Panamá, 19 de enero de 2001
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Imágenes desaparecidas

El lugar se encuentra al lado del Mercado Público de Panamá, al inicio de la rampa, y más precisamente en la playa llamada ‘‘La Gallinera’’, la cual fue bautizada con ese nombre debido a la gran cantidad de aves que se sacrifican cerca del lugar para venderlas. La calle paralela que corre en la parte superior y sobre la cual se asientan los frentes de las casas es la que en un tiempo se llamó calle de la Muralla, más tarde Avenida Norte o Eloy Alfaro, la cual corre desde el antiguo Instituto Bolívar, antes Colegio de la Salle, hasta la calle 3 de Noviembre en el Marañón. Al fondo se ve la marina mas no la Presidencia, después de unos pequeños barrotes blancos.

TEXTOS: HARRY CASTRO STANZIOLA
FOTOGRAFIAS: TODOS LOS DERECHOS
RESERVADOS POR R. LOPEZ ARIAS

Prácticamente ninguna de las edificaciones que aparecen aquí se encuentra en pie en la actualidad. Pero por lo menos los entornos permiten saber en qué lugar debió estar la mayoría.

En la primera se incluye la torre aparentemente de una iglesia, la cual no se pudo identificar. Pareciera que no se trata de La Catedral, puesto que hace falta la cúspide, aunque no sabemos si algún día, aun cuando fuera transitoriamente, se le rebanó. Tampoco se trata de la Iglesia de San Francisco, ni de la de San Felipe de Neri; no es el Convento de la Concepción, ni la Iglesia de San José ni Santa Ana. Queda la Iglesia de La Merced, cuyas torres en principio fueron cuadradas. Ustedes dirán.

Nótese que en esa misma foto, todas las embarcaciones eran de las que se propulsaban a vela, ya que aún no usaban combustible.

Ellas llegaban hasta el Archipiélago de las Perlas, y a veces hasta Darién, por el este. En el otro sentido alcanzaban Otoque, Aguadulce, Parita y en ocasiones Chiriquí. Algunos recuerdan las balandras de los Cáceres, de Arquimedes Sosa.

No sólo transportaban pasajeros, sino que también llevaban y traían los elementos de uso diario, y sobre todo los indispensables.

La otra fotografía fue tomada en la ciudad de Bocas del Toro, en la provincia del mismo nombre. La mayoría de estas edificaciones, también por variados motivos, tales como incendios o derribos, ya no están allí.

Fueron indígenas los que primitivamente vivieron allí. En 1502, Cristóbal Colón en su cuarto y último viaje visualizó esa costa y le puso nombre a varios lugares.

Ahora nos encontramos en la ciudad de Bocas del Toro, capital de la provincia del mismo nombre. La isla sobre la cual esto se asienta es la de Colón, una de las varias que como las de Bastimentos, Popa, Pastores, Cristóbal y varios cayos constituyen el archipiélago también de Bocas del Toro. Un incendio destruyó la mayoría de las casas que aquí aparecen. Sin embargo, la blanca que sobresale al fondo era la de la familia de don José María Sánchez Iglesias; es la que tiene al frente un gran tanque para almacenar agua potable y que servía a la mencionada familia. Damos las gracias a Olga Sánchez Borbón, nuestra ilustre pintora, así como a Mercedes Brown y Viodelda Thomas por su gran ayuda. El trabajo de Rubén Darío Carles padre sobre las fundaciones de nuestras ciudades, también se utilizó.

El pirata Henry Morgan también merodeó por esos lugares, aun cuando sin hacer mayor daño. Constató el comercio de los indígenas con los europeos a base también de carey.

Los Miskitos, etnia nicaragüense al mando de su rey, Roberto Carlos Federico, y con el apoyo de los ingleses, invadieron el lugar.

En 1820, varias familias francesas afincadas en esos lugares fueron mudadas hacia Alanje. Grupos de diversas religiones derivadas del protestantismo se asentaron también en Bocas.

Para 1820 llegaron inmigrantes de Colombia, Nicaragua y Jamaica. Cuando terminan las obras del Canal, cientos de obreros, entonces desocupados, buscan la forma de ganarse la vida en esa inmediaciones.

Más tarde fueron ingleses, franceses, alemanes, ticos, los que allá fundaron sus hogares.

Hoy, gracias al turismo internacional, el cual ha quedado prendado con tanta belleza natural que la región ofrece, se han abierto grandes esperanzas que esperamos cristalicen para bien de la región.

 
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