Panamá, 2 de marzo de 2001
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Contraloría retuvo 552 autos oficiales

HERMES SUCRE SERRANO
hsucre@prensa.com

La Contraloría General de la República no comulga con el lema “lo que nada nos cuesta hagámoslo fiesta”. Y para demostrarlo, durante el pasado Carnaval detuvo a 552 funcionarios que andaban haciendo turismo interno en los automóviles oficiales.

El subcontralor Enrique Lau informó que los vehículos fueron detenidos porque andaban en actividades muy alejadas de asuntos oficiales, pero muy cercanas a preparativos festivos.

Algunos de los vehículos no tenían la franja amarilla con la leyenda “Para uso oficial” y sus conductores no portaban el respectivo salvoconducto. Aparte de utilizar un equipo estatal, también se estaban gastando el combustible, que hoy está por las nubes.

Lau indicó que la institución está haciendo una investigación a fondo para determinar responsabilidades, principalmente porque también hay funcionarios municipales implicados.

Por ahora, agregó, es muy prematuro brindar detalles sobre la seriedad de las faltas, pero adelantó que los superiores de los funcionarios implicados deberán sancionarlos con una multa de 100 dólares y, de ser reincidentes, se tomarán medidas más severas. Muchos de los infractores son funcionarios de mandos medios.

Un ex sargento del antiguo cuartel central, de las desaparecidas Fuerzas de Defensa, recuerda que el uso de los autos oficiales para actividades personales, por lo regular recreativas, es un problema de vieja data.

En los tiempos de los militares se creó una unidad supervisora –especie de inquisición automotriz– cuya sola mención ponía a temblar a los conductores y funcionarios de mandos medios del Estado.

Esta organización de supervisión de equipo rodante estaba jefaturada por el coronel Rodrigo García y tenía como sus lugartenientes a Luis Pimentel y a Tomás de Aquino Montenegro. Todos los salvoconductos eran firmados por ellos y en algunos casos, por la seriedad, tenían que pasar a manos de García, quien tenía la última palabra. En ese tiempo los autos eran decomisados y se requería de un largo trámite, con excusas válidas, para que fuera devuelto a la institución de origen.

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