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De
nuevo la Plaza de Francia
TEXTOS: HARRY CASTRO STANZIOLA
FOTOGRAFIA: TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS POR R. LOPEZ ARIAS
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| Era la
fresca y soleada mañana del 4 de diciembre de 1923. ¿La ocasión?
El acto de inauguración de la Plaza de Francia, cuya primera
piedra había sido colocada hacía dos años. El grupo humano
que está más cerca a nosotros está formado por los miembros
de la Policía Nacional luciendo sus uniformes de gala. A la
izquierda y contra la pared de lo que era la cárcel, mas con
dificultad, se alcanzan a distinguir los componentes de su
banda de música. A su lado, la oficialidad de la citada policía.
Los hombres que visten de blanco son los oficiales y tripulantes
del barco insignia francés Jean d' Arc, enviado por la república
de Francia a fin de hacerse partícipe de tan solemne ocasión.
Nótese el obelisco con el gallo o coq, formidable representante
del pueblo francés, y que lo debiéramos pedir prestado para
que fuera del nuestro también. Arriba y sobre el paseo que
oficialmente fue bautizado como Paseo Esteban Huertas, pero
más conocido como de las Bóvedas, se observa el numeroso público
que asistió a presenciar el llamativo acto. La antigua cárcel,
convertida hoy en un museo y teatro, las arcadas que cubren
las placas de mármol con las leyendas de la historia del Canal,
escritas por Octavio Méndez Pereira, parte del océano Pacífico,
la calzada de Amador y la isla de Flamenco, completan tan
llamativa visión. |
Recordemos
que ese ancón fue la razón para que el curioso personaje ermitaño
y portugués Gonzalo de Meneses Alancastre y Andrade, mejor conocido
como el Hermano Gonzalo que vivía por allí, recomendara al gobernador
Antonio Fernández de Córdoba que escogiera ese sitio para levantar
en 1673, la nueva ciudad. El sitio ofrecía mayor seguridad en
todo sentido.
Allí no solo se podían emplazar piezas de artillería, tales como
cañones, sino que se dominaba toda la superficie a defender.
Sabemos que la primitiva ciudad había quedado destruida después
del ataque de Henry Morgan y que todo se tuvo que trasladar. La
falta de una defensa adecuada contribuyó también al desastre de
lo que sucedió.
De manera que el nuevo sitio escogido se comenzó a rodear de murallas
y fortificaciones que lo pudieran resguardar. Con la ayuda económica
del virreinato de Perú -al cual pertenecía Panamá- más la de los
particulares de esa región, se iniciaron los trabajos pertinentes
en 1672 para ser finalizados, aun cuando después hubo añadiduras,
en 1686.
Muy
pronto -y fíjense que aquí nunca ha habido nada nuevo sobre todo
en aspectos de corrupción- pronto se descubrió que los materiales
utilizados no eran los más indicados y se inició un desfile de
ingenieros y arquitectos que llegaban a investigar y a ofrecer
su experto parecer, antes de que lo construido se fuera a caer.
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| Después
de tomada la foto anterior, Carlos Endara se apresuró a captar
esta. De espaldas aparece el presidente Porras y cerca de
él su esposa, doña Alicia Castro. El conde Baudande de Saint
Salvy, enviado extraordinario de Francia; después, Narciso
Garay, quien fue enviado a corresponder la visita, saluda
al primer mandatario. También están en la foto ministros,
funcionarios de la cancillería, diplomáticos, el comandante
del Jean d' Arc, oficiales y tripulantes del navío. Al fondo
se ve el altar preparado para oficiar la misa con el crucifijo
y demás ornamentos traídos para la ocasión. El copón, de gran
valor histórico, data del siglo XVIII. Luis XVIII, hermano
del guillotinado Luis XVI, lo mandó a elaborar en su recuerdo.
Desconocemos qué papel jugaba la ametralladora, a no ser que
fuera una curiosidad, ya que no eran muy populares aquí. Raíces
publicó otra página alusiva a los mismos actos el 24 de septiembre
de 1995. |
Superados
todos los inconvenientes en lo que hoy es la Plaza de Francia,
que era parte de la Punta o Castillo de Chiriquí, quedaron alojados
la armería del rey, los cuarteles de sus tropas locales, la sala
de armas, la audiencia y la cárcel, más una explanada que después
servía para ejercicios y hasta para retretas.
Después
Colombia, para los mismos fines, hizo uso de los edificios y del
lugar.
Más tarde se erigió allí la Embajada de Francia y el Palacio Legislativo;
después la Corte Suprema de Justicia, la sede de la Policía ya
panameña, así como la cárcel.
Siguiendo en tiempos de la República, se le encargó al arquitecto
Leonardo Villanueva M. el diseño y la construcción de lo que sería
la actual Plaza de Francia.
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