Panamá, 9 de febrero de 2001
RESEÑA
RAICES
HOY EN LA RED
PORTADAS DEL DÍA
REPORTAJES ESPECIALES
DIRECTORIO DE E-MAIL
TITULARES POR E-MAIL
EDICIONES ANTERIORES
TRANSPORTE
EMPLEOS
SERVICIOS
ANUNCIOS VARIOS
BIENES RAICES
ALQUILER
VENTA
ARTÍCULOS VARIOS
FINANZAS
JUDICIALES

 

 

  .  
 

A duras penas para sobrevivir

TEXTO: HARRY CASTRO STANZIOLA
FOTOS: TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
DE RICARDO LOPEZ ARIAS

El muchachito les pide excusas porque no tuvo tiempo para vestirse. ¿O será que no tenía con qué? Y pensar que con lo que alcanzaban a vender tenían que sobrevivir, no sólo ellos, sino, quizás, algunos más. De otra manera algo caliente y más nutritivo, no lo podían conseguir. Son raíces que muy poco han variado. Esa pobreza debería ser motivo de preocupación tanto entonces como ahora, en medio de cierta abundancia y lujo superfluo en la capital. Al fondo, la choza o bohío como las que que aún hoy albergan a tantos panameños.

Estas escenas no han variado mucho en diversas regiones de nuestro país. En los tiempos en que se tomaron estas fotografías, existían aún menos productos de la tierra para vender. Pero se comían de más variedad. No cabe duda de que la producción de frutas ha aumentado en cantidad y en variedad en forma considerable.

Ojalá que todo esto le esté permitiendo a personajes como los aquí presentes alcanzar por lo menos su sostén familiar.

Sin embargo, como ya veremos después, muchas frutas han desaparecido del escenario nacional.

Revisando informes, tesis de grado y diversos estudios, hemos logrado conocer que en tiempos pasados existieron hasta unas setenta variedades de frutas y de semillas que, entre nosotros, se podían comer.

Una tercera parte de ellas ha desaparecido del mercado y, peor aún, de sus árboles, por lo menos en los alrededores de la capital.

Hoy predominan muchas frutas que son traídas de afuera y, a veces, a precios inferiores a los de la localidad.

Volvamos a las nuestras que son las que nos interesan hoy.

Esta familia viste mejor, tiene un caballo y ofrece algo más. Hablamos en los textos de cuántas frutas han desaparecido. Existe un libro de Víctor M. Acosta titulado Frutas de Panamá, que es de gran interés. De allí hemos extraído los nombres de las frutas y semillas que ya, por lo menos en esta ciudad, no se encuentran jamás. Tales son la piñuela, el corozo, las semillas del cuipo y del árbol Panamá. La pita, el piro, el capulín, el cacao del monte, el guácimo, el guate, la toreta, el madroño, la uvita de playa o la del monte, el algarrobo, el icaco, la jagua, trompita, cañafístula, la raspa, manzanillo, el garrapato y de seguro que más. Pero paciencia. Tal como van las cosas, pronto nos comienzan a llegar del exterior. Y para rematar, con nombres en idioma extraño.

Entre las criollas, aunque originalmente hayan sido traídas del exterior, aún persiste el delicioso aguacate. La guanábana con sus muy variados usos. El guineo. El café (su fruta, se puede comer). La granadilla, la chirimoya, el níspero, la guayaba, la guaba, cada vez más escasa. Las ciruelas, diferentes a las europeas. El caimito ¿qué le pasó? Lo mismo que al mamón, al níspero, la guaba, el jobo (¿se acuerdan de los helados de esta fruta que vendía Puruñoti allá en la calle tercera?). El mamey, las variadas clases de mangos, cada uno más delicioso que el otro. El digestivo tamarindo.

El limón, la lima (?), las mandarinas. La naranjas y sus nuevas variedades sí abundan.

La piña, la sandía, los melones, la toronja, las fresas, la maracuyá, también proliferan hoy. A la caña no la mencionamos, pues es más un tallo que un fruto.

En las Raíces de la semana pasada, la referente al aeropuerto de Tocumen, la fotografía del despacho no formaba parte de esas instalaciones. El lugar era la agencia de viajes Balboa Express, que estaba situada a la entrada del Hotel Central, allá en Catedral.

Dos de los diligentes empleados que allí aparecen son Judith Sosa de Fábrega y Tony Stanziola. Gracias a Gustavo Rosanía por su colaboración.

 
.

[ volver a la página principal ]

Derechos reservados, Corporación La Prensa.

internet@prensa.com