Panamá, 9 de febrero de 2001
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¡Mi trabajo me quema!

Un ambiente desagradable y la falta de compañerismo pueden debilitar nuestro interés por la actividad que nos ayuda a ganar el pan diario

Alicia Rego
Especial para La Prensa
revista@prensa.com

Escoja la respuesta que mejor describa su actitud hacia su trabajo y cómo se desenvuelve en él.

1. Agotado o lleno de energía
a. Me siento exhausto y cada vez me cuesta más empezar de nuevo y recuperarme.
b. Me noto enérgico, receptivo y con muchos recursos.

2. Escéptico o participativo
a. Trato de hacer lo mínimo sin quedar mal.
b. Intento hacer las cosas lo mejor que puedo.

3. Eficaz o ineficaz
a. Mis esfuerzos en el trabajo son insuficientes y consigo muy pocos logros.
b. Mi tesón me da resultados y alcanzo muchos objetivos.

4. Equilibrado o descentrado
a. Me veo obligado a sacrificar mi vida familiar por el trabajo.
b. Combino adecuadamente las exigencias del trabajo con mi vida personal.

5. Estancado o activo
a. Me encuentro atrapado en un trabajo sin posibilidad de progreso.
b. Mi actividad me conduce a una carrera profesional con éxito.

6. Valorado o prescindible
a. Mi trabajo no tiene gran trascendencia
b. Estoy orgulloso de las aportaciones que hago.

7. Aislado o integrado
a. No tengo buena relación con mis compañeros de trabajo
b. Cuento con un grupo que me apoya en mi actividad

Si eligió un mayor número de respuestas tipo a, este test no viene a confirmar más que lo que usted ya seguro sabe: su trabajo ha dejado de ser una fuente de satisfacción personal; su trabajo, en otras palabras, lo está quemando.

La lucha contra la insatisfacción

Las causas de perder el interés por la actividad que nos ayuda a traer el pan de cada día pueden ser muchas, como hacer algo que no nos gusta del todo o laborar en un ambiente desagradable o en el que impera la desconfianza, la falta de compañerismo y de reconocimiento. También abrasa el hecho de tener demasiado trabajo e insuficiente tiempo y recursos para realizarlo, o la falta de incentivos ( a través de un salario demasiado bajo o comentarios desmoralizadores). Y lo más frustrante para algunos es el que se cargue de trabajo a unos mientras que otros reciben más dinero o apoyo por hacer menos, propio de una empresa que tiende al favoritismo y que carece de una adecuada política de evaluación y promoción

De todo esto se deriva una insatisfacción continuada que hace que la actividad pierda sentido y se convierta en un mero instrumento para conseguir ingresos. Para paliar todo esto, es responsabilidad de la empresa intentar crear un clima satisfactorio para que el trabajador pueda y quiera emplear todo su potencial en beneficio de la misma; conocer con precisión a toda la plantilla, valorando las cualidades de cada empleado; poner en marcha un sistema motivacional que fomente la solidaridad y evite la competitividad interna; tratar de que el puesto que alguien ocupa se adapte a su perfil; instaurar un código de moral y ética laboral, espíritu de trabajo en equipo y una política justa de promoción. Toda una quimera este cúmulo de propuestas. Mientras que el trabajador insatisfecho espera que se logre esto, mejor que lo haga sentado. O si no, podría tomar una serie de medidas como:

-Reclutar aliados: Puede que usted solo no pueda cambiar las condiciones laborales, pero con la ayuda de compañeros se dará el primer paso para mejorarlas. Ya la actitud positiva que se necesita para esto puede dar lugar a algunos cambios.

- Actuar de forma progresiva: Tratando de resolver de uno en uno los problemas con un plan preesta-blecido.

-Buscar apoyo: Una vez tenido un grupo que aporte ideas y soluciones concretas se necesitará de un apoyo externo, con mayor poder en la jerarquía laboral, que proporcione los medios necesarios para la causa.

-Y si no hay modo...

Si se ha hecho el intento y nota que es imposible materializar los objetivos, quizás ha llegado el momento de cambiar de trabajo. Porque si el ir a trabajar supone un estrés sin vistas a solucionarse, las consecuencias para la salud física o mental pueden ser nefastas. No deje, que la actividad laboral lo achicharre.

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