Panamá, 9 de febrero de 2001
RESEÑA
RAICES
HOY EN LA RED
PORTADAS DEL DÍA
REPORTAJES ESPECIALES
DIRECTORIO DE E-MAIL
TITULARES POR E-MAIL
EDICIONES ANTERIORES
TRANSPORTE
EMPLEOS
SERVICIOS
ANUNCIOS VARIOS
BIENES RAICES
ALQUILER
VENTA
ARTÍCULOS VARIOS
FINANZAS
JUDICIALES

 

 

  .  
 

El derecho de escoger

¿Se acuerdan del precio de la papa? El año pasado hizo estragos en los bolsillos de los consumidores. ¿Debe subsidiar el consumidor a los productores?

JUAN LUIS BATISTA
jlbatista@prensa.com

¿Debe el consumidor panameño sacrificar su bolsillo para proteger al productor nacional? En teoría cualquiera dice que hay que apoyar al productor, pero, a la hora de pagar, pocos son los que están dispuestos a honrar sus palabras.

Se supone que, en un mercado libre, este debate se daría directamente en las estanterías de los comercios. Ahí el consumidor dirime con su elección: sobreviven los productos de mejor calidad o precio.

Pero muchas veces el consumidor panameño no puede ejercer este derecho. Según la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC), el mercado local está distorsionado debido, entre otras cosas, a la deficiente estimación del consumo nacional en ciertos productos. Esto genera desabastecimiento y por consiguiente el aumento de precios.

Otro factor, que -según ha denunciado la CLICAC- contribuye al desabastecimiento es el retraso y la poca celeridad en la concesión de licencias de importación. Lo que ocurrió el año pasado con los precios de la cebolla y la papa es el mejor ejemplo de este problema.

En septiembre de 1999, los consumidores compraban la libra de papa a 33 centavos; exactamente un año después, el precio se había triplicado: 85 centavos la libra. ¿La razón? Las trabas a la concesión de licencias de importación, sumado al hecho de que la producción nacional no era suficiente para satisfacer la demanda. Como era de esperarse, las quejas de los consumidores se hicieron sentir en la calle y en los medios de comunicación.

Según el Departamento de Información de Precios y Mercados de la CLICAC, el desabastecimiento y el precio alto de algunos productos son los efectos directos de la mala previsión sobre la producción y la errónea estimación del consumo nacional por debajo de los niveles reales (ver gráfica adjunta sobre los cálculos de consumo en algunos productos agrícolas).

Como se recordará, la admisión de Panamá en el comercio mundial, mediante la ratificación del Acuerdo de Marrakech, incorpora al país oficialmente al sistema de normas y compromisos con la Organización Mundial del Comercio (OMC). Eso supone que se debe permitir el comercio libre. Para jugar con estas reglas, se deben disminuir los aranceles de varios productos agrícolas y de la industria local, entre otras cosas.

En respuesta a estas medidas, los productores nacionales, junto con algunas instituciones del Estado, han creado las denominadas Comisiones Nacionales Consultivas de Productos Agropecuarios, que, entre otras cosas, hacen los cálculos de consumo, producción y abastecimiento de los principales rubros agrícolas.

Esas comisiones no necesariamente hacen bien sus cálculos, lo cual distorsiona el mercado, de acuerdo con la CLICAC. Lo que pasó con el precio de la cebolla y la papa el año pasado fue un ejemplo de eso. Por esta razón la CLICAC sugiere que no se restrinjan las importaciones que puedan producir desabastecimiento, es decir, los productos que más demanda tengan históricamente; que no se creen falsas expectativas de producción, y que no se hagan subestimaciones para deprimir las importaciones.

Según la CLICAC, los problemas del campo panameño no deben trasladarse al consumidor, ya que este es el último en la cadena de comercialización y sobre él recaen todos los excesos de precio que se fijen en la cadena, lo cual sería una especie de impuesto. “Las autoridades han hecho ingentes esfuerzos para solucionar este problema; sin embargo, vemos que a pesar del alza de aranceles, los subsidios, las barreras no arancelarias utilizadas actualmente, no han cumplido su objetivo porque el problema es de productividad y eficiencia y no se produce en el mercado, sino en el proceso productivo”, concluye la CLICAC.


¡Cuidado con las vacas!

REDACCION DE LA PRENSA
Basado en servicios internacionales

Los consumidores de América Latina y el Caribe deben estar alerta ante la entrada de carne y otros productos que la contengan, advirtió José Vargas Niello, Director de la Oficina para América Latina y el Caribe de Consumers International.

Desde el 23 hasta el 26 de enero se llevó a cabo en la ciudad de Cartagena de Indias (Colombia) una Conferencia Internacional entre representantes de organizaciones de consumidores y especialistas de Europa y de América Latina, para comenzar el llamado Diálogo Euro-Latinoamericano de Consumidores por el Desarrollo y la Democracia. La actividad, que se extenderá hasta el 2003 ha sido organizada por la Unión Europea y Consumers International.

En una conferencia de prensa a la que asistieron medios locales y nacionales, Vargas dijo que como en Europa no se podrá comercializar la carne sospechosa de estar contaminada con la enfermedad de las vacas locas o encefalopatía espongiforme bovina (EEB) es probable que esta sea exportada hacia América Latina, Asia y Africa.

“Estamos estudiando si ha llegado carne de este tipo a la región y celebramos que en algunos países, como en Argentina, ya se esté prohibiendo su ingreso”, dijo. No obstante, para Vargas las cosas se complican porque la carne llega también ”incorporada en productos elaborados, como en alimentos para bebés, por ejemplo".

El 16 de enero el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria de Argentina (SENASA) prohibió la importación desde Europa de todos los productos considerados de alto y medio riesgo de contagio, como la carne y los alimentos elaborados con partes de vacas, ovejas y cabras. El objetivo es evitar que el mal de las vacas locas ingrese al país. Los chocolates y los quesos serán mantenidos bajo estricta vigilancia, así como la leche en polvo y los helados importados.

(Con información de Consumers International )

 
.

[ volver a la página principal ]

Derechos reservados, Corporación La Prensa.

internet@prensa.com