Panamá, 19 de enero de 2001
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¿Y ahora qué?

Los Yanquis de Nueva York nuevamente han alcanzado el título de la serie mundial, pero lo han hecho después de muchos contratiempos. Cualquier otro equipo hubiera quedado a la deriva a mitad de temporada con solo un pequeño porcentaje de lo que le pasó a los Yanquis, pero ellos siguieron porque contaron con una gran cuota de suerte y con un gran equipo. Como dijera el dueño George Steinbrenner, tal vez no sea una franquicia llena de talentos, pero es el mejor equipo de las grandes ligas.

¿Qué pasará ahora? es la pregunta que muchos fanáticos se hacen. A diferencia de la pasada temporada, cuando nuevamente culminaron con el más codiciado título del mejor béisbol del mundo y dejaron casi intacto el equipo, hoy es necesario reestructurarlo. Los Yanquis están llenos de talentos, pero también de muchos veteranos.

Desde inicio de la campaña mi criterio fue que se reforzara el cuadro de lanzadores, pero no se hizo. Se siguió contando con los veteranos David Cone, Dwight Gooden, Mike Stanton y Roger Clemens, quien venía con un historial fantástico, pero también con algunos años encima, y esto casi les cuesta el campeonato.

Se hicieron algunos ajustes no tan significativos y casi con un hospital terminaron, pero esto no puede seguir. Y eso lo entiende todo el mundo. Días antes de culminar la serie mundial, Paul O’Neill hablaba de que desconocía su futuro después de la serie, porque estaba consciente de que su edad, 38 años, era el principal impedimento para que los Yanquis lo tuviera en cuenta para las próximas campañas.

David Cone es otro caso similar, al igual que José Canseco, David Justice, Glennallen Hill, Dwight Gooden, Luis Polonia y Mike Stanton, entre otros. En el caso específico de los serpentineros, Nueva York necesita otro zurdo en la rotación y uno más en el ‘bullpen’.

La noticia de que la gerencia de los Yanquis está a la caza de Manny Ramírez, jardinero de los Indios de Cleveland que se declarará agente libre, me ha llenado de optimismo. El patrullero dominicano tuvo promedio de .351 con 38 jonrones y 122 remolcadas. Por tercer año consecutivo bateó más de 30 cuadrangulares, impulsó más de 120 carreras, más de 150 imparables y más de 30 dobles. Quizás sea uno de los más codiciados en el mercado de agentes libres, el próximo verano.

La adquisición alivaría la ‘inventada’ necesidad de tener un bateador de poder, además de ser un hombre bastante sólido en la defensa. En 118 juegos solo cometió dos errores en el jardín derecho.

En síntesis, la temporada acaba de terminar para el equipo de los Yanquis, pero para la administración apenas se inicia su trabajo en la búsqueda de talentos en el mercado de agentes libres, además del hecho de negociar con sus propios peloteros como en el caso del panameño Mariano Rivera.

Para noviembre el panorama será un poco más claro que ahora, y por ello nos daremos cuenta si los Yanquis irán con la idea de ser contendores nuevamente, como es el deseo de todos sus seguidores, o solo serán meros espectadores. Este año contaron con mucha suerte, pero no siempre será así.

Nicolás Espinosa
nespinos@prensa.com

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