¿Y a mí qué me toca?
Podemos salir adelante si todos nos unimos y trabajamos por
el progreso nacional
Edsel A. Wong S.
Son dos problemas de gran importancia nacional y si bien la situación
está difícil, podemos salir adelante si todos nos unimos y trabajamos
por el progreso nacional. Por ello, pienso que lo siguiente no
tiene nombre:
- Que el SUNTRACS esté hablando de huelgas y más cierres de calles
para torcerle el brazo al Gobierno, para que los trabajadores
de la construcción reciban el privilegio de una jubilación especial.
Se trata de una conquista laboral que deberían alcanzar a través
de la contratación colectiva, y no pueden negar que una jubilación
especial más pondría presión excesiva e indebida en las finanzas
de la CSS.
- Que los dirigentes obreros ignoren las medidas que podrían sacar
al Fondo de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) del atolladero. Todos
debemos saber que para salvar el IVM, del cual dependen centenares
de miles de personas humildes, se necesitarán sacrificios de todos,
principalmente de los sectores patronal y obrero. Pero esto parece
no importarles a los dirigentes sindicales. Desde ya se puede
prever que organizarán huelgas y tranques cuando se les pida que
se sacrifiquen por los que menos tienen. Los empresarios también
se quejarán, pero dudo que causen tranques, porque ello sería
cuchillo para su propio pescuezo.
- Que los gremios docentes se hayan preocupado casi exclusivamente
de mejorar sus condiciones de trabajo, sin importarles el mejoramiento
de la calidad de la enseñanza en el país.
- Que algunos estudiantes estén provocando tranques y tirando
piedras, afectando adversamente a la situación económica, en un
abierto intento por revivir la guerra fría, que todos pensábamos
que había pasado a mejor vida. Se supone que se retiraron los
militares yanquis de nuestro territorio y pareciera que este pequeño
grupo quiere suplantarlos por otros extranjeros. De verdad confunden
sus tácticas y sus objetivos.
- Que los políticos del patio (me imagino que hay las excepciones)
se nieguen a democratizar el país insistiendo en recibir no solo
subsidios gubernamentales sino también contribuciones secretas
para seguir usufructuando de las mieles del poder y persistir
en el bochornoso espectáculo que protagonizan sin arrepentimiento.
Estoy seguro de que la ciudadanía no quiere, por ejemplo, que
se aumente el número de legisladores. Sin embargo, para los políticos
este y muchos otros problemas, cuya solución está en sus manos,
aparentemente no existen.
Los anteriores son ejemplos, y estoy seguro de que se podrían
agregar muchos más, que prueban sin lugar a dudas que la gran
mayoría de las fuerzas vivas del país antes de actuar, y al actuar
primero se preguntan, ¿y a mí qué me toca? Bien sé que la filosofía
del “juega vivo” persiste y está profundamente arraigada en nuestro
medio. También reconozco que vivimos en un mundo imperfecto. Pero,
¿qué tiene de malo pedir cosas menos imperfectas?
Da grima y vergüenza ver cómo nos desgañitamos, peleamos y trabajamos
muy arduamente para alcanzar las metas que sean, siempre y cuando
nos toque algo. A diario me pregunto si no existe alguna forma
en que podamos ponernos de acuerdo para lograr el bienestar de
Panamá. Después de todo, es lo que más conviene a nuestros hijos
y a los hijos de nuestros hijos y a Panamá, que es inmortal. ¿O
no?
Además
en opinión
- Vuelta
de hoja: Guillermo Sánchez Borbón
- ¡Viva
la anarquía!: Marta De la Guardia
-
Objetivos para el desarrollo nacional: Nicolás Ardito Barletta
-
El INAC: Hugo E. Bonilla M.
-
La abrumadora victoria de Sharon: M. A. Bastenier
-
La amenaza Falun Gong: Orville Schell
|