Dos
grados de controversia
9 N es una antología de crónicas, reportajes, columnas y editoriales
que Jackson redactó entre 1994 y el 2000 para el periódico The
Panamá News y para la revista Zeta y el mensuario Agenda
Título: 9 Number
Autor: Eric Jackson
Género: recopilatorio
periodístico
Editorial: Sun Publishing Company
Año de publicación: 2000
El Istmo de Panamá es una estrecha franja terrestre que se sitúa
entre los 7 y 9 grados de latitud norte. Es un espacio reducido,
pero como lo demuestra el periodista Eric Jackson en su libro
9 N, pletórico en historias y sobre todo, en contradicciones.
9 N es una antología de crónicas, reportajes, columnas y editoriales,
que Jackson redactó entre 1994 y el 2000 para el periódico The
Panama News y para la revista Zeta y el mensuario Agenda, ambas
publicadas en los Estados Unidos.
En 9 N se incluyen algunos artículos que fueron rechazados por
la pasada administración del The Panama News, cotidiano en inglés
que circula en la capital, por ser demasiado críticos con la política
estadounidense en el Istmo.
Específicamente, uno de los artículos que fue censurado, de acuerdo
con Jackson, es uno titulado Bases were used for mustard gas tests,
el cual se remonta al mes de diciembre de 1997.
Según la nota, en los meses previos a la entrada de los Estados
Unidos a la Segunda Guerra Mundial, soldados zoneítas fueron vilmente
engañados y forzados a inhalar el infame “gas mostaza”, con el
propósito de determinar sus efectos en el organismo humano.
El artículo de Jackson contradice así la versión oficial mantenida
por el ejército estadounidense, la cual siempre ha negado la existencia
de tipo alguno de arma química en las bases acantonadas en las
riberas del Canal. “Para mí la objetividad no consiste en publicar
mentiras, aunque las mismas sean oficiales”, señala un Jackson
siempre comprometido con la búsqueda de la verdad, a pesar de
las reticencias editoriales.
Otro tema polémico que ha abordado Jackson es el problema de la
limpieza de los polígonos de tiro y otras infraestructuras que
la milicia estadounidense se comprometió a sanear. Hoy en día
el acceso a estas áreas se encuentra prohibido por la presencia
de material tóxico y explosivo.
El periodista considera que la mayor parte de las publicaciones
que hacen referencia al tema canalero y que han salido al mercado
en los Estados Unidos, dimanan de grupos de intelectuales de orientación
“ultraderechista”. Jackson asegura que estos grupos son los promotores
de una campaña de desinformación destinada a empañar la imagen
del Panamá soberano. ¿Con qué fin? Al cronista solo le queda especular...
Entre la opinión y
la descripción
La selección de temas en esta recopilación es sumamente amplia.
En sus escritos Jackson aborda de forma indiscriminada temas culturales,
económicos, ecológicos, sociales, políticos, etc.
El autor, movido por un férvido amor hacia el Istmo que lo vio
nacer, empuña la pluma, ya sea para describir con verosimilitud
implacable o para defender a ultranza el istmo de los ataques
de embusteros agentes de la “ultraderecha” norteamericana o de
resentidos “ex zoneítas”.
Y es que el periodismo de Jackson no es la descripción lacónica
y concisa que usualmente se encuentra en la primera página de
cualquier rotativo, sino un periodismo de trasfondo, de profundidad.
Desde la hacinada violencia de las cárceles de Colón hasta las
recónditas comunidades kunas, desde la amenaza latente de los
polígonos militares hasta el infernal letargo de un tráfico de
Semana Santa en la autopista Panamá-Chorrera, Jackson describe
problemáticas ambientales, sociales y políticas, que a priori,
parecen insolubles, ya que las mismas son prácticamente inherentes
a nuestra idiosincrasia, ya que forman parte esencial de aquel
conjunto de elementos que constituyen lo que el autor describe
como una extraña mezcla de paraíso tropical y de agujero tercermundista.
Periodismo latino
y anglosajón
Aunque nacido en Colón, a la edad de 13 años el autor se trasladó
a los Estados Unidos, país donde pasó más de 28 años de su vida.
En 1994, Jackson abandonó su práctica del derecho para retornar
a Panamá, donde posteriormente consiguió trabajo en el The Panamá
News.
En opinión de Jackson, el periodismo latino se diferencia del
anglosajón en que en este último es más marcada la distinción
entre el periodismo informativo y el de opinión. El cronista señala
que en la cultura periodística norteamericana hay una separación
más drástica entre los hechos y las opiniones, a diferencia del
periodismo latinoamericano, donde es más palpable la subjetividad
del autor.
Acogiéndonos a estos señalamientos, tendríamos que decir que el
periodismo de Jackson tiene más de latino que de norteamericano,
ya que el mismo está permeado por impresiones, emociones, reacciones,
etc.
Según Jackson, otra diferencia radica en que, debido en parte
a la herencia de la dictadura, nuestro país carece de una arraigada
tradición democrática: el músculo de nuestra libertad de expresión
no ha tenido tiempo de ejercitarse lo suficiente, por lo menos
no para que los políticos modernos comprendan que la misma es
un derecho sagrado del pueblo, que está por encima de la preservación
de cualquier ego.
Si bien el periodismo de Jackson carece del vuelo literario de
un Guillermo Sánchez Borbón, esta recopilación nos brinda la oportunidad
de repasar los principales temas que han acaparado la atención
nacional en el último lustro.
Ensueños
de gloria
Esta novela histórica narra las peripecias de Bolívar en un
estilo que podríamos calificar como muy “hollywoodense”
Título: Bolívar, libertador
de un continente
Autor: Bill Boyd
Género: biografía
dramatizada
Editorial: Sibauste, S. A.
Año de publicación: 2000
Con el retorno de las Actas del Congreso Afictiónico, la restauración
del Salón Bolívar y la reciente visita de la supuesta espada de
“El Libertador” a Panamá, en nuestro país se ha renovado el interés
por aquella leyenda en carne viva que fue Simón Bolívar. Y es
que a parte de las frías descripciones históricas, solo nos quedan
anécdotas dispersas, textos, objetos y retratos: pequeños trazos
de la gloria de un personaje egocéntrico, arrojado, inteligente,
apasionado e idealista.
Es en este sentido que obras de carácter biográfico como Bolívar:
Libertador de un continente, del escritor e historiador aficionado
William Young Boyd II, resultan más que oportunas. En realidad,
el libro de Boyd es lo que el mismo autor ha definido como una
“biografía dramatizada”, la cual nos permite realizar un ameno
y ligero periplo a través de los principales acontecimientos de
la vida de “El Libertador”.
Escrito en un lenguaje sencillo, accesible, cónsono con los movimientos
simplificadores que propugnan por una literatura menos hermética
y que por consiguiente, aspire a un público mayor, esta novela
histórica narra las peripecias de Bolívar en un estilo que podríamos
calificar como muy “hollywoodense”.
Desde su confortable y mimada niñez como heredero de un opulento
hacendado venezolano hasta su tranquilo fallecimiento en una apartada
finca en Colombia, Boyd nos narra la emotiva historia de un soñador
inquebrantable, de un hombre que a pesar de sus orígenes burgueses,
abandonó todo para luchar por una utopía: un continente unido
contra el imperialismo y las tiranías locales.
Bolívar era un visionario. Se da cuenta demasiado tarde de que
Sudamérica no comparte la arraigada tradición democrática de Estados
Unidos y de que por lo tanto, su gente se encuentra demasiado
apegada a regímenes más totalitarios. Sus ensueños de libertad
no encuentran terreno fértil en el cual germinar, son destrozados
por el egoísmo y la ignorancia, por el miedo y la ambición de
sus compañeros de armas y de gobierno.
Pero si bien es cierto que Bolívar era un hombre de sueños y de
ideas, también lo era de carne y hueso. En toda la obra hay un
erotismo latente, como no podía faltar en la biografía de un personaje
con un insaciable apetito sexual. Y es que para un individuo que
casi no dormía ni tenía vicios, el sexo era la única evasión con
la que podía aligerar un poco la pesada carga de un mesianismo
irredento: “Los amoríos de Bolívar eran una legión. No podía vivir
sin una mujer, y no le importaba si fuera casada o soltera, con
tal que fuera aceptablemente atractiva... veía a las mujeres,
no como compañeras, sino como medios para satisfacer su deseo
sexual. Con ellas encontraba relajamiento y olvido...Y aun así,
rara vez era esclavo de sus aventuras amorosas”.
La visión de Boyd de Bolívar peca de exceso de romanticismo. Es
una percepción casi idílica de una vida aventurera, plena en conquistas
militares y amorosas: “...la Señorita Pepa despertó confundida
y sin saber dónde estaba. Al mirar a su alrededor, recordó que
estaba en una pequeña tienda de campaña, acostada sobre una cobija...
Vivir con su Simón era glorioso. Muchas fueron las noches que
durmieron bajo las estrellas, sin una carpa sobre ellos... La
vida con Simón era deliciosa. Pero nunca sabía a dónde iba a despertar”.
A pesar de que el autor tiende a glorificar lo que son encuentros
sexuales casuales, la descripción de los múltiples amoríos de
Bolívar interrumpe la sangrienta monotonía de un interminable
catálogo de batallas. Desde sus primeras derrotas a manos de los
ejércitos españoles hasta triunfos tan determinantes como el de
Carabobo o Junín, el autor nos brinda detalladas descripciones
del paisaje de los campos de batalla y de las estrategias con
la que los generales independentistas resultaron vencedores. Sin
embargo, este recuento bélico resulta demasiado formal, insípido,
exento de elementos dramáticos que alienten la imaginación del
lector, el cual ya conoce de antemano el desenlace de las conflagraciones.
Por más atractiva que pueda ser esta existencia a la intemperie,
rústica, osada, peligrosa, la obra se hubiera enriquecido si el
autor, a través de mayor cantidad de monólogos introspectivos,
nos hubiera permitido sumergirnos en la psiquis y el alma de “El
Libertador”. Y es que el Bolívar de Boyd es bastante somero, superficial:
no hay señal en él de los ignotos conflictos que bullen subrepticiamente
en el alma de todo hombre de genio y de talento que está destinado
a la gloria.
Asimismo, el autor no ahonda en el consabido tema del romance
entre el caudillo y la fatalidad. Aunque en ciertos capítulos
de la obra, Bolívar, espoleado por su ego y por una ciega confianza
en su destino, llega a proclamarse invencible, Boyd no logra plasmar
la exacerbación, que en un ánimo sensible, provoca el enfrentarse
a cada momento con la posibilidad de la muerte, ni la oscura determinación
con la que un líder confronta día a día a la insoslayable adversidad
para así cumplir con su destino superior.
El principal valor de Bolívar: Libertador de un continente será
como texto escolar, como obra de consulta para los amantes de
la historia o como lectura ligera. No obstante, para un retrato
más fidedigno y cabal de la personalidad del típico caudillo sudamericano,
le recomendamos al lector que recurra a Cien años de soledad,
de García Márquez y a poemas como La tentación, del inmortal Borges.
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