Rastro del uranio empobrecido
La alarma que han causado las revelaciones sobre enfermedades
y muertes derivadas del uso de municiones con uranio empobrecido
en Europa, reviven las inquietudes en Panamá sobre las pruebas
militares realizadas aquí.
Aristides Cajar Páez
acajar@prensa.com
En 1997 Rick Stauber, un ex contratista del ejército de Estados
Unidos, hizo una serie de revelaciones que pusieron de relieve
el nivel de contaminación bélica que las fuerzas norteamericanas
habían causado durante décadas en Panamá.
En aquella ocasión, Stauber mencionó que las fuerzas estadounidenses
habían almacenado, probado y presuntamente detonado en Panamá,
municiones antitanque revestidas de uranio empobrecido, un material
altamente radiactivo.
Los dichos de Stauber fueron duramente replicados por las autoridades
militares estadounidenses del Comando Sur, que en ese entonces
aún tenían responsabilidades de mando y jurisdicción en Panamá.
Estas autoridades admitieron alguna vez haber almacenado las susodichas
municiones, pero negaron de manera enfática cualquier experimento
o prueba de fuego real, que implicara el estallido de proyectiles
con uranio empobrecido en suelo panameño.
El caso pareció morir allí, luego que el gobierno diera por buena
la explicación estadounidense de que dichas armas no se habían
detonado en este país.
Stauber tampoco le dio demasiado relieve a las pruebas con uranio
empobrecido, y señaló que el problema de las municiones convencionales
que quedaron abandonadas sin explotar en los campos de tiro de
Panamá era un tema mucho más grave y que merecía mayor prioridad.
Sin embargo, el tema del uranio empobrecido volvió a cobrar actualidad
desde los primeros días del año, cuando los titulares de la prensa
europea empezaron a hablar en términos alarmantes sobre los extraños
síntomas que aquejaban a soldados que sirvieron en la pacificación
de los Balcanes.
Las investigaciones consecuentes pusieron en evidencia los posibles
efectos de la radiación de uranio, proveniente de los armamentos
que manipularon, como causa de estas dolencias y de las extrañas
muertes ocurridas en los últimos años entre personal destacado
en la antigua Yugoslavia.
Enfermedades como el cáncer y la leucemia, son las que han afectado
a estas personas.
El problema de las afecciones derivadas del contacto con uranio
empobrecido, parece remontarse aún más atrás, a la guerra del
Golfo en 1991, donde se utilizaron municiones radiactivas y los
combatientes estuvieron expuestos a estas emanaciones.
El presidente de la Asociación Nacional británica de Ex Combatientes
de la Guerra del Golfo, Shaun Rusling, sostiene que desde 1991
murieron 521 soldados que participaron en esa contienda y más
de 5.000 sufren diversas enfermedades, incluida la leucemia.
La gravedad del asunto ha llevado, incluso, a que el Parlamento
europeo pida una moratoria en el uso de armamento con uranio,
pese a que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)
asegura que no es responsable de los casos de cáncer registrados
entre las fuerzas de paz destacadas en los Balcanes.
Esta decisión se adoptó el miércoles 17 de enero del 2001 en Estrasburgo.
Durante el debate parlamentario, Javier Solana, secretario general
de la OTAN durante la campaña de bombardeos a Yugoslavia, fue
duramente criticado por no haber proporcionado suficiente información
sobre los posibles riesgos a la salud vinculados con el uranio.
En las últimas semanas ha cundido la preocupación en Europa, a
medida que varios países reportaron casos de cáncer entre los
veteranos de fuerzas de paz en los Balcanes. El comité médico
de la OTAN entró a considerar ayer la posibilidad de que el uranio
empobrecido tenga relación con estos casos, luego de que el organismo
hubiera insistido en negar tal cosa.
Como si no fuera suficientemente grave lo ya denunciado, un informe
del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente revelado
esta semana, indicó el descubrimiento de residuos de uranio enriquecido
proveniente de plantas procesadoras de materiales nucleares.
Un comunicado del programa del organismo internacional señalaba
que se habían encontrado vestigios de uranio 236, distinto y más
peligroso que el uranio empobrecido. Este no se da de manera natural,
sino que es procesado por plantas nucleares.
"Todos
saben que el U-236 es mucho más radiactivo que el uranio empobrecido'',
dijo el pasado miércoles 17 de enero a The Associated Press Pekka
Haavisto, presidente del equipo ambiental de la ONU que visitó
Kosovo el año pasado, y agregó que la Organización Mundial de
la Salud ha pedido evaluar las implicaciones.
¿Qué
es el uranio empobrecido?
Según un informe preparado por expertos que participaron en una
conferencia sobre el tema en Gijón, España, en 1999, el uranio
empobrecido es un residuo obtenido de la producción del combustible
destinado a los reactores nucleares y las bombas atómicas.
El material que se utiliza en la industria civil y militar nuclear
es el uranio U-235, que es el isótopo que puede ser fisionado.
Como este isótopo se encuentra en muy bajas proporciones en la
naturaleza, el mineral de uranio ha de ser enriquecido, es decir,
ha de aumentarse industrialmente su proporción de isótopo U-235.
Este proceso produce gran cantidad de desechos radiactivos de
uranio empobrecido, así denominado porque está compuesto principalmente
por el otro isótopo de uranio no fisionable, el U-238 y una mínima
proporción del U-235.
Desde 1977 la industria militar norteamericana emplea uranio empobrecido
para revestir munición convencional (artillería, tanques y aviones),
para proteger sus propios tanques, como contrapeso en aviones
y misiles Tomahawk, y como componente de aparatos de navegación.
Ello es debido a que el uranio empobrecido tiene unas características
que lo hacen muy atractivo para la tecnología militar: en primer
lugar, es extremadamente denso y pesado (1 cm3, pesa casi 19 gramos),
de tal manera que los proyectiles con cabeza de uranio empobrecido
pueden perforar el acero blindado de vehículos militares y edificios;
en segundo lugar, es un material pirofórico espontáneo, es decir,
se inflama al alcanzar su objetivo, generando tanto calor que
provoca su explosión.
Después de más de 50 años de producción de armas atómicas y de
energía nuclear, EU tiene almacenadas 500 mil toneladas de uranio
empobrecido, según datos oficiales. El uranio empobrecido es también
radiactivo y tiene una vida media de 4.5 mil millones de años.
Por ello, estos desechos han de ser almacenados de forma segura
durante un período de tiempo indefinido, un procedimiento extremadamente
caro.
Para ahorrar dinero y vaciar sus depósitos, los Departamentos
de Defensa y de Energía ceden gratis el uranio empobrecido a las
empresas de armamento nacionales y extranjeras. Además de EU,
países como Reino Unido, Francia, Canadá, Rusia, Grecia, Turquía,
Israel, las monarquías del Golfo, Taiwan, Corea del Sur, Pakistán
o Japón compran o fabrican armas con uranio empobrecido.
Cuando un proyectil impacta contra un objetivo el 70% de su revestimiento
de uranio empobrecido arde y se oxida, volatilizándose en micropartículas
altamente tóxicas y radiactivas. Estas partículas, al ser tan
pequeñas, pueden ser ingeridas o inhaladas tras quedar depositadas
en el suelo o al ser transportadas a kilómetros de distancia por
el aire, la cadena alimenticia o las aguas.
Un informe técnico de 1995 del ejército norteamericano señala
que "si el uranio empobrecido penetra en el cuerpo tiene la potencialidad
de provocar graves consecuencias médicas. El riesgo asociado es
tanto químico como radiológico". Depositados en los pulmones o
los riñones, el uranio 238 y los productos de su degradación (torio
234, protactinio y otros isótopos de uranio) emiten radiaciones
alfa y beta que provocan muerte celular y mutaciones genéticas
causantes, al cabo de los años, de cáncer en los individuos expuestos
y de anormalidades genéticas en sus descendientes.
¿Qué
pasó en Panamá?
Stauber tuvo acceso a documentos que indicaban la existencia de
pruebas de disparo de proyectiles con uranio empobrecido, en por
lo menos tres ocasiones distintas (de septiembre de 1983 a diciembre
de 1983; de octubre de 1982 a febrero de 1983; y de septiembre
de 1981 a diciembre de 1981). Estas pruebas de proyectiles disparados
se hicieron en el polígono de Emperador y en el Complejo 8/10,
según publicó La Prensa en 1997.
Los documentos que Stauber examinó indicaban las fechas de las
pruebas y los sitios donde fueron realizadas, pero no las cantidades
de municiones utilizadas. Según Stauber, probablemente fueron
cantidades pequeñas.
Stauber explicó en su momento que el peligro principal del uranio
empobrecido en Panamá vendría de comer o aspirar partículas radiactivas,
porque los órganos internos son muy afectados por la radiactividad.
Este peligro podría presentarse si, por ejemplo, alguien se encuentra
un proyectil descartado que parece un dardo de color amarillo/verdoso,
lo toca sin saber lo que es, y luego se pone las manos en la boca.
Para José Cambra, representante del Movimiento Nacional por el
Rescate de la Soberanía (MONADESO), el Gobierno panameño debe
exigirle al de Estados Unidos información específica sobre lo
que realmente ocurrió con las municiones de uranio empobrecido
que estuvieron en Panamá.
El tema se trató en el Segundo Encuentro Nacional en Defensa de
la Soberanía, patrocinado por MONADESO, cuyo lema este año fue
"por la renacionalización de las empresas de servicios públicos",
donde participaron unos 145 representantes de 39 organizaciones
populares.
Considera Cambra que el Gobierno panameño debe encaminarse a realizar
una denuncia internacional, que trascienda las hasta ahora infructuosas
judiciales que adelanta de manera particular sobre el tema de
la limpieza de los campos de tiro. "El Gobierno panameño no puede
quedarse en una acción secreta. Esto debe ser un tarea de Estado
que involucre a toda la población panameña para que esta se movilice
y exija", señala.
Se pregunta Cambra qué pasará ahora que a Estados Unidos lo va
a gobernar un presidente “que no ganó las elecciones" y es republicano,
hijo a su vez del presidente que ordenó la invasión a Panamá,
"si con Clinton, que era demócrata, no se resolvió" el problema
de limpieza de los campos de tiro y las municiones no detonadas.
Cambra duda de que Bush Jr. tenga intenciones de hacerlo.
|