Muelle petrolero genera polémica
Se trata de un muelle donde se instalarán tanques para acopiar
derivados del petróleo y se brindarán servicios de despacho a
barcos petroleros
MARIO A. MUÑOZ
andresm@prensa.com
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Area donde se tiene planeado construir el muelle petrolero
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Antes era un centro de diversiones de las Fuerzas de Defensa. Después,
una empresa de maquiladoras. Ahora, un nuevo proyecto está en marcha
en la bahía de Margarita en la provincia de Colón, el cual ya ha
recibido el rechazo de algunos sectores de la ciudad de Colón.
Se trata de un muelle donde se instalarán tanques para acopiar
derivados del petróleo y donde se brindarán servicios de despachos
a barcos petroleros que transitan por el Canal, según el estudio
de impacto ambiental elaborado por los representantes de la compañía,
la Sociedad Colón Oil and Service.
Para desarrollar el proyecto, la empresa necesita 14.8 hectáreas
en el mar y otras 12 de área terrestre, para un total de 27 hectáreas
ubicadas dentro del rompeolas, al lado este en el área general
de la isla Margarita.
Las áreas aledañas a esa isla son consideradas como una riqueza
ecológica porque tienen manglares, arrecifes y corales que refugian
a una biodiversidad de especies marinas.
Sin embargo, la empresa formuló un plan de manejo ambiental que
tiene como objetivo atenuar los impactos existentes; evitar el
deterioro de las condiciones ambientales en el futuro y garantizar
el uso sostenible de los recursos naturales en la región.
El estudio de impacto ambiental de la empresa, según indica su
presentación, fue elaborado por especialistas en sociología, biología,
oceanografía, ingeniería y ciencia de protección ambiental.
Pero un grupo de asociaciones cívicas de Colón rechaza el proyecto
de construcción por su cercanía a esa ciudad atlántica y porque
hay riesgos de que afecte el ambiente y los recursos marinos de
las costas, que son usados por los ribereños para realizar actividades
pesqueras, las cuales son su único sustento alimenticio.
Según los grupos cívicos, el muelle y los tanques implicarán una
alteración significativa del estado natural del hábitat, modificará
el paisaje y la belleza de esas costas.
Para los representantes de Colón Oil Services, en cambio, la ubicación
de este proyecto en la zona escogida no generará impactos “negativos,
ni significativos debido, principalmente, a que la zona ha sido
designada por las autoridades para que se desarrollen estos tipos
de proyectos” siempre y cuando se tengan en cuenta los aspectos
ambientales de la región.
El proyecto se desarrollará junto al puerto de contenedores Panamá
Colón Terminal y otros grandes proyectos comerciales e industriales,
por lo que su ejecución no representa ninguna amenaza o riesgo
para el medio ambiente circundante.
Las agrupaciones que adversan el proyecto son la Asamblea de la
Sociedad Civil, capítulo de Colón, el Consejo Municipal de Colón
y la Comunidad de Fe de la Parroquia Medalla Milagrosa.
También, la Asociación Biológica del Centro Regional Universitario
de la Universidad de Panamá, la Asociación de Profesionales Chino-Panameños,
la Cámara Junior de Panamá, capítulo de Colón, la Fundación Amistad
Soroptimista Internacional de Colón y la Unión de Pequeñas y Medianas
Empresas (UNPYME), entre otras.
En una carta dirigida a la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM)
que debe aprobar el estudio, estos grupos plantean que es de conocimiento
local y mundial que la actividad industrial con productos de petróleo
es naturalmente “riesgoso” por los posibles derrames, incendios,
explosiones o emanaciones de gases que pudieran ocurrir.
Con el proyecto, advierten, los colonenses y la naturaleza quedan
expuestos y vulnerables, ya que el muelle estará ubicado muy cerca
de la ciudad de Colón. Por ejemplo, mencionan los casos recientes
del hundimiento del barco de petróleo Jéssica en las islas Galápagos
en Ecuador y el reciente accidente del barco petrolero Neápolis
en las esclusas de Pedro Miguel, a pesar de haber máximos controles.
El proyecto de la compañía continúa el patrón de seguir “cercando”
y excluyendo a la ciudadanía de tener acceso a las áreas aledañas
a la isla Margarita y en el área de la isla Galeta.
El sacerdote de la parroquia Medalla Milagrosa, Alan J. McLellan,
afirma que ya es suficiente con los muelles y tanques que están
instalados en Colón, y que no se debe seguir arriesgando la naturaleza
y a la comunidad.
McLellan explicó que la sociedad civil de Colón se opone al muelle
porque está ubicado a menos de dos kilómetros de la ciudad y cerca
están ubicados varios colegios como el Instituto Panameño de Habilitación
Especial, del Hospital Amador Guerrero y de toda la comunidad
residencial de Nuevo Cristóbal.
En el estudio de impacto ambiental, la compañía reconoce que pueden
darse situaciones en las que el medio ambiente pudiera verse afectado
significativamente, sobre todo si no se observan las recomendaciones
emitidas y plasmadas en el plan de manejo que se comprometen a
desarrollar.
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