Otra
vez: la amenaza china al Canal
Lo
que la China comunista ha hecho en Panamá es parte de su nueva
estrategia de “subversión de chequera”
Betty
Brannan Jaén
Corresponsal
bbrannan@prensa.com
En una entrevista telefónica el viernes pasado, Santoli confirmó
que los derechistas en el Congreso están pidiendo, “a los más
altos niveles de gobierno”, que el Departamento de Estado y el
Consejo de Seguridad Nacional reexaminen la situación geoestratégica
en Panamá. Preguntado por la respuesta que estos esfuerzos del
lado legislativo han recibido de los nuevos funcionarios en el
Ejecutivo, Santoli indicó que es prematuro decirlo, ya que el
nuevo gobierno de Bush tiene apenas dos semanas de haberse instalado.
Pero como indicio de la importancia que los republicanos en el
Congreso están dando al tema canalero, Santoli cito las declaraciones
del congresista Henry Hyde en la revista conservadora Insight.
En su edición fechada 19 de febrero de 2001, el artículo principal
es una entrevista con Hyde, que tiene más de 25 años de ser congresista
republicano (de Illinois) y es el nuevo presidente del Comité
de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes (en
reemplazo de Benjamin Gilman, cuyo límite de seis años presidiendo
un mismo comité se había vencido).
En la entrevista, Hyde enumera las preocupaciones principales
que inspirarán su labor como presidente del Comité de Relaciones
Internacionales de la Cámara de Representantes y el tema panameño
figura prominentemente en la lista, así como las relaciones entre
Estados Unidos y China Continental. “Panamá podría tornarse problemática”,
dice Hyde a Insight. “No lo veo ahora mismo, pero si veo el potencial
de un control hostil del flujo y reflujo de tráfico naviero si
la República Popular de China controla la vía acuática”, explica
Hyde. Hyde expresa desconfianza en el manejo panameño del Canal
al decir que “no fui muy partidario de que partiéramos de Panamá
y se lo entregáramos a lo que, en la mejor instancia, es un gobierno
inestable”. Además, Hyde quiere que Estados Unidos vuelva a tener
bases en Panamá, diciendo que “nuestros intereses allá son de
una importancia bastante primordial y debiéramos hacer lo que
sea necesario para proteger nuestros intereses”.
En otras palabras, con la llegada de un nuevo Gobierno republicano,
la tesis de que para efectos prácticos la China comunista se ha
apoderado del Canal de Panamá estará sobre el tapete como nunca
antes. La tesis está expuesta en gran detalle en un nuevo libro
que ha recibido mucha cobertura en la prensa conservadora estadounidense.
La obra se titula The China Threat: How the People’s Republic
Targets America, (Regnery Publishing, 2000) [La amenaza china:
Cómo la República Popular apunta hacia EU], y el autor es Bill
Gertz, corresponsal para temas militares del diario derechista
Washington Times.
Gertz comienza su capítulo sobre Panamá en el libro planteando
esta escena imaginaria y futurista: Es el año 2004 y China ha
atacado a Taiwan con misiles. Ante el peligro de una guerra nuclear,
Estados Unidos ve la necesidad de posicionar sus fuerzas para
evitar que eso ocurra. Para ello es urgente que ciertos buques
norteamericanos en el Atlántico se trasladen rápidamente al Pacífico
y los comandantes militares estadounidenses descubren, con horror,
que no lo pueden hacer porque un acto chino de sabotaje ha bloqueado
el Canal de Panamá. El sabotaje es obra de una nave mercante que
pertenece a la empresa china COSCO, y peor aún, los misiles nucleares
que China desea emplear están almacenados secretamente en el puerto
de Balboa, que es administrado por la empresa Hutchison Whampoa,
cuyo presidente “tiene vínculos estrechos con el gobierno comunista
en Pekín”.
Subrayo que esa situación es imaginaria, una mera pesadilla. Pero
para Gertz y otros comentaristas conservadores, el peligro de
que esta pesadilla se convierta en realidad es “una amenaza genuina
y creciente.”
Para sustentar su tesis, Gertz cita extensamente de los testimonios
en todas las audiencias que el Congreso ha celebrado en los últimos
dos años sobre la seguridad del Canal de Panamá. Yo cubrí todas
esas audiencias y me parece que Gertz exagera un poco lo que transcurrió
en ellas, pero no vale la pena disputar hoy los pormenores cuando
la tesis principal que se expuso en esas audiencias es una que
los panameños conocemos muy bien. Algo nuevo, sin embargo, es
que Gertz entrevista a Constantine Menges, profesor en George
Washington University, quien da pátina académica a la tesis.
Según Menges, lo que la China comunista ha hecho en Panamá es
parte de su nueva estrategia de “subversión de chequera” [checkbook
subversion], en que se usan actividades y alianzas comerciales
para lograr metas geopolíticas. “Yo percibo que China está haciendo
un intento sistemático por establecer posiciones de influencia
en los países ...que podrían ser útiles en algún momento futuro
en que se desee ponerle presión a Estados Unidos”. Uno de esos
países, sostiene Menges, es Panamá.
“Por mucho tiempo, el Canal de Panamá ha sido considerado como
uno de los lugares de más importancia estratégica en el mundo....Creo
que el propósito chino de usar sobornos y métodos corruptos para
ganar el contrato de administrar los puertos a ambos extremos
del Canal de Panamá es tanto geopolítico como comercial...Es parte
de un patrón de establecer una presencia en el Hemisferio Occidental
que puede ser empleada contra Estados Unidos”, sostiene Menges.
“Un ejemplo hipotético sería que en el caso de una crisis sobre
Taiwan, China podría arreglar que la empresa Hutchison Whampoa,
llamada Panamá Port Hold-ings en el contexto panameño, hiciera
distintas cosas para impedir el tráfico por el Canal de Panamá.
Estas podrían ser cosas que aparentarían ser accidentes. Podrían
organizar huelgas. Cosas técnicas dejarían de funcionar. También
podría haber manifestaciones contra naves estadounidenses, especialmente
buques de guerra transitando el Canal, con exigencias de que no
se les permita paso por el Canal”. También, sostiene Menges, China
podría usar los puertos de Hutchison para esconder misiles capaces
de atacar a Estados Unidos. Y Menges sostiene que China y Cuba
tienen una red de “alianzas silenciosas” por todo el hemisferio
para adversar los intereses estadounidenses en la región. Hugo
Chávez ya es uno de esos aliados, alega Menges.
Durante el gobierno de Clinton, la tesis derechista de una amenaza
china al Canal no tuvo apoyo oficial, pero si esos temores encuentran
más resonancia ahora, bajo un nuevo presidente de derecha, ello
era de esperarse. Lo trágico aquí es que aun si no hubo corrupción
en la licitación portuaria, lo que el contrato Hutchison nos está
costando en imagen y problemas diplomáticos es un precio incalculable.
La autora
es corresponsal en Washington
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