Panamá, 9 de febrero de 2001
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Push the envelope

Ana Alfaro
Especial para La Prensa
letrasdecambio@prensa.com

Empuja el sobre. Esa es la traducción literal del título y a mí, como criatura de (nacida durante, no engendrada de) la era de la cleptocracia, en esto de asociación de palabras, lo primero que se me viene a la mente es: ¡Yiipiii! ¡Coima!

Pero en inglés, la expresión significa estirar los límites, trascender la norma, ir más allá.

La expresión proviene del mundo de la aviación, y originalmente era push the edge of the envelope. En aeronáutica, el envelope (que en este caso se traduce como envolvente, no sobre) se refiere al envolvente exterior de todas las curvas que describe el desempeño de la aeronave bajo varias condiciones de velocidad, potencia del motor, altitud, condiciones atmosféricas, etc.

Por lo general, se considera este envolvente el límite conocido de la capacidad de la nave.

Fue Tom Wolfe quien, en 1979, escribió The Right Stuff, libro que trata sobre los pilotos de prueba y los albores del programa espacial. El mismo título del libro, que alude a que alguien tiene las cualidades necesarias (para, en este caso, ser un piloto de prueba o un astronauta), popularizó tanto la frase titular como la del envoltorio de marras. Por eso, es probable que al hacer la evaluación de un empleado, un gringo se pregunte si está dispuesto a push the envelope, si tiene the right stuff.

Tomó aproximadamente una década para que la frase perdiera la parte del edge, como ya dije –y tampoco hizo daño que se produjera una película del libro– y a finales de la década del 80 ya era de uso común y de aplicación frecuente, con el boom económico, qué digo, el consumo conspicuo propio de la era.

De paso, si le dicen “you have lost your edge”, es que ha perdido la ventaja, el filo.

Para entonces, en su siguiente libro, La Hoguera de las Vanidades (The Bonfire of the Vanities) ya Wolfe le había puesto nombre a la rapiña de Wall Street, haciendo amo del universo (master of the universe) a Sherman McCoy, papel que luego desempeñaría Tom Hanks en la pantalla grande. En el mismo libro, Wolfe define el ideal estético (femenino) de la época como una radiografía social (social X-ray), porque el mantra colectivo era que "nunca se puede ser ni demasiado delgada ni demasiado rica" (you can never be too rich or too thin). ¡Hola, anorexia!

Pero pasa el tiempo y Wolfe evoluciona con él y sigue siendo detector infalible de las tendencias sociales. En su último libro, Todo un Hombre (A Man in Full) tras casi una década de Baywatch –que parece, más bien, un siglo y que nos hizo olvidar que Silicon Valley es un área en el norte de California y no el decoletage de Pamela Anderson, aunque también...- ya describe como chicos con pechos (boys with breasts) a las esposas–trofeo (trophy wife), aquellas jovencitas que los viejos verdes pasean frente a otros con menos $$$. Así que ya sabes, las palabras mágicas para conseguir ese empleo son: Sir, I have the right stuff, and I'm going to push the envelope so you can be a man in full, trophy wife included.

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