
esclusas en septiembre de 1913.
El remolcador Gatún navegó por las esclusas del mismo nombre y
todo funcionó como debía. Las otras dos esclusas fueron probadas
después con éxito.
Las llamadas mulas o trenes para remolcar los barcos no estaban
aun presentes, los transportes se movilizaban por si solos.
El primer cruce comercial, se efectuó el 14 de mayo del año anotado.
Un barco de nombre Alarhkan, cargado con 12 mil toneladas de azúcar
que se había tenido que desviar, cruzó el Canal y al llegar al
Pacífico descargó su contenido en varias lanchas antes de proseguir.
Las mulas se probaron en junio de 1914.
Una vez probado todo lo necesario entonces sí cruzó el Ancón,
pero 10 meses después de lo planeado, ya que un gran derrumbe
se encargó de posponer lo hasta entonces planeado.
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