Panamá, 9 de febrero de 2001
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Dos grados de controversia

9 N es una antología de crónicas, reportajes, columnas y editoriales que Jackson redactó entre 1994 y el 2000 para el periódico The Panamá News y para la revista Zeta y el mensuario Agenda

Título: 9 Number
Autor: Eric Jackson
Género: recopilatorio periodístico
Editorial: Sun Publishing Company
Año de publicación: 2000

El Istmo de Panamá es una estrecha franja terrestre que se sitúa entre los 7 y 9 grados de latitud norte. Es un espacio reducido, pero como lo demuestra el periodista Eric Jackson en su libro 9 N, pletórico en historias y sobre todo, en contradicciones.

9 N es una antología de crónicas, reportajes, columnas y editoriales, que Jackson redactó entre 1994 y el 2000 para el periódico The Panama News y para la revista Zeta y el mensuario Agenda, ambas publicadas en los Estados Unidos.

En 9 N se incluyen algunos artículos que fueron rechazados por la pasada administración del The Panama News, cotidiano en inglés que circula en la capital, por ser demasiado críticos con la política estadounidense en el Istmo.

Específicamente, uno de los artículos que fue censurado, de acuerdo con Jackson, es uno titulado Bases were used for mustard gas tests, el cual se remonta al mes de diciembre de 1997.

Según la nota, en los meses previos a la entrada de los Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial, soldados zoneítas fueron vilmente engañados y forzados a inhalar el infame “gas mostaza”, con el propósito de determinar sus efectos en el organismo humano.

El artículo de Jackson contradice así la versión oficial mantenida por el ejército estadounidense, la cual siempre ha negado la existencia de tipo alguno de arma química en las bases acantonadas en las riberas del Canal. “Para mí la objetividad no consiste en publicar mentiras, aunque las mismas sean oficiales”, señala un Jackson siempre comprometido con la búsqueda de la verdad, a pesar de las reticencias editoriales.

Otro tema polémico que ha abordado Jackson es el problema de la limpieza de los polígonos de tiro y otras infraestructuras que la milicia estadounidense se comprometió a sanear. Hoy en día el acceso a estas áreas se encuentra prohibido por la presencia de material tóxico y explosivo.

El periodista considera que la mayor parte de las publicaciones que hacen referencia al tema canalero y que han salido al mercado en los Estados Unidos, dimanan de grupos de intelectuales de orientación “ultraderechista”. Jackson asegura que estos grupos son los promotores de una campaña de desinformación destinada a empañar la imagen del Panamá soberano. ¿Con qué fin? Al cronista solo le queda especular...

Entre la opinión y la descripción

La selección de temas en esta recopilación es sumamente amplia. En sus escritos Jackson aborda de forma indiscriminada temas culturales, económicos, ecológicos, sociales, políticos, etc.

El autor, movido por un férvido amor hacia el Istmo que lo vio nacer, empuña la pluma, ya sea para describir con verosimilitud implacable o para defender a ultranza el istmo de los ataques de embusteros agentes de la “ultraderecha” norteamericana o de resentidos “ex zoneítas”.

Y es que el periodismo de Jackson no es la descripción lacónica y concisa que usualmente se encuentra en la primera página de cualquier rotativo, sino un periodismo de trasfondo, de profundidad.

Desde la hacinada violencia de las cárceles de Colón hasta las recónditas comunidades kunas, desde la amenaza latente de los polígonos militares hasta el infernal letargo de un tráfico de Semana Santa en la autopista Panamá-Chorrera, Jackson describe problemáticas ambientales, sociales y políticas, que a priori, parecen insolubles, ya que las mismas son prácticamente inherentes a nuestra idiosincrasia, ya que forman parte esencial de aquel conjunto de elementos que constituyen lo que el autor describe como una extraña mezcla de paraíso tropical y de agujero tercermundista.

Periodismo latino y anglosajón

Aunque nacido en Colón, a la edad de 13 años el autor se trasladó a los Estados Unidos, país donde pasó más de 28 años de su vida. En 1994, Jackson abandonó su práctica del derecho para retornar a Panamá, donde posteriormente consiguió trabajo en el The Panamá News.

En opinión de Jackson, el periodismo latino se diferencia del anglosajón en que en este último es más marcada la distinción entre el periodismo informativo y el de opinión. El cronista señala que en la cultura periodística norteamericana hay una separación más drástica entre los hechos y las opiniones, a diferencia del periodismo latinoamericano, donde es más palpable la subjetividad del autor.

Acogiéndonos a estos señalamientos, tendríamos que decir que el periodismo de Jackson tiene más de latino que de norteamericano, ya que el mismo está permeado por impresiones, emociones, reacciones, etc.

Según Jackson, otra diferencia radica en que, debido en parte a la herencia de la dictadura, nuestro país carece de una arraigada tradición democrática: el músculo de nuestra libertad de expresión no ha tenido tiempo de ejercitarse lo suficiente, por lo menos no para que los políticos modernos comprendan que la misma es un derecho sagrado del pueblo, que está por encima de la preservación de cualquier ego.

Si bien el periodismo de Jackson carece del vuelo literario de un Guillermo Sánchez Borbón, esta recopilación nos brinda la oportunidad de repasar los principales temas que han acaparado la atención nacional en el último lustro.


Ensueños de gloria

Esta novela histórica narra las peripecias de Bolívar en un estilo que podríamos calificar como muy “hollywoodense”

Título: Bolívar, libertador de un continente
Autor: Bill Boyd
Género: biografía dramatizada
Editorial: Sibauste, S. A.
Año de publicación: 2000

Con el retorno de las Actas del Congreso Afictiónico, la restauración del Salón Bolívar y la reciente visita de la supuesta espada de “El Libertador” a Panamá, en nuestro país se ha renovado el interés por aquella leyenda en carne viva que fue Simón Bolívar. Y es que a parte de las frías descripciones históricas, solo nos quedan anécdotas dispersas, textos, objetos y retratos: pequeños trazos de la gloria de un personaje egocéntrico, arrojado, inteligente, apasionado e idealista.

Es en este sentido que obras de carácter biográfico como Bolívar: Libertador de un continente, del escritor e historiador aficionado William Young Boyd II, resultan más que oportunas. En realidad, el libro de Boyd es lo que el mismo autor ha definido como una “biografía dramatizada”, la cual nos permite realizar un ameno y ligero periplo a través de los principales acontecimientos de la vida de “El Libertador”.

Escrito en un lenguaje sencillo, accesible, cónsono con los movimientos simplificadores que propugnan por una literatura menos hermética y que por consiguiente, aspire a un público mayor, esta novela histórica narra las peripecias de Bolívar en un estilo que podríamos calificar como muy “hollywoodense”.

Desde su confortable y mimada niñez como heredero de un opulento hacendado venezolano hasta su tranquilo fallecimiento en una apartada finca en Colombia, Boyd nos narra la emotiva historia de un soñador inquebrantable, de un hombre que a pesar de sus orígenes burgueses, abandonó todo para luchar por una utopía: un continente unido contra el imperialismo y las tiranías locales.

Bolívar era un visionario. Se da cuenta demasiado tarde de que Sudamérica no comparte la arraigada tradición democrática de Estados Unidos y de que por lo tanto, su gente se encuentra demasiado apegada a regímenes más totalitarios. Sus ensueños de libertad no encuentran terreno fértil en el cual germinar, son destrozados por el egoísmo y la ignorancia, por el miedo y la ambición de sus compañeros de armas y de gobierno.

Pero si bien es cierto que Bolívar era un hombre de sueños y de ideas, también lo era de carne y hueso. En toda la obra hay un erotismo latente, como no podía faltar en la biografía de un personaje con un insaciable apetito sexual. Y es que para un individuo que casi no dormía ni tenía vicios, el sexo era la única evasión con la que podía aligerar un poco la pesada carga de un mesianismo irredento: “Los amoríos de Bolívar eran una legión. No podía vivir sin una mujer, y no le importaba si fuera casada o soltera, con tal que fuera aceptablemente atractiva... veía a las mujeres, no como compañeras, sino como medios para satisfacer su deseo sexual. Con ellas encontraba relajamiento y olvido...Y aun así, rara vez era esclavo de sus aventuras amorosas”.

La visión de Boyd de Bolívar peca de exceso de romanticismo. Es una percepción casi idílica de una vida aventurera, plena en conquistas militares y amorosas: “...la Señorita Pepa despertó confundida y sin saber dónde estaba. Al mirar a su alrededor, recordó que estaba en una pequeña tienda de campaña, acostada sobre una cobija... Vivir con su Simón era glorioso. Muchas fueron las noches que durmieron bajo las estrellas, sin una carpa sobre ellos... La vida con Simón era deliciosa. Pero nunca sabía a dónde iba a despertar”.

A pesar de que el autor tiende a glorificar lo que son encuentros sexuales casuales, la descripción de los múltiples amoríos de Bolívar interrumpe la sangrienta monotonía de un interminable catálogo de batallas. Desde sus primeras derrotas a manos de los ejércitos españoles hasta triunfos tan determinantes como el de Carabobo o Junín, el autor nos brinda detalladas descripciones del paisaje de los campos de batalla y de las estrategias con la que los generales independentistas resultaron vencedores. Sin embargo, este recuento bélico resulta demasiado formal, insípido, exento de elementos dramáticos que alienten la imaginación del lector, el cual ya conoce de antemano el desenlace de las conflagraciones.

Por más atractiva que pueda ser esta existencia a la intemperie, rústica, osada, peligrosa, la obra se hubiera enriquecido si el autor, a través de mayor cantidad de monólogos introspectivos, nos hubiera permitido sumergirnos en la psiquis y el alma de “El Libertador”. Y es que el Bolívar de Boyd es bastante somero, superficial: no hay señal en él de los ignotos conflictos que bullen subrepticiamente en el alma de todo hombre de genio y de talento que está destinado a la gloria.

Asimismo, el autor no ahonda en el consabido tema del romance entre el caudillo y la fatalidad. Aunque en ciertos capítulos de la obra, Bolívar, espoleado por su ego y por una ciega confianza en su destino, llega a proclamarse invencible, Boyd no logra plasmar la exacerbación, que en un ánimo sensible, provoca el enfrentarse a cada momento con la posibilidad de la muerte, ni la oscura determinación con la que un líder confronta día a día a la insoslayable adversidad para así cumplir con su destino superior.

El principal valor de Bolívar: Libertador de un continente será como texto escolar, como obra de consulta para los amantes de la historia o como lectura ligera. No obstante, para un retrato más fidedigno y cabal de la personalidad del típico caudillo sudamericano, le recomendamos al lector que recurra a Cien años de soledad, de García Márquez y a poemas como La tentación, del inmortal Borges.

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