|
Aquí
y Allá
¿Y
ahora qué?
Los
Yanquis de Nueva York nuevamente han alcanzado el título de la
serie mundial, pero lo han hecho después de muchos contratiempos.
Cualquier otro equipo hubiera quedado a la deriva a mitad de temporada
con solo un pequeño porcentaje de lo que le pasó a los Yanquis,
pero ellos siguieron porque contaron con una gran cuota de suerte
y con un gran equipo. Como dijera el dueño George Steinbrenner,
tal vez no sea una franquicia llena de talentos, pero es el mejor
equipo de las grandes ligas.
¿Qué
pasará ahora? es la pregunta que muchos fanáticos se hacen. A
diferencia de la pasada temporada, cuando nuevamente culminaron
con el más codiciado título del mejor béisbol del mundo y dejaron
casi intacto el equipo, hoy es necesario reestructurarlo. Los
Yanquis están llenos de talentos, pero también de muchos veteranos.
Desde inicio de la campaña mi criterio fue que se reforzara el
cuadro de lanzadores, pero no se hizo. Se siguió contando con
los veteranos David Cone, Dwight Gooden, Mike Stanton y Roger
Clemens, quien venía con un historial fantástico, pero también
con algunos años encima, y esto casi les cuesta el campeonato.
Se hicieron algunos ajustes no tan significativos y casi con un
hospital terminaron, pero esto no puede seguir. Y eso lo entiende
todo el mundo. Días antes de culminar la serie mundial, Paul O’Neill
hablaba de que desconocía su futuro después de la serie, porque
estaba consciente de que su edad, 38 años, era el principal impedimento
para que los Yanquis lo tuviera en cuenta para las próximas campañas.
David Cone es otro caso similar, al igual que José Canseco, David
Justice, Glennallen Hill, Dwight Gooden, Luis Polonia y Mike Stanton,
entre otros. En el caso específico de los serpentineros, Nueva
York necesita otro zurdo en la rotación y uno más en el ‘bullpen’.
La noticia de que la gerencia de los Yanquis está a la caza de
Manny Ramírez, jardinero de los Indios de Cleveland que se declarará
agente libre, me ha llenado de optimismo. El patrullero dominicano
tuvo promedio de .351 con 38 jonrones y 122 remolcadas. Por tercer
año consecutivo bateó más de 30 cuadrangulares, impulsó más de
120 carreras, más de 150 imparables y más de 30 dobles. Quizás
sea uno de los más codiciados en el mercado de agentes libres,
el próximo verano.
La adquisición alivaría la ‘inventada’ necesidad de tener un bateador
de poder, además de ser un hombre bastante sólido en la defensa.
En 118 juegos solo cometió dos errores en el jardín derecho.
En síntesis, la temporada acaba de terminar para el equipo de
los Yanquis, pero para la administración apenas se inicia su trabajo
en la búsqueda de talentos en el mercado de agentes libres, además
del hecho de negociar con sus propios peloteros como en el caso
del panameño Mariano Rivera.
Para noviembre el panorama será un poco más claro que ahora, y
por ello nos daremos cuenta si los Yanquis irán con la idea de
ser contendores nuevamente, como es el deseo de todos sus seguidores,
o solo serán meros espectadores. Este año contaron con mucha suerte,
pero no siempre será así.
Nicolás
Espinosa
nespinos@prensa.com
[Para
volver a Deportes haga clic aquí]
|