Panamá, 9 de febrero de 2001
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Otra vez: la amenaza china al Canal

Lo que la China comunista ha hecho en Panamá es parte de su nueva estrategia de “subversión de chequera”

Betty Brannan Jaén
Corresponsal
bbrannan@prensa.com

En una entrevista telefónica el viernes pasado, Santoli confirmó que los derechistas en el Congreso están pidiendo, “a los más altos niveles de gobierno”, que el Departamento de Estado y el Consejo de Seguridad Nacional reexaminen la situación geoestratégica en Panamá. Preguntado por la respuesta que estos esfuerzos del lado legislativo han recibido de los nuevos funcionarios en el Ejecutivo, Santoli indicó que es prematuro decirlo, ya que el nuevo gobierno de Bush tiene apenas dos semanas de haberse instalado.

Pero como indicio de la importancia que los republicanos en el Congreso están dando al tema canalero, Santoli cito las declaraciones del congresista Henry Hyde en la revista conservadora Insight. En su edición fechada 19 de febrero de 2001, el artículo principal es una entrevista con Hyde, que tiene más de 25 años de ser congresista republicano (de Illinois) y es el nuevo presidente del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes (en reemplazo de Benjamin Gilman, cuyo límite de seis años presidiendo un mismo comité se había vencido).

En la entrevista, Hyde enumera las preocupaciones principales que inspirarán su labor como presidente del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes y el tema panameño figura prominentemente en la lista, así como las relaciones entre Estados Unidos y China Continental. “Panamá podría tornarse problemática”, dice Hyde a Insight. “No lo veo ahora mismo, pero si veo el potencial de un control hostil del flujo y reflujo de tráfico naviero si la República Popular de China controla la vía acuática”, explica Hyde. Hyde expresa desconfianza en el manejo panameño del Canal al decir que “no fui muy partidario de que partiéramos de Panamá y se lo entregáramos a lo que, en la mejor instancia, es un gobierno inestable”. Además, Hyde quiere que Estados Unidos vuelva a tener bases en Panamá, diciendo que “nuestros intereses allá son de una importancia bastante primordial y debiéramos hacer lo que sea necesario para proteger nuestros intereses”.

En otras palabras, con la llegada de un nuevo Gobierno republicano, la tesis de que para efectos prácticos la China comunista se ha apoderado del Canal de Panamá estará sobre el tapete como nunca antes. La tesis está expuesta en gran detalle en un nuevo libro que ha recibido mucha cobertura en la prensa conservadora estadounidense. La obra se titula The China Threat: How the People’s Republic Targets America, (Regnery Publishing, 2000) [La amenaza china: Cómo la República Popular apunta hacia EU], y el autor es Bill Gertz, corresponsal para temas militares del diario derechista Washington Times.

Gertz comienza su capítulo sobre Panamá en el libro planteando esta escena imaginaria y futurista: Es el año 2004 y China ha atacado a Taiwan con misiles. Ante el peligro de una guerra nuclear, Estados Unidos ve la necesidad de posicionar sus fuerzas para evitar que eso ocurra. Para ello es urgente que ciertos buques norteamericanos en el Atlántico se trasladen rápidamente al Pacífico y los comandantes militares estadounidenses descubren, con horror, que no lo pueden hacer porque un acto chino de sabotaje ha bloqueado el Canal de Panamá. El sabotaje es obra de una nave mercante que pertenece a la empresa china COSCO, y peor aún, los misiles nucleares que China desea emplear están almacenados secretamente en el puerto de Balboa, que es administrado por la empresa Hutchison Whampoa, cuyo presidente “tiene vínculos estrechos con el gobierno comunista en Pekín”.

Subrayo que esa situación es imaginaria, una mera pesadilla. Pero para Gertz y otros comentaristas conservadores, el peligro de que esta pesadilla se convierta en realidad es “una amenaza genuina y creciente.”

Para sustentar su tesis, Gertz cita extensamente de los testimonios en todas las audiencias que el Congreso ha celebrado en los últimos dos años sobre la seguridad del Canal de Panamá. Yo cubrí todas esas audiencias y me parece que Gertz exagera un poco lo que transcurrió en ellas, pero no vale la pena disputar hoy los pormenores cuando la tesis principal que se expuso en esas audiencias es una que los panameños conocemos muy bien. Algo nuevo, sin embargo, es que Gertz entrevista a Constantine Menges, profesor en George Washington University, quien da pátina académica a la tesis.

Según Menges, lo que la China comunista ha hecho en Panamá es parte de su nueva estrategia de “subversión de chequera” [checkbook subversion], en que se usan actividades y alianzas comerciales para lograr metas geopolíticas. “Yo percibo que China está haciendo un intento sistemático por establecer posiciones de influencia en los países ...que podrían ser útiles en algún momento futuro en que se desee ponerle presión a Estados Unidos”. Uno de esos países, sostiene Menges, es Panamá.

“Por mucho tiempo, el Canal de Panamá ha sido considerado como uno de los lugares de más importancia estratégica en el mundo....Creo que el propósito chino de usar sobornos y métodos corruptos para ganar el contrato de administrar los puertos a ambos extremos del Canal de Panamá es tanto geopolítico como comercial...Es parte de un patrón de establecer una presencia en el Hemisferio Occidental que puede ser empleada contra Estados Unidos”, sostiene Menges.

“Un ejemplo hipotético sería que en el caso de una crisis sobre Taiwan, China podría arreglar que la empresa Hutchison Whampoa, llamada Panamá Port Hold-ings en el contexto panameño, hiciera distintas cosas para impedir el tráfico por el Canal de Panamá. Estas podrían ser cosas que aparentarían ser accidentes. Podrían organizar huelgas. Cosas técnicas dejarían de funcionar. También podría haber manifestaciones contra naves estadounidenses, especialmente buques de guerra transitando el Canal, con exigencias de que no se les permita paso por el Canal”. También, sostiene Menges, China podría usar los puertos de Hutchison para esconder misiles capaces de atacar a Estados Unidos. Y Menges sostiene que China y Cuba tienen una red de “alianzas silenciosas” por todo el hemisferio para adversar los intereses estadounidenses en la región. Hugo Chávez ya es uno de esos aliados, alega Menges.

Durante el gobierno de Clinton, la tesis derechista de una amenaza china al Canal no tuvo apoyo oficial, pero si esos temores encuentran más resonancia ahora, bajo un nuevo presidente de derecha, ello era de esperarse. Lo trágico aquí es que aun si no hubo corrupción en la licitación portuaria, lo que el contrato Hutchison nos está costando en imagen y problemas diplomáticos es un precio incalculable.

La autora es corresponsal en Washington

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