Panamá, 7 de enero de 2001
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Arline G. Rushing
Una pacifista en Kosovo

La guerra incrementa el odio y la violencia entre los pueblos; pero aún en medio de esa violencia, hay muchos pacifistas que plantean la solidaridad humana como camino para la paz.

ILEANA GOLCHER
Especial para La Prensa
golcher@prensa.com

Junio de 1999. Kosovo. Las tropas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) irrumpieron en esta ciudad europea, para poner fin a una guerra de origen étnico que aún avergüenza a toda la humanidad. La fecha marcó el fin de la historia traumática para una de las etnias de la zona: los albanokosovares. Antes de que estallara la guerra, mujeres serbias, gitanas o goranzi, todas ellas junto a sus familiares, formaban parte del Kosovo multiétnico. Hay quienes afirman que Kosovo ha sido el último episodio bélico de los Balcanes. Una guerra cruel porque las mayores víctimas han sido de la población civil, especialmente las mujeres, sin excepción de etnias, de posición social ni de credos religiosos.

Las misiones de paz de Naciones Unidas

Las Naciones Unidas iniciaron en Kosovo una misión de paz que convocó a cientos de voluntarios de distintos países del mundo.

En el Centro de Información de las Naciones Unidas en Panamá se recibe documentación de todas las operaciones de paz que desarrolla la institución en todo el mundo. Sin embargo, durante los primeros meses del año 2000, se recibió un cuantioso bloque informativo sobre la Misión de Paz en Kosovo. Las imágenes de la televisión y de la prensa escrita mostraban un país sacudido por la guerra, sometido a la violencia y que acudía a los campos de refugiados por ‘‘la limpieza étnica’’ y luego por los bombardeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). La sensación percibida por Arline Rushing, panameña, quien labora en el Centro de Información, fue de profunda tristeza y se repetía constantemente: ‘‘Quisiera estar ahí y ayudar a las personas’’.

Una voluntaria panameña

Un buen día recibió un memorandum de la sede de Naciones Unidas en el que se informaba que todas aquellas personas que estaban interesadas en participar en la misión de paz en Kosovo deberían hacer la solicitud correspondiente. Y fue así que Arline decidió enviar su solicitud formal. Su sorpresa fue muy grande cuando algunos meses después le informaron que había recibido aprobación y debería estar en Kosovo a finales del mes de abril..

La misión de Kosovo se estableció por la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Se inició en junio de 1999.

En la actualidad hay diversidad de misiones de paz de Naciones Unidas en el mundo; la misión de Kosovo es una de las más complejas. Uno de sus objetivos fundamentales era realizar el registro de la población Serbia que había huido y que se encontraba en el área limítrofe, entre Kosovo y Serbia; además apoyar el proceso de las elecciones municipales que se efectuaron el 28 de octubre. Arline Rushine fue seleccionada como supervisora internacional del Registro de población que se llevó a cabo de abril a julio; las elecciones se realizaron en octubre.

Una panameña en Kosovo

Una de las primeras tareas fue efectuar una campaña de información pública para estimular a la población para que se registrara. Arline fue asignada a trabajar en la Organización de Seguridad y Cooperación de Europa, en la campaña de información pública. La misión estuvo conformada por personas de distintas nacionalidades; ‘‘yo fui una panameña en Kosovo’’, explica Arline.

Su nueva tarea significó trabajar intensamente con mujeres con aspiraciones políticas y los partidos políticos; fue así que Arline inició un proceso intenso de sensibilización de mujeres de distintos sectores sociales y económicos para animarlas a participar en cargos de elección popular. Con el propósito de garantizar la equidad en las elecciones se emitió una Resolución que exhortaba a los partidos a fijar una cuota mínima de 30% de participación femenina en los partidos políticos para poder efectuar las elecciones.

Organizar a las mujeres de Kosovo

Fueron meses de intensa labor en las que capacitaron a las candidatas para preparar sus mensajes y organizar la campaña política. Se seleccionaron cuatro entrenadoras, una de las cuales es panameña: Diana Luz Parada, quien a juicio de Arline tuvo una gran presencia y se convirtió en un factor decisivo en el éxito alcanzado.

Los efectos de la guerra

La vida en Kosovo no es nada fácil; según relata Arline, todas las personas tienen una historia dramática que narrar como consecuencia de la guerra; sus familiares, amistades o ellos mismos habían sido víctimas de una guerra que cobró miles de víctimas.

La mayoría de las personas residentes en Kosovo son de origen albanés. Las escenas han quedado grabadas para siempre en sus memorias. Tal vez esa sea la explicación al carácter agresivo y un tanto apesadumbrado de los kosovares, piensa Rushing. ‘‘La paz seguirá siendo un largo proceso de mediación, de concertación y de diálogo; las heridas son profundas y, en términos generales, siguen rechazando la convivencia con otras etnias’’.

‘‘He comprendido que para vivir en paz hay que renunciar a muchas cosas; por ejemplo el orgullo nacionalista, el sentido de la revancha, de la venganza. Trabajar por la paz significa primeramente una lucha personal con nuestros propios egoísmos, para luego querer cambiar el mundo’’, explica Arline. Su rostro se ilumina y sus recuerdos se alejan evocando las tantas escenas de muerte y vida que logró presenciar en Kosovo. Como aquella anécdota narrada por una señora albanesa que al acudir al campo de refugiados en Macedonia descubrió que su hijo se había escrito en una de sus piernas, su nombre y su dirección. Al ser interrogado, el niño respondió : ‘‘Por si me matan... saben quién soy’’.

Las decisiones heroicas ante la muerte

Otro señor le narró sus diálogos interiores ante la muerte: ‘‘Si me detienen los soldados, es probable que maten a mi hijo que tiene 12 años o que violen a mi hija que tiene 14. El decidió que mejor mataran a su hijo’’. Según relata Arline, todas esas historias son narradas por la gran mayoría de la población. Tuvieron que enfrentarse a la muerte y tomar decisiones heroicas. Su asistente de trabajo presenció ejecuciones masivas de todo tipo de personas: niños, ancianos, mujeres, jóvenes; la guerra no se detuvo ante nada ni ante nadie.

Kosovo vuelve a la normalidad

Arline vivió en Pristina, la capital de Kosovo. La vida cotidiana transcurre lentamente; hay racionamientos de luz y agua. Casi todos los días el fluido eléctrico se interrumpía y la vida se paralizaba. Tres horas de luz y de nuevo un apagón más. Las carreteras no han logrado ser reparadas y esta situación dificulta el tráfico. Pero el peligro mayor son las minas anti personales. Periódicamente se escuchan detonaciones como recuerdo de que el enemigo aún ronda en miles de sitios y puede estallar en cualquier momento en el sitio menos sospechado. El aire es pesado y un olor penetrante de uranio invade calles y ciudades; son el producto de las bombas provenientes de la OTAN...

Las más simples comodidades no forman parte aún de las familias en Kosovo. En verano el calor es sofocante, pero nadie tiene sistemas de aire acondicionado. Los edificios muestran aún los estragos de una guerra que costó decenas de miles de vidas humanas, según cálculos de las Naciones Unidas.

La guerra continúa

‘‘Admiro la labor mundial de las Naciones Unidas porque es intensa, permanente, y requiere del apoyo de la propia gente para que los objetivos puedan alcanzarse’’.

La paz se construye entre todos. Las misiones de paz de las Naciones Unidas deben ser apoyadas por las propias personas. Los panameños que vivimos la invasión sabíamos lo que significa la experiencia de la guerra. ‘‘Por supuesto la nuestra dista mucho de las proporciones dramáticas de la guerra de Kosovo, pero la guerra no ha pasado’’; aún se sienten sus secuelas en las actitudes mentales de las personas, muchas de las cuales insisten en no querer olvidar, en buscar la venganza. Aprendí a apreciar aún más el espíritu de paz, de lucha y de esperanza que nos caracteriza a los panameños, confiesa Arline.

Las mujeres, las más afectadas

Según opina Arline las mujeres son las más afectadas en esta guerra, porque tienen muchas responsabilidades y tienen poco acceso a la toma de decisiones. ‘‘Estoy segura de que si tuvieran acceso al poder emplearían ese poder a favor de las causas de la paz. No escogerían la guerra como la mejor alternativa. Como resultado de la guerra, miles de mujeres se agolpaban frente a las puertas de los improvisados campos de refugiados. Mientras ellas huían de la guerra, sus hijos, maridos, hermanos y padres luchaban en el frente o eran sometidos como prisioneros de guerra, torturados, masacrados y asesinados.

Han perdido a sus hijos y deben seguir alentando a sus otros hijos a que se mantengan firmes. La ciudad es víctima de la orfandad, de los desaparecidos, un escenario de dolor y pesadumbre. Las mujeres deberán enfrentarse solas a la vida. Deberán aprender a vivir una cultura machista que muchas veces les niega el derecho a participar y ellas no están lo suficientemente decididas a enfrentarse a las esferas del poder. Como resultado de las elecciones sólo el 8% de las mujeres fueron electas. Según Arline, resulta paradójico que las mujeres kosovares en la práctica no tienen derecho a la herencia de sus padres. Pese a que han logrado un relativo nivel de educación, las presiones sociales son aún muchas, y entonces terminan como amas de casa. Las diferencias étnicas, los recelos y las agendas de odio son ahora más patentes que nunca. La paz es una palabra que comienza a escribirse lentamente.

Valorar la paz y solidaridad con otros pueblos

La misión de Arline concluyó a finales de noviembre. Sus labores administrativas prosiguen en el Centro de Información. Por supuesto, nada es igual para ella. Lograr participar en esta misión de paz significó comprender de forma diferente la paz. Aprender a valorar lo que cuesta vivir respetando las diferencias étnicas. Por lo pronto Arline ha sido invitada a participar nuevamente en la Misión de Paz en Kosovo el próximo mes de abril del 2001. Aún no ha tomado una decisión al respecto.

Las personas pueden solicitar participar en las Misiones de Voluntariado de Naciones Unidas, mediante correo electrónico a la siguiente dirección: Hnet@un.org.

 
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