La
rebelión es inherente a toda verdadera creación. Es por esta
razón que a través de la historia numerosos artistas, ya sea
por idealismo o libertinaje, han tenido roces con las autoridades
(policiales, cívicas, religiosas, etc.) a las que han considerado
como los defensores de lo establecido, los conformistas sirvientes
de la ortodoxia. Y es que toda manifestación artística válida
es, en última instancia, un acto de transgresión, por medio
del cual se pretenden explorar y trascender los límites de
nuestra parca realidad.
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