Panamá, 25 de febrero de 2001
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Zapatistas comienzan marcha

SAN CRISTOBAL, México. (AFP) –El subcomandante Marcos, líder de la guerrilla zapatista fue recibido por una multitud el sábado en esta ciudad, desde donde columnas insurgentes desarmadas iniciarán una caravana de 3 mil kilómetros a la capital, calificada por el Gobierno como “puente para la paz y la reivindicación de los indígenas”.

La caravana del carismático jefe del rebelde Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) llegó a San Cristóbal a media tarde, dos horas antes de lo previsto, escoltada por vehículos terrestres y aéreos de la Policía Federal de Caminos.

Antes de partir de su bunker de La Realidad, Marcos, vistiendo su uniforme militar, su emblemático pasamontañas, su infaltable pipa y su gorra con tres estrellas, entregó su fusil M16 y su pistola 45 milímetros al mayor Moisés ante cientos de simpatizantes y periodistas.

“La sociedad civil [organizaciones no gubernamentales] me cuida mejor que la Cruz Roja”, dijo el insurgente, haciendo referencia a la negativa del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) de transportar a los guerrilleros.

Pero los temores sobre la seguridad de los guerrilleros –a los que el Gobierno dio garantías– se reavivaron ayer cuando el vicario de la diócesis católica de San Cristóbal, Gustavo Andrade, informó que el jueves se recibió un telegrama amenazante que menciona a Marcos y dice que “habrá un atentado para asesinarlo” en su paso de dos días por el estado de Oaxaca.

Andrade dijo que por orden del obispo Felipe Arizmendi, informó sobre el mensaje a las autoridades eclesiales de Oaxaca y al gobernador, José Murat.

Al ser interrogado, Murat dijo que “hasta el momento no tenemos información, ni el más mínimo indicio, de que durante el paso de la caravana zapatista se vaya a registrar un hecho violento”.

La larga marcha, que finalizará el 11 de marzo en ciudad de México con un acto frente al Palacio de Gobierno, tiene como objetivo impulsar en el Congreso la aprobación de una ley sobre derechos y cultura indígena, uno de los tres reclamos rebeldes para volver a la mesa de negociaciones.

El 2 de diciembre, al día siguiente de la asunción del presidente Vicente Fox, quien puso fin a 71 años de gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Marcos dio el “beneficio de la duda” a Fox.

Al mismo tiempo exigió tres condiciones para volver a la mesa de negociaciones: el retiro de siete cuarteles militares (cuatro ya fueron replegados), la liberación de un centenar de zapatistas presos (más de 50 ya recuperaron la libertad) y la aprobación de la ley indígena, proyecto que Fox envió al Congreso el primer día hábil de su gobierno.

Esas iniciativas marcaron una espectacular distensión con el EZLN, una guerrilla postmoderna que ha luchado por internet y con los comunicados de Marcos.

Alzada en armas hace más de siete años, tras los primeros 12 días de combates –que dejaron 200 muertos– la guerrilla no ha vuelto a disparar un tiro.

Francisco Arellano –comisionado de las Fuerzas de Apoyo de la Policía Federal Preventiva– indicó que unos 2 mil policías custodiarán la caravana. De ellos, 500 supervisaban la salida de Marcos desde La Realidad hacia San Cristóbal.

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