De
política
Reformas
electorales, logros y temas pendientes
Algunos
temas pendientes requieren modificaciones constitucionales para
poder instrumentarse
Guillermo
Márquez Amado
Se
han tocado muchos temas y se han soslayado algunos. Entre aquellos
y estos, me parecen más importantes los siguientes:
Temas tratados
- Los cambios
de residencia podrán declararse hasta un año antes
de las elecciones. Esta medida busca disminuir substancialmente
el traslado de electores de un sitio a otro para favorecer las
candidaturas. Además, se amplía el período
de impugnaciones al padrón.
- Se establece
una sanción moral para los partidos políticos que
se inscriban mediante compra de adherentes. Quizás se piense
que por ser solo moral, no es una verdadera sanción; pero
al hacerse pública su imposición diez días
antes de las elecciones generales, seguramente el partido en cuestión
verá reducidas al mínimo sus posibilidades de subsistencia;
no solo de triunfo, si es que los panameños estamos maduros
como para negar el voto a quienes quieran jugar vivo en la arena
política.
Se instituyen
nuevas juntas de circuito para contar únicamente las actas
de mesas con los resultados de las elecciones presidenciales,
con lo que se espera tener más rápidamente los resultados
oficiales de la elección presidencial y de la de legisladores.
- Se reducen
a uno los tres suplentes del presidente, secretario y vocal de
las mesas y juntas de escrutinio con un considerable ahorro en
gastos para el Tribunal Electoral.
- Se impone
a los partidos y candidatos llevar libros de contabilidad, en
los que deben registrar el origen de los ingresos para la campaña,
su cuantía y su gasto. Estos libros se presentan únicamente
al Tribunal Electoral, que debe manejarlos confidencialmente.
- Se establece el principio de no discriminación tarifaria
en la publicidad de los candidatos y partidos entre sí,
ni con respecto a las tarifas comerciales.
- Se establecen
condiciones de calidad para la publicación de encuestas.
- Se prohíben
las postulaciones a más de un cargo de elección.
- Se simplifican
los trámites para la postulación de candidatos.
- Se incorpora
a la ley el sistema de Transmisión Extraoficial de Resultados
(TER) y se da derecho a los partidos a conectarse al sistema
en línea.
Temas pendientes
- Disminución del período de transición,
esto es entre las elecciones y la toma de posesión.
- Elección
de legisladores nacionales.
- Aumento
de la base poblacional para determinar el número de legisladores
y reconfiguración de circuitos.
- Destino
de partidas circuitales, particularmente durante los procesos
electorales.
- Elecciones
intermedias de alcaldes, representantes y concejales.
- Topes
de gastos de campaña.
- Libre
postulación.
- Normas
sobre la proclamación de legisladores en circuitos plurinominales.
- Normas
penales electorales.
Ciertamente
hay mejoras importantes ya introducidas, pero puede ser mucho
mejor lo que está por hacerse. Sin embargo, varios de los
temas pendientes requieren modificaciones constitucionales para
poder instrumentarse, como: la disminución del período
de transición, la elección de legisladores nacionales
-lo que podría requerir una reconfiguración de circuitos-,
las elecciones intermedias de gobiernos locales y la postulación
libre.
Si queremos
que las mejoras introducidas comiencen a operar desde las elecciones
del 2004, es imprescindible que se hagan los cambios constitucionales
mediante la vía del referéndum antes de esa fecha
y, para esto, si hubiera mayores consultas y voluntad de pensar
en la nación y no en transitorias coyunturas políticas,
podría llegarse a un entendimiento nacional que, como en
1983, permita la aprobación de un texto.
No es difícil
anticipar que habrá quienes querrán incluir muchos
temas, aprovechando esta vía. La sensatez aconseja que
solo se incluyan aquellos, en los que hallemos consenso o simpatías
amplias. Quizás así podamos conjugar necesidades
y deseos, pragmatismo e ideales, con razonable certeza de que
pueda ser posible lo que es necesario.
Topes de campañas, partidos
políticos y sociedad
La
discusión sobre los topes de campañas electorales
se relaciona con la corrupción
Giulia
De Sanctis
Lo
que salta a la vista es que los partidos mencionados son los que
mayores recursos manejan en sus campañas electorales y
que saben que los torneos electorales los ganan quienes, a nivel
de campaña y de imagen, logran vender mejor su producto
electoral. Por ello, es casi natural que quieran evitar cualesquiera
norma que limite la utilización de todos los recursos a
su alcance para finalmente lograr su fin último, acceder
al poder.
La reflexión
sobre los topes en los gastos de campañas se convierte
también en una reflexión sobre nuestra sociedad,
pues a pesar de la existencia de una financiación estatal
a los partidos políticos, su mayor fuente de ingresos sigue
siendo la financiación privada.
Es ingenuo
pensar que este financiamiento privado provenga sobre todo del
ciudadano común y que, por lo tanto, es a este ciudadano
y a sus intereses a los que, una vez en el poder, el partido político
va a proteger. La realidad es que son las grandes empresas quienes
hegemonizan las donaciones a los partidos, y es así como
el partido político, supuesto mediador entre el Estado
y la sociedad civil, responde en la práctica y una vez
en el gobierno a estos intereses particulares y privados de sus
donantes.
Evidentemente,
los topes en el gasto de las campañas pondrían en
peligro esta relación entre los partidos políticos
y su fuente de financiamiento, lo que explica las razones del
rechazo por parte de nuestra clase política, desoyendo
además las peticiones que al respecto hizo la sociedad
civil representada en la Comisión únicamente con
derecho a voz.
Por otra parte,
esta negativa refleja también una intención consciente
o inconsciente de los grandes partidos políticos de mantener
su liderazgo, entorpeciendo, con la más pura lógica
de mercado, las posibilidades de los partidos más pequeños,
que no pueden ni podrán competir con las grandes cantidades
de dinero que se requieren para siquiera empezar una campaña
electoral.
Entonces,
la discusión de los topes de campañas mantiene,
sin lugar a dudas, una estrecha relación con la corrupción
y la necesidad del control público de los fondos de los
partidos políticos. También es una ocasión
para cuestionarnos como sociedad si queremos fortalecer nuestro
actual sistema de partidos que permite el pluralismo, donde las
diferentes corrientes, ideas e intereses tienen un espacio de
discusión -aunque débil, mal concebido, con ausencias
de ideales y metas reales y muchas veces corrupto-, o si por el
contrario queremos debilitarlo y así menguar las posibilidades
ciudadanas de representación y dejar que solamente las
fuerzas del mercado sean las que rijan nuestro destino.
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