Panamá, 19 de enero de 2001
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Rastro del uranio empobrecido

La alarma que han causado las revelaciones sobre enfermedades y muertes derivadas del uso de municiones con uranio empobrecido en Europa, reviven las inquietudes en Panamá sobre las pruebas militares realizadas aquí.

Aristides Cajar Páez
acajar@prensa.com

En 1997 Rick Stauber, un ex contratista del ejército de Estados Unidos, hizo una serie de revelaciones que pusieron de relieve el nivel de contaminación bélica que las fuerzas norteamericanas habían causado durante décadas en Panamá.

En aquella ocasión, Stauber mencionó que las fuerzas estadounidenses habían almacenado, probado y presuntamente detonado en Panamá, municiones antitanque revestidas de uranio empobrecido, un material altamente radiactivo.

Los dichos de Stauber fueron duramente replicados por las autoridades militares estadounidenses del Comando Sur, que en ese entonces aún tenían responsabilidades de mando y jurisdicción en Panamá.

Estas autoridades admitieron alguna vez haber almacenado las susodichas municiones, pero negaron de manera enfática cualquier experimento o prueba de fuego real, que implicara el estallido de proyectiles con uranio empobrecido en suelo panameño.

El caso pareció morir allí, luego que el gobierno diera por buena la explicación estadounidense de que dichas armas no se habían detonado en este país.

Stauber tampoco le dio demasiado relieve a las pruebas con uranio empobrecido, y señaló que el problema de las municiones convencionales que quedaron abandonadas sin explotar en los campos de tiro de Panamá era un tema mucho más grave y que merecía mayor prioridad.

Sin embargo, el tema del uranio empobrecido volvió a cobrar actualidad desde los primeros días del año, cuando los titulares de la prensa europea empezaron a hablar en términos alarmantes sobre los extraños síntomas que aquejaban a soldados que sirvieron en la pacificación de los Balcanes.

Las investigaciones consecuentes pusieron en evidencia los posibles efectos de la radiación de uranio, proveniente de los armamentos que manipularon, como causa de estas dolencias y de las extrañas muertes ocurridas en los últimos años entre personal destacado en la antigua Yugoslavia.

Enfermedades como el cáncer y la leucemia, son las que han afectado a estas personas.

El problema de las afecciones derivadas del contacto con uranio empobrecido, parece remontarse aún más atrás, a la guerra del Golfo en 1991, donde se utilizaron municiones radiactivas y los combatientes estuvieron expuestos a estas emanaciones.

El presidente de la Asociación Nacional británica de Ex Combatientes de la Guerra del Golfo, Shaun Rusling, sostiene que desde 1991 murieron 521 soldados que participaron en esa contienda y más de 5.000 sufren diversas enfermedades, incluida la leucemia.

La gravedad del asunto ha llevado, incluso, a que el Parlamento europeo pida una moratoria en el uso de armamento con uranio, pese a que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) asegura que no es responsable de los casos de cáncer registrados entre las fuerzas de paz destacadas en los Balcanes.

Esta decisión se adoptó el miércoles 17 de enero del 2001 en Estrasburgo. Durante el debate parlamentario, Javier Solana, secretario general de la OTAN durante la campaña de bombardeos a Yugoslavia, fue duramente criticado por no haber proporcionado suficiente información sobre los posibles riesgos a la salud vinculados con el uranio.

En las últimas semanas ha cundido la preocupación en Europa, a medida que varios países reportaron casos de cáncer entre los veteranos de fuerzas de paz en los Balcanes. El comité médico de la OTAN entró a considerar ayer la posibilidad de que el uranio empobrecido tenga relación con estos casos, luego de que el organismo hubiera insistido en negar tal cosa.

Como si no fuera suficientemente grave lo ya denunciado, un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente revelado esta semana, indicó el descubrimiento de residuos de uranio enriquecido proveniente de plantas procesadoras de materiales nucleares.

Un comunicado del programa del organismo internacional señalaba que se habían encontrado vestigios de uranio 236, distinto y más peligroso que el uranio empobrecido. Este no se da de manera natural, sino que es procesado por plantas nucleares.

"Todos saben que el U-236 es mucho más radiactivo que el uranio empobrecido'', dijo el pasado miércoles 17 de enero a The Associated Press Pekka Haavisto, presidente del equipo ambiental de la ONU que visitó Kosovo el año pasado, y agregó que la Organización Mundial de la Salud ha pedido evaluar las implicaciones.

¿Qué es el uranio empobrecido?

Según un informe preparado por expertos que participaron en una conferencia sobre el tema en Gijón, España, en 1999, el uranio empobrecido es un residuo obtenido de la producción del combustible destinado a los reactores nucleares y las bombas atómicas.

El material que se utiliza en la industria civil y militar nuclear es el uranio U-235, que es el isótopo que puede ser fisionado. Como este isótopo se encuentra en muy bajas proporciones en la naturaleza, el mineral de uranio ha de ser enriquecido, es decir, ha de aumentarse industrialmente su proporción de isótopo U-235.

Este proceso produce gran cantidad de desechos radiactivos de uranio empobrecido, así denominado porque está compuesto principalmente por el otro isótopo de uranio no fisionable, el U-238 y una mínima proporción del U-235.

Desde 1977 la industria militar norteamericana emplea uranio empobrecido para revestir munición convencional (artillería, tanques y aviones), para proteger sus propios tanques, como contrapeso en aviones y misiles Tomahawk, y como componente de aparatos de navegación.

Ello es debido a que el uranio empobrecido tiene unas características que lo hacen muy atractivo para la tecnología militar: en primer lugar, es extremadamente denso y pesado (1 cm3, pesa casi 19 gramos), de tal manera que los proyectiles con cabeza de uranio empobrecido pueden perforar el acero blindado de vehículos militares y edificios; en segundo lugar, es un material pirofórico espontáneo, es decir, se inflama al alcanzar su objetivo, generando tanto calor que provoca su explosión.

Después de más de 50 años de producción de armas atómicas y de energía nuclear, EU tiene almacenadas 500 mil toneladas de uranio empobrecido, según datos oficiales. El uranio empobrecido es también radiactivo y tiene una vida media de 4.5 mil millones de años. Por ello, estos desechos han de ser almacenados de forma segura durante un período de tiempo indefinido, un procedimiento extremadamente caro.

Para ahorrar dinero y vaciar sus depósitos, los Departamentos de Defensa y de Energía ceden gratis el uranio empobrecido a las empresas de armamento nacionales y extranjeras. Además de EU, países como Reino Unido, Francia, Canadá, Rusia, Grecia, Turquía, Israel, las monarquías del Golfo, Taiwan, Corea del Sur, Pakistán o Japón compran o fabrican armas con uranio empobrecido.

Cuando un proyectil impacta contra un objetivo el 70% de su revestimiento de uranio empobrecido arde y se oxida, volatilizándose en micropartículas altamente tóxicas y radiactivas. Estas partículas, al ser tan pequeñas, pueden ser ingeridas o inhaladas tras quedar depositadas en el suelo o al ser transportadas a kilómetros de distancia por el aire, la cadena alimenticia o las aguas.

Un informe técnico de 1995 del ejército norteamericano señala que "si el uranio empobrecido penetra en el cuerpo tiene la potencialidad de provocar graves consecuencias médicas. El riesgo asociado es tanto químico como radiológico". Depositados en los pulmones o los riñones, el uranio 238 y los productos de su degradación (torio 234, protactinio y otros isótopos de uranio) emiten radiaciones alfa y beta que provocan muerte celular y mutaciones genéticas causantes, al cabo de los años, de cáncer en los individuos expuestos y de anormalidades genéticas en sus descendientes.

¿Qué pasó en Panamá?

Stauber tuvo acceso a documentos que indicaban la existencia de pruebas de disparo de proyectiles con uranio empobrecido, en por lo menos tres ocasiones distintas (de septiembre de 1983 a diciembre de 1983; de octubre de 1982 a febrero de 1983; y de septiembre de 1981 a diciembre de 1981). Estas pruebas de proyectiles disparados se hicieron en el polígono de Emperador y en el Complejo 8/10, según publicó La Prensa en 1997.

Los documentos que Stauber examinó indicaban las fechas de las pruebas y los sitios donde fueron realizadas, pero no las cantidades de municiones utilizadas. Según Stauber, probablemente fueron cantidades pequeñas.

Stauber explicó en su momento que el peligro principal del uranio empobrecido en Panamá vendría de comer o aspirar partículas radiactivas, porque los órganos internos son muy afectados por la radiactividad. Este peligro podría presentarse si, por ejemplo, alguien se encuentra un proyectil descartado que parece un dardo de color amarillo/verdoso, lo toca sin saber lo que es, y luego se pone las manos en la boca.

Para José Cambra, representante del Movimiento Nacional por el Rescate de la Soberanía (MONADESO), el Gobierno panameño debe exigirle al de Estados Unidos información específica sobre lo que realmente ocurrió con las municiones de uranio empobrecido que estuvieron en Panamá.

El tema se trató en el Segundo Encuentro Nacional en Defensa de la Soberanía, patrocinado por MONADESO, cuyo lema este año fue "por la renacionalización de las empresas de servicios públicos", donde participaron unos 145 representantes de 39 organizaciones populares.

Considera Cambra que el Gobierno panameño debe encaminarse a realizar una denuncia internacional, que trascienda las hasta ahora infructuosas judiciales que adelanta de manera particular sobre el tema de la limpieza de los campos de tiro. "El Gobierno panameño no puede quedarse en una acción secreta. Esto debe ser un tarea de Estado que involucre a toda la población panameña para que esta se movilice y exija", señala.

Se pregunta Cambra qué pasará ahora que a Estados Unidos lo va a gobernar un presidente “que no ganó las elecciones" y es republicano, hijo a su vez del presidente que ordenó la invasión a Panamá, "si con Clinton, que era demócrata, no se resolvió" el problema de limpieza de los campos de tiro y las municiones no detonadas. Cambra duda de que Bush Jr. tenga intenciones de hacerlo.

 
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