Garzón y García
Castellón:
Dos jueces incorruptibles
El denominado super juez español, Baltasar Garzón, de 42 años de edad, se encuentra en el epicentro del proceso judicial al general Augusto Pinochet, de acuerdo con un artículo del diario El Mercurio de Chile.
Desde que asumió como titular del Quinto Juzgado de la Audiencia Nacional española, Garzón ha estado presente en casi todos los grandes escándalos de la democracia española, ya que por sus manos han pasado algunos de los sumarios más conflictivos de los últimos años.
Su carrera está marcada por un acontecimiento histórico,
ya que en 1994, desenterró el escándalo de los GAL, que son los procesos que
investigan la guerra sucia contra ETA, durante el gobierno socialista, el cual
provocó la mayor crisis política que ha vivido España desde la muerte de Francisco
Franco.
Sus detractores lo acusan de una extremada ambición y de ser uno de los máximos exponentes del prototipo del juez estrella, pero Garzón se ha ganado a pulso también una fama de trabajador nato e incorruptible.
En los últimos años ha dedicado sus esfuerzos como juez a combatir las violaciones de los derechos humanos, el terrorismo y el narcotráfico.
Su última actuación polémica fue en julio pasado, cuando clausuró el diario vasco, Egin, por su relación con la banda terrorista ETA, mientras que otros casos instruidos por él son el de la llamada Operación Nécora, que destapó una trama de narcotráfico en Galicia, además del proceso que investiga la malversación de fondos públicos durante la Expo Sevilla 92.
Su vida pública ha estado marcada también por su vinculación con el Partido Socialista (PSOE), del que es militante activo. En 1993, Garzón llegó incluso, a abandonar la judicatura por un tiempo para ser el número dos en las listas del PSOE por Madrid y ocupar el cargo de secretario de Estado para el Plan Nacional Contra la Droga, bajo el gobierno de Felipe González.
Desde 1996, instruye uno de los sumarios abiertos en España por la desaparición de ciudadanos españoles en Argentina y Chile, convirtiéndose en uno de los primeros jueces no designados por un tribunal internacional que investiga delitos de genocidio.
Por su parte, García Castellón, de 45 años de edad, el otro protagonista de los procesos que se instruyen en España contra Pinochet, es el juez titular del Sexto Juzgado de la Audiencia Nacional española.
Mucho más discreto que su colega Garzón, García Castellón se ha hecho famoso en España por instruir el caso Banesto, que llevó a la cárcel al ex banquero Mario Conde.
Su estilo de trabajo minucioso pero eficaz, también lo ha llevado a instruir con éxito algunos casos de terrorismo relacionados con ETA y el atentado que sufrió en 1995, el entonces candidato del Partido Popular (PP), José María Aznar, que casi le costó la vida.
Independiente, aunque más cercano a la derecha, está considerado un juez conservador y apegado a la ley.
Por su investigación en el caso Banesto fue objeto de amenazas en 1994, y víctima de una campaña de desprestigio por parte del diario El Mundo, que cuestionó su legitimidad como juez, lo que nunca fue probado en los tribunales.
Hace poco, Manuel García Castellón definió que su estilo de trabajo es investigar los delitos al margen de cualquier tipo de presión política.