Panamá, 17 de marzo de 2001
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El año de los voluntarios

El año 2001 ha sido declarado por las Naciones Unidas como el Año Internacional de los Voluntarios, como un reconocimiento a esas personas que ofrecen su tiempo y su esfuerzo desinteresado para ayudar al prójimo


ILEANA GOLCHER
Especial para La Prensa
invest@prensa.com

El trabajo voluntario es particularmente valioso en los centros asistenciales, no solo por la ayuda que se presta al personal de salud, sino principalmente por el apoyo moral y humano a quienes acuden allí.

El trabajo voluntario es particularmente valioso en los centros asistenciales, no solo por la ayuda que se presta al personal de salud, sino principalmente por el apoyo moral y humano a quienes acuden allí.


Según un boletín del Centro de Información de Naciones Unidas en Panamá, “el Año Internacional del Voluntariado 2001 es para todos y acerca de todos los tipos de voluntarios en todas partes: no se limita a ninguna categoría específica de voluntariado, puede ser formal o informal, permanente u ocasional”.

Pueden trabajar para una agencia o solo con otros voluntarios, nacionales o internacionales; pueden no ser remunerados o serlo solo modestamente.

Los cuatro objetivos del año son: fomentar el reconocimiento, la facilitación y la promoción del servicio voluntario, así como la comunicación y el intercambio entre voluntarios en todo el mundo.

El Año Internacional del Voluntariado debería reflejar uno de los atributos fundamentales de los voluntarios: su convicción de que “lo global empieza con lo local”, es decir, que el progreso económico y social debe comenzar por las mejoras sustanciales a nivel de la comunidad.

Resulta sorprendente el espíritu de los voluntarios y voluntarias, en un mundo regido por la lógica del mercado, el individualismo y el afán de notoriedad de muchas personas que hacen algo por los demás siempre y cuando su nombre aparezca en placas, se les tome una foto, se les certifique su colaboración o se les exonere del pago de impuestos.

A diferencia de estas situaciones, el voluntariado funciona sin más lógica que hacer el bien. No les certificarán nada, no recibirán pago alguno por su labor, salvo por razones muy necesarias se tomarán una foto; tampoco se les exonerará de pagar impuestos a cambio de su labor... en fin, su labor es un auténtico apostolado social.

Dedican miles de horas de sus vidas para hacer el bien por los demás, sin treguas ni remuneraciones. Esa es la brújula de sus actuaciones.

La globalización convierte a todos en vecinos, más allá de las distancia, destacó Jaime González, miembro del Cuerpo de Socorristas de Panamá.

El propósito de buscar equilibrio permite que el voluntariado lance en todo el mundo un renovado mensaje de esperanza y coraje para todos.

Por las razones anteriores, en su periodo de sesiones número 52, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el año 2001 como Año Internacional del Voluntariado (AIV). Respondieron a la propuesta presentada por Japón 123 países en el sentido de rendir homenaje internacional a los voluntarios y voluntarias y dedicar mayor atención al esfuerzo de millones de personas que desinteresadamente practican a nivel local o internacional la solidaridad con el prójimo.

Las categorías del voluntariado son: ayudar a la gente, que consiste en acciones humanitarias y de solidaridad; acciones cívicas y de desarrollo; actividades medioambientales; acciones educativas y conseguir fondos , y asegurar patrocinio.

Cada una de estas categorías contemplan centenares de opciones para que cada cual, en la medida de sus posibilidades, se sume a las iniciativas por lograr cambiar las condiciones de vida y asegurar un mejor futuro.

Hoy día resulta urgente aumentar la acción voluntaria, dado el impacto negativo de problemas globales como la degradación medioambiental, el consumo de drogas o el sida.

En Panamá existe la cultura de la solidaridad y del voluntariado de forma muy amplia: se destacan los programas desarrollados por las voluntarias de los hospitales, sin lugar a dudas, una de las instancias que requieren mayor tenacidad y optimismo.

Existe un Cuerpo de Voluntarias del Hospital del Niño, agrupación que a partir de 1958 ha efectuado una labor de trascendencia nacional. Según explica su coordinadora Margarita de Cortés, la labor de la organización comenzó con siete personas y en la actualidad cuenta con 106 voluntarias.

Su lema es “Dar amor, ayuda y consuelo”. Por sus propios medios, las Damas Voluntarias del Hospital fueron ampliando sus labores hasta constituirse hoy día en uno de los pilares de la institución. Se les ve llegar al hospital desde las primeras horas de la mañana y trabajar de manera infatigable toda la jornada.

Doblan las gasas, cooperan con el personal de la institución, brindan apoyo espiritual y atención a cada niño y niña que acude al hospital. Realizan campañas de recolección de insumos básicos como pañales, medicamentos, leche, etc.

Desde 1990 iniciaron las remodelaciones del hospital. Uno de los logros más sobresalientes es la sala de neonatología, equipada con los más modernos aparatos para atender a la niñez prematura.

Margarita de Cortés, de origen costarricense, relata que sus padres le enseñaron a compartir, y le inculcaron los valores de la solidaridad con aquellos que sufren limitaciones y carencias.

Su madre le repetía con insistencia: “Nadie es tan pobre que no tenga nada que dar, ni tan rico que no necesite nada”. Aquellas lecciones de infancia quedaron para siempre grabados en su memoria y aprendió que se podía regalar no solo lo material, sino una sonrisa, una voz de aliento.

Un momento dramático de su vida significó enfrentar la adversidad y hacer una promesa a Dios. Recordó la existencia de las Damas Voluntarias en el Hospital del Niño y decidió unirse a sus labores. “Mi vida se iluminó a partir de ese entonces”, declara con gran orgullo Margarita.

Existe también la Asociación de Amigos y Voluntarios del Instituto Oncológico Nacional ADAVION, que integra a decenas de damas voluntarias que han hecho de la institución su gran causa. De igual forma lo hacen las Damas Voluntarias del Hospital Santo Tomás y de la Caja del Seguro Social. También es meritoria la labor del equipo de Voluntarios y Voluntarias del Patronato de Nutre Hogar, y el Voluntariado de las diferentes iglesias, cuyos miembros desarrollan una labor de promoción cultural y espiritual en las regiones más apartadas del país.

Otro escenario que demanda gran sentido de solidaridad y entrega es el grupo de Voluntarios que atienden los asilos. No es tarea fácil atender a quienes llegan al final de sus días y padecen un sinnúmero de achaques y enfermedades. La sociedad aprecia sobre todo los valores de la juventud, belleza, individualismo, prosperidad .... y los ancianos y ancianas son precisamente todo lo contrario, algunos llegan al final de sus días rechazados por sus propios familiares.

Los voluntarios acuden desinteresadamente a los asilos a darles afecto a estas personas. Es frecuente observar, por ejemplo, en el asilo Bolívar, decenas de personas que acuden a suministrar los alimentos, las medicinas, y los tratamientos; conversar, limpiar y ayudar en todos los quehaceres al personal administrativo de la institución.

Otro sector que merece comentarios especiales son los voluntarios de actividades ecológicas. Se les ve en jornadas permanentes de limpieza de las playas, parques y ríos. Recolectan los desperdicios que la indiferencia ciudadana se niega a atender. Además se dedican a cuidar los animales en peligro de extinción o aquellos que deambulan por las calles.

La Fundación Shin Matsu, que dirige Jorge Matsu Fuji, es uno de los mejores ejemplos de quien dedica su vida a sembrar árboles por todo el país y proteger los recursos de la naturaleza. Su tenacidad y altruismo por educar ambientalmente a la población ha significado que cientos de voluntarios apoyen sus campañas ecológicas.

Existe también el Voluntariado de la Cruz Roja Nacional, que durante todo el año presta sus servicios cuando ocurren desastres naturales y en épocas del año en que se necesitan personas que trabajen en jornadas extraordinarias: noches y madrugadas vigilando. Es frecuente observarlos durante la Semana Santa, el Carnaval y durante todo el año apoyando al Sistema de Protección Civil en labores de socorro médico.

Los grandes movimientos de la humanidad contra la violencia y la esclavitud, para el rescate en campos de batalla, el cuidado de enfermos, la paz y la cooperación internacional, tuvieron sus orígenes en un acto de voluntad individual. De ahí que se espera que el Año Internacional del Voluntariado permita a cada país destacar sus principales logros y otorgar el debido reconocimiento al servicio que presta el voluntariado social y ofrecerles las facilidades que necesitan para ampliar su cobertura de atención.

Se desconoce hasta la fecha el programa con el que el Gobierno central y las instituciones privadas destacarán la labor del voluntariado panameño.

Para quienes requieran información sobre las proyecciones del Año Internacional del Voluntariado, dirigirse a : Tean IYV 2001 C/o UNV Postfach 260 111 D- 53153 Bonn, Alemania; e-mail: Team@2001.org. Internet: www.iyv2001.org.

 
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