La garra de la dictadura cruzó la cordillera


Franco Rojas
De La Prensa



L
a garra de la dictadura militar, no contenta con saciar su sed de sangre política en Chile, cruzó la cordillera de los Andes y anduvo varios cientos de kilómetros de nieves eternas, para pactar con los ‘‘gorilas’’ argentinos –que allí también hacían de las suyas–, algunas muertes de dirigentes de izquierda chilenos que se encontraban refugiados en ese país.

Según señalan partes de los tomos del Informe Rettig, la Comisión de la Verdad conoció muchos casos de violación a los derechos humanos de chilenos en Argentina, en los cuales pudieron haber participado agentes de la temida Central Nacional de Inteligencia (CNI), dirigida muy de cerca por el propio general Augusto Pinochet.

Las circunstancias que vivían estas personas, para las que la situación política chilena hubiera sido motivo determinante para dejar el país, y la colaboración comprobada de servicios y grupos de Argentina con agentes del Estado chileno en la represión de otros casos, crean una situación de contexto que movió a la Comisión de la Verdad a estudiar dichos casos y referirse a ellos, para dar un cuadro completo de la verdad, sus antecedentes y circunstancias, como le fuera encomendado.

Por ejemplo, el 11 de septiembre de 1977 fue detenido en el barrio de Quilmes, Buenos Aires, Argentina, Cherif Omar Ainie Rojas, estudiante chileno de química de la Universidad de esa ciudad, quien estaba radicado en Argentina desde su infancia. Al día siguiente, efectivos de las Fuerzas Armadas Conjuntas allanaron su domicilio y se llevaron la cédula de identidad de la víctima.


Vista aerea de la Casa Rosada, sede de
la presidencia de Argentina

La comisión concluyó que Cherif Ainie fue detenido y desaparecido en Argentina. Sin embargo, la comisión no se atreve a culpar en este caso a agentes del Estado chileno.

Además, en abril de 1978 desapareció Carlos Patricio Rojas Campos, militante comunista, quien había sido perseguido en Calama y Tocopilla, ambas localidades en el norte chileno, hasta el año 1977, fecha en que se refugió en Buenos Aires manteniendo un contacto epistolar (cartas) regular con su familia en Chile. Desde la fecha indicada no se han tenido noticias suyas.

Debido a la situación de incertidumbre de los chilenos refugiados políticos en Argentina, a la militancia y persecución que el joven sufrió en Chile antes de encontrar refugio en ese país, y al hecho de que organismos de derechos humanos de Argentina lo incluyan en sus listas de víctimas, le parece a la Comisión de la Verdad que es altamente probable que desapareció, víctima de violación a sus derechos humanos, en Argentina.

Otro de los casos es el de la chilena Cristina Carreño Araya, quien el 26 de julio desapareció en Argentina. Era militante del Partido Comunista (PC). Dos días antes de su muerte había revelado ante las oficinas del CEAS –repartición de la Iglesia católica que trabajaba en coordinación con la Alta Comisaría para la Atención de los Refugiados (ACNUR)–, en la capital federal argentina, sentirse perseguida y por ello pidió el status de refugiada.

Aunque no queda ninguna duda de la violación a los derechos humanos de Cristina Carreño, ya que existen numerosos testimonios relativos a su reclusión en El Banco y El Olympo de Buenos Aires, recintos penitenciarios de la policía argentina, la Comisión de la Verdad no puede afirmar que cabe responsabilidad en estos hechos a agentes del Estado chileno, pero deja abierta la puerta al contubernio que había con la dictadura castrense en Argentina.

El 1 de noviembre de 1977, José Luis de la Maza Asquet, militante chileno del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), fue interceptado en Tucumán por una patrulla de agentes civiles en la vía pública. Nunca más reapareció. La víctima se había refugiado en Argentina después de ser buscado por la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA, seguridad del Estado del régimen militar de Pinochet) en su domicilio o residencia y trabajo de Rancagua (Chile), quien decidió radicarse por ello en las provincias de Mendoza y Tucumán en los años 1975 a 1977.

Testimonios indican que una persona vinculada a la DINA en Argentina denunció a José Luis de la Maza a la policía argentina, cuyo denunciante les informó sobre su pasado político.

La Comisión de la Verdad concluyó en que hay fundamentos para sostener que José de la Maza desapareció en Argentina, en violación a sus derechos humanos y que en la instigación de esos hechos le cupo participación a agentes del Estado chileno.

Además, el 10 de enero de 1978 fue detenido por efectivos policiales argentinos Guido Arturo Saavedra Inostroza, estudiante chileno de la Universidad de Buenos Aires y empleado en Textil Gloria. Hasta ahora se encuentra como desaparecido.

El joven universitario había salido de Chile con posterioridad al 11 de septiembre de 1973, después de haber sido detenido en la Universidad Federico Santa María de Valparaíso, en Chile. Los antecedentes a disposición de la Comisión de la Verdad le permitieron llegar a la convicción de que Guido Saavedra fue objeto de violación a sus derechos humanos, cometida fuera del territorio nacional por agentes del Estado chileno o con su participación. Para ello sirvió el alto grado de comunicación existente entre los servicios de seguridad argentinos y chilenos a la fecha, lo que, junto con los antecedentes específicos de este caso, hacen presumir fundadamente dicha participación.

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