Un coctel de ritmos e ideas
Daniel
Domínguez Z.
ddomingu@prensa.com
Fue
un sábado de lluvias torrenciales. Parecía como si enero hubiera
tomado la decisión de convertirse en octubre.
Pero
las bromas del clima no impidieron que se realizara en el Estadio
Nacional un concierto que reunió a Los Rabanes, la conexión directa
con los nuevos sonidos urbanos; con Rubén Blades, el puente entre
la poesía y la política, y Sting, la prueba de que el rock es
capaz de fusionarse perfectamente con otros ritmos que le son
ajenos.
El denominado ‘‘Primer Concierto Centroamericano por la Ecología’’
ha sido, hasta ahora, el de mayor convocatoria en nuestro todavía
imbatible estadio de béisbol. Tres manifestaciones distintas de
la música lograron que más de 15 mil personas se hicieran presentes,
una cantidad que no han podido lograr otras estrellas del pentagrama.
Cada uno a su estilo ofreció lo mejor de su repertorio, en un
gran espectáculo que comenzó, sorpresivamente, puntual.
Los responsables de abrir el telón imaginario fue la banda local
Los Rabanes, que enseguida pusieron a todos a saltar y a gritar,
gracias a su interesante unión entre sonoridades tan dispares
como el hardcore, el merengue house, el hip-hop,
el rap, el reggae y el ská, todo revuelto
con un toque especial de sabor chitreano, quintaesencia de este
trío que ayer domingo se trasladó a Europa, en una gira que incluye
recitales en Alemania, Italia y Francia.
Como era de esperarse, Los Rabanes serían la nota juvenil e irreverente
de la noche. No solo con las letras de sus canciones, sino también
con sus frecuentes alusiones al sexo y al alcohol, tótemes inspiradores
de Emilio, Cristian y Javi. La diversión estaba asegurada.
Acto seguido, una de las referencias obligatorias en la historia
de la música tropical apareció en el escenario. Con su ya clásica
vestimenta negra, un metódico y callado Rubén Blades (pronto advirtió
que habría más música que diálogos) complació a la fanaticada
con temas de salsa pura y un par de composiciones que aparecen
en su más reciente álbum, ganador del Grammy, Tiempos. Lo
acompañó el grupo costarricense Editus, que una vez más demostró
su enorme capacidad para ejecutar la música que se requiera. Hacía
menos de 24 horas estaban con el artista en el Caracas Pop Festival.
Blades es la influencia del maestro, la prueba de ser profeta
en tu tierra. Canciones como Pedro Navaja, Juan Pachanga,
El padre Antonio y su monaguillo Andrés y Sicarios,
verdaderos episodios de la realidad, hicieron posible un breve
recorrido por su legado.
Uno de los momentos más cálidos y emotivos de su presencia en
el proscenio, fue cuando Blades interpretaba ese hermoso himno
de lo nacional que es Patria, y entró de sorpresa su amigo
de 15 años de faena, Sting, que venía con una bandera panameña
al hombro, con la que envolvió a un Rubén que no cabía de la alegría.
Sting, por su parte, también con su fiel moda de pantalones anchos
y camisetas sin manga, hizo felices a sus seguidores de The Police
y a los que adoran su etapa en solitario. Por espacio de dos horas
interpretó una veintena de temas como Roxanne, Message
in a Bottle, Every Breath You Take, After the Rain,
English Man in New York, All this Time, Every
Little Thing She Does is Magic y Brand New Day (que
da título a su más nueva producción).
Pero sobre todas las cosas, más que una intervención de rock,
lo de Sting fue una contribución noble a la misión primera de
todo artista: la experimentación. Sus acordes nos trasladaron
a desiertos arábigos y selvas africanas, a calles citadinas de
su Inglaterra natal y a los campos de algodón en Estados Unidos.
Esta expansión fue tan notable, que lo suyo fue un homenaje a
la renovación. Uno sentía que tenía enfrente a un hombre y a una
banda capaces de hacernos vibrar con lo estridente del rock, pero
sobre todo, a dueños y señores de descargas finas y exóticas,
que se acercaban demasiado a ese dios de la libertad que es el
jazz.
Para reafirmar su aprecio, el cierre del concierto fue Sting cantando
Fragile, con un Rubén Blades que hacía la segunda voz,
y que anunciaba una venidera colaboración discográfica entre ambos.
En una esquina, muy cerca de ellos, miraban atentos los integrantes
de Editus y Rabanes, que como la audiencia, no podían creer que
estaban tan cerca de dos leyendas de la música del siglo XX.
Sting,
conciso pero con humor
Karla Jiménez
kjimenez@prensa.com
El músico británico Sting, quien ofreció el primer "Concierto
por la conservación de la naturaleza" el pasado sábado en nuestra
ciudad capital en compañía de los panameños Rubén Blades y Los
Rabanes, se destaca por ser una persona concisa, pero con buen
humor.
En una conferencia de prensa celebrada en vísperas de su presentación,
Gordon Matthew Summer, mejor conocido por Sting debido a las camisetas
a rayas que acostumbraba a usar, compartió con la prensa nacional
y extranjera algunos detalles de su vida profesional.
El ex cantante de The Police dijo sentirse satisfecho con su gira
de promoción de su reciente álbum. "La gira ha sido muy buena,
nadie ha pedido su dinero de vuelta", dijo el autor de Desert
Rose, quien comenzó este año la promoción de su disco Brand New
Day en el festival de Rock en Rio de Brasil, en Chile, Argentina
y Venezuela.
Igualmente, afirmó sentirse a gusto de compartir escenario con
su amigo de hace 15 años Rubén Blades, a quien ponderó por su
capacidad artística e intelectual. "Si llegara a postularse nuevamente
como político, le daría mi voto" bromeó.
Sting, quien se confiesa "aún un estudiante de música", dijo no
gustarle encasillar su trabajo dentro de un género específico.
"Hablando en tono personal, la música es una aventura que estudio
y continuaré estudiando", confesó.
Por otro lado, el cantante británico laboró recientemente en calidad
de compositor e intérprete para la reciente producción cinematográfica
animada de Walt Disney, Las locuras del emperador.
Dicha cinta, un nueva comedia de dibujos animados ambientada en
Latinoamérica, narra las aventuras ocurridas en un mítico reino
en las montañas de los Andes que es gobernado por el arrogante
emperador Kuzco. Por cosas del destino, el rey es convertido en
una llama que ha de encontrar la forma de recuperar su reino.
De acuerdo con algunos vaticinios, la película está cargada de
humor, aventuras muy bien complementada con la labor de Sting,
cuya canción está nominada para un Golden Globe Award.
Paralelamente, el legendario artista del rock inglés Sting, conversó
un poco sobre su labor de conservacionista.
Sting explicó que no es nada fácil que las personas capten sus
mensajes de preservación ecológica, sin embargo, señaló "que a
largo plazo siempre encuentra una respuesta a su trabajo".
Asimismo, aclaró que la organización Rainforest Foundation, entidad
que preside junto con su esposa Trudy Styler, trabaja prioritariamente
en la defensa y asistencia de las poblaciones indígenas.
Sobre proyectos musicales por venir, Sting explicó que su gira
concluirá el próximo agosto en Londres (Inglaterra), "solo entonces
pensaré en la posibilidad de grabar un nuevo material, que podría
estar terminado para dentro de dos años".
Antes de concluir la reunión con los medios de comunicación, Sting
respondió una pregunta respecto a la legalización la marihuana.
Para el británico, "legalizarla sería muy difícil, aunque a su
juicio, descriminalizar su uso sería más factible".
"Creo
que sería una manera de atender el asunto, porque hay muchas personas
que fuman marihuana y considero que ellos no son criminales",
concluyó.
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