|
Ya no es como antes
Han llegado las fiestas del dios Momo. Aunque “la cosa está
dura”, el panameño juerguista se las ingeniará para pasarla bien
Hermes Sucre Serrano
hsucre@prensa.com
|
|
Mayte 1ra., reina del Carnaval Arranque 2001, fue coronada
anoche por su antecesora Lilibeth Camaño, soberana del Carnaval
2000 Espectacular.
|
Al cantante y compositor Pedrito Altamiranda hay que reconocerle
que es un gran profeta. Hoy más que nunca cobra vigencia su pregón
que dice: “La calle está muy dura y la vaina se ve muy mal, pero
a nadie le importa cuando llega el Carnaval”.
Sin embargo, este año la difícil situación económica y el inicio
del año escolar son razones de peso para que el panameño “no suelte
las riendas del todo” como en otras épocas de oro, salpicada con
petrodólares.
Por ejemplo, el movimiento comercial de pre–carnaval ha sido lento.
Soraida Núñez, dependienta de un escandaloso almacén de Calidonia,
aseguró a La Prensa que las ventas han estado malas. “La gente
anda de mirona y no compra nada”, comentó.
Los vendedores, que otros años convertían los semáforos en bazares
ambulantes, la están pasando mal. Sergio Cuervo, buhonero de la
12 de Octubre, confesó que cuesta mucho vender sombreros, revólveres
de agua, pañoletas. Lo que más sale son unas manitos plásticas
que disparan agua.
Victoriano Montenegro, un cantinero de muchas barras recorridas,
dijo que la gente está comprando el licor en los supermercados
para ahorrar dinero.
Como siempre, la terminal de transporte se llenó de viajeros con
colchonetas al hombro rumbo al interior, pero nada comparable
con otros años.
Victoria Abrego, estudiante universitaria, informó de que muchos
jóvenes se han ido para las playas. Otros participan en retiros
religiosos. Un dato curioso es que muchas personas se han ido
a disfrutar de los atractivos turísticos de Bocas del Toro.
Otro de los factores que afectó los preparativos del Carnaval
fue el paro ordenado por los transportistas. Miles de personas
que viven de pequeños negocios (venta de refrescos, buhonería,
venta de frutas y viandas callejeras) tuvieron problemas para
movilizarse a buscar sus insumos.
El panorama económico quizás no sea el más alentador, pero el
Carnaval no es algo que los panameños puedan tomar a relajo.
Julio Crespo, presidente de la Junta del Carnaval capitalino,
aseguró que a los citadinos les esperan cuatro días de alegría
ininterrumpida. Los desfiles serán grandes sorpresas (¿buenas
o malas?) y habrá veredas para la participación internacional
y para la recreación de los niños. Los culecos serán en Vía Brasil.
Un sentido pésame para los que viven en los alrededores.
Este año, la Junta de Carnaval ha prestado especial atención a
la seguridad de los espectadores de los desfiles y demás espectáculos.
Algunos incrédulos afirman que es la fiesta de la improvisación.
Los más críticos indican que este es un carnaval mediocre, clonado
hace 10 años, por lo tanto, al final todos quedan igual de malos.
No obstante, muchas veces las fiestas improvisadas resultan mejores.
Es justo darle un voto de confianza a la junta y a la bella Mayte
1era.
En lo referente a la seguridad, la Gobernación de la Provincia
promulgó una resolución por la cual se prohíbe a los particulares
portar armas a lo largo del desfile y en las calles aledañas.
 |
| Estos
pequeños de la calle Los Cerezos II, en ciudad Vacamonte,
comenzaron desde temprano sus culecos. |
Los
bomberos, el SINAPROC, la Cruz Roja, el Ministerio de Salud, y
la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre han elaborado
programas para concienciar a la ciudadanía para que eviten accidentes
y enfermedades.
Uno de los temas más controversiales de este Carnaval ha sido
la medida adoptada por el Ministerio de Salud de repartir condones
para evitar enfermedades de transmisión sexual, principalmente
el mortal sida. La medida ha despertado opiniones en contra y
a favor.
La Iglesia católica protestó porque considera que las relaciones
sexuales deben tener su base en el matrimonio, con el fin de la
procreación.
El Club Kiwanis de Panamá hizo público un comunicado en donde
se opone a la distribución de anticonceptivos por tener un efecto
contrario.
Según ellos, los medios de comunicación masiva muestran como algo
normal la violencia física, el lenguaje vulgar, el consumismo,
el engaño, el sexo prematrimonial y hasta la infidelidad conyugal.
Se muestra al hombre y a la mujer como objetos sexuales, que sin
ningún asomo o escrúpulos hacen el amor con el primero que se
lo insinúe.
Mireya Jaramillo de Pérez, enfermera de experiencia, considera
que la medida del Ministerio de Salud es buena porque hay muchos
jóvenes que, aparte de desconocer las enfermedades venéreas, toman
licor en exceso hasta perder el conocimiento.
Como diría Andrés Poveda, si estos jóvenes pierden el conocimiento,
de nada les van a servir los condones, ya que les pasaría como
a algunos señores que compran las viagras y después no se acuerdan
dónde las guardaron.
Las autoridades de Salud recomiendan la elección de sitios seguros
y limpios para alojarse, evitar el uso de drogas y alcohol, y
abstenerse de tener relaciones con desconocidos y sin protección.
Del consejo al hecho hay mucho trecho. No hay que olvidar que
en estas fiestas muchos jóvenes andan como diablos en Viernes
Santo.
Otra cosa curiosa de este carnaval es la reaparición de la famosa
rata del virus hanta. ¿Será una reencarnación? porque sólo aparece
en tiempos de culecos. Por ahí apareció otro Hanta Corporation
relacionado con un helicóptero que se dio su chapuzón, pero no
en la mojadera. Nada más falta una “vaca loca” en un carro alegórico.
No se necesita consultar a ninguna gitana para saber cómo terminará
el Carnaval: la gente quemada del sol, los bolsillos delgaditos
y la tomadera de líquido para conciliar los maltratados estómagos.
El epílogo de la farsa incluye una tilenol cada vez que se menciona
la palabra escuela. Y a los que no les quedó para el Gatorade,
sólo les queda el agua...agua...agua...
Además
en portada
|