Panamá, 25 de febrero de 2001
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Aquí sí que la sardina se murió

Foto 1.Carnavales de Colón de 1949. Yolanda van Beverhoudt, hoy Sra de Hauke, resultó electa. Aquí aparece bailando con Eric Ducruet, ya desaparecido. Al fondo, el popular ‘‘Ñeque’’ ¿Manuel de Jesús? Grimaldo baila también. El lugar era el Club de Extranjeros, que también dejó de existir.

TEXTOS: HARRY CASTRO STANZIOLA

FOTOGRAFIAS: La foto 2 es propiedad de Ricardo López Arias; la 1 y la 3, de Yolanda van Beverhoudt de Hauke.

Tientras en las ciudades de nuestro interior los carnavales son cada año mejores, ya es hora de que se decida en la capital qué se va a hacer con ellos. Y es que para lo que representan hace ya algunos años, es mejor que se supriman de una vez.

El problema no se resolverá en un año; hace falta trabajar varios seguidos para poder recuperarlos. Son necesarias muchas ideas, organización, entusiasmo y deseos de triunfar.

Quizás valdría la pena imitar a Río de Janeiro, en donde, según nos han dicho, el dios Momo es un individuo con salario, que tiene oficinas propias y labora durante trescientos sesenta días seguidos para obtener resultados como los que suelen mostrarnos. A formar pues las alianzas y las ternas respectivas para ver a quién nombramos.

Foto 2. Comencemos por la fotografía más antigua de las que hoy les mostramos. Se trata de los carnavales colonenses de 1913. Pareciera tratarse de la carroza de la Reina. Sin embargo, la abundancia de banderas no es muy común durante el Carnaval. En algunas publicaciones de la época se lee que para las festividades patrias de noviembre, la gente se disfrazaba. ¿Sería este el caso? No. La leyenda o pie de fotografía (que aquí no aparece), dice desfile carnavalesco. Las muy populares casas de madera sirven de telón de fondo. De qué avenida se trataba, es difícil de elucubrar.

De otra manera, el espectáculo nos va a seguir aborchonando cada vez más: vulgaridad; excesiva comercialización; música y letras de canciones de lo más lamentables; humo con aroma de carne en palito, y miles de ciudadanos que dan vueltas y vueltas por la Vía España sin nada para gozar realmente.

Nos imaginamos la impresión que se han de llevar los escasos turistas que equivocadamente aterrizan por aquí. ¿Qué relatarán allá en sus países? ¿No los estaremos espantando?

Y lo mismo, para desgracia, nos han relatado de Colón. Otra cosa es en algunos puntos del interior. Allá sí que hay mucho que ver. Sin embargo, algunos aspectos de la conducta colectiva se deben suprimir.

Hay que exaltar y perpetuar la preciosa tradición: la sana controversia entre las calles, la belleza de las damas y las indescriptibles vestimentas sí que son dignas de aplaudir.

Felicitaciones a Ocú, en donde este domingo van a tener un tambor de orden, de rechupete, precedido por Amadita Pinzón; a las Mendozas penonomeñas, a Las Tablas y a otros lugares por lo que van a ofrecer. Ahora faltan las ciudades terminales en donde, como decimos arriba, la sardina se murió antes de saltar.

Que resucite son nuestros mejores deseos.

Foto 3. Ahora nos encontramos en el año de 1929. Carlota 1a, tal como se puede leer, era la soberana. Era la época en que la Reina del Carnaval era la del Club Unión, pero por votación popular. Su apellido era Fábrega, más tarde Sra. de Chapple. El lugar, bien puede ser el Teatro Nacional.
 
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