Panamá, 17 de febrero de 2001
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Las tunas de las Tablas

Esto trajo una serie de escaramuzas entre los bandos y recordando la común ascendencia hispánica, salían con tunas cantando coplas para criticar o echar “puyas” al grupo contrario.

Se dice que el carnaval con tunas data de 1799, después de que un Obispo las prohibiera y aconsejara cambiarlas para carnaval.

Corrían los finales de la década de los 80 del siglo XIX, Panamá formaba parte de Colombia y Las Tablas se preparaba para celebrar sus carnavales en tiempos en que terminaba uno de los tantos enfrentamientos entre liberales y conservadores. El capitán Andrés Martínez y el nuevo alcalde, ambos colombianos, prohibieron “de manera absoluta las tunas y especialmente los culecos enmascarados...”

Emisarios de ambas tunas se reunieron y nació una decisión: demandar la revocatoria del absurdo decreto.

El pueblo, liderado por los abanderados de ambas tunas y la cantante María del Espíritu Vega, llegaron hasta el cuartel. Entre cohetes y voladores se entonó la siguiente tonada: “el Gobierno colombiano, como hoy podemos ver, no permite que tunemos siquiera al atardecer”.

El pueblo unido ganó y el capitán decidió retirar el decreto, prohibiendo solamente el uso de las máscaras. Con cohetes y voladores (...) con el repicar de los tambores, el pueblo de Las Tablas, con “una enorme tuna por la calle del cuartel, dobló por la plaza y siguió, rumbo a la calle del Palenque... en un momento decisivo, cuyo verdadero significado iba más allá de las rivalidades lugareñas, Calle Arriba y Calle Abajo, habían sellado un pacto sagrado para demostrarle al militarote engreído, que a un pueblo unido y consciente de su fuerza y amor por su tradición, no se le puede arrebatar un derecho de siglos...”

Desde ese acontecimiento histórico, los tableños han demostrado esa fuerza incontenible cuando se proponen algo por el bien de la comunidad y por el mantener vigentes sus tradiciones (...) Todos los años los tableños renuevan ese amor por lo propio, así como ese indómito espíritu que los caracteriza. Esa lección de que un pueblo unido y consciente de su fuerza y amor consigue lo que quiere no ha perdido vigencia hoy en día.

Hace un año y casi en vísperas del Carnaval, los tableños en todo el país, respirando con el ritmo de sus corazones sincronizado y encabezados por sus soberanas, se agarraron de las manos y lloraron por la prohibición emanada de la capital. La aceptaron e inmediatamente se prepararon para el del 2001. Con mayor fuerza y para reafirmar al país la unidad que los caracteriza desde el tiempo del Capitán colombiano Andrés Martínez, saldrán este año con todo, para demostrar al resto del país que nada ni nadie, ni siquiera las ratas, podrán superar la organización, el lujo y la tradición del Carnaval Tableño.

Luis Avilés Taylor

 
 

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