Panamá, 22 de diciembre de 2000
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La cultura del alcohol: el consumo comienza en la adolescencia

Las cantidades de licor que se producen, comercializan e ingieren en Panamá se cuentan por millones de litros. Cada panameño (grande o chico) tiene a su disposición tres litros de licor permanentemente.

ILEANA GOLCHER
ESPECIAL PARA LA PRENSA
golcher@prensa.com

[Ultima de dos entregas]

Según indica la Organización Mundial de la Salud (OMS) existen datos a nivel mundial que dan cuenta de que entre el 5% al 10% del total de la población tiene problemas de alcohol. En Panamá, las cifras señalan que cerca de 280 mil personas tienen problemas relacionados con el alcohol. Datos provenientes del Ministerio de Salud reportan que el 50% de las personas que ingresan a los cuartos de urgencia por cualquier tipo de trauma están vinculadas al consumo de alcohol.

Alta producción de bebidas alcohólicas

Datos provenientes de la Contraloría General de la República, para febrero del 2000, reportan que la producción (en litros) de bebidas alcohólicas en la República es muy alta. Existen en el país dos empresa dedicadas a la producción de cerveza y cuatro empresas que producen bebidas alcohólicas que incluyen: anís, coñac, ginebra, ron, seco, vinos y vodka. La producción total en el mes de febrero del 2000 (la fecha más importante de producción y consumo de licor debido a los carnavales fue de 14 millones 36 mil 725 litros).

Además de estas cifras, se agregan las importaciones de licor que son sumamente altas; en este terreno hay más de 300 opciones de bebidas alcohólicas en el mercado panameño. Cabe recordar que la industria del licor es una de las más fuertes en el mercado mundial. Datos provenientes de la Dirección de Comercio Exterior de la Contraloría General de la República indican que la importación de cervezas para el año 1999 alcanzó la suma de 1 millón 732 mil 712 litros; se agrega la importación de licor que asciende a 8 millones 128 mil 448, lo que totaliza la cantidad de 9 millones 861 mil 150 litros. Los niveles de importación de licor también presentan una amplia gama de otro tipo de bebidas alcohólicas, por ejemplo: vinos de uvas frescas, champaña, vinos, ron, whiskey y muchas bebidas más. En la categoría de vino espumoso, champaña y vino de postre con grado alcohólico superior al 20%, la cifra de importación es de 1 millón 100 mil 130 litros.

Millonaria inversión publicitaria

Las cifras anteriores permiten dimensionar que el volumen de producción requiere de altas inversiones publicitarias que asocien el licor con toda clase de placeres y posibilidades. Desde el ‘‘triunfo’’ con las mujeres, la permanente ‘‘chispa de la vida’’, el machismo, el reconocimiento social y el triunfo en los negocios.

Perfil del alcohólico en Panamá

El documento ‘Estudio diagnóstico y factores de riesgo para el consumo de tabaco, alcohol y otras drogas en escolares panameños de primer ciclo secundario’, publicado en 1997 por la Coalición de Panamá: por una comunidad libre de drogas, indica que el alcohol etílico es una de las sustancias prevalentes entre todas las drogas estudiadas con el 47% y un consumo activo del 29.2%. La muestra del estudio estuvo conformada por 5 mil 229 estudiantes del primer ciclo de educación secundaria de colegios oficiales y particulares de todo el país y cuyas edades oscilan entre los 12 y 18 años de edad. Desde el punto de vista del sexo, su consumo es mayor en la población masculina con 45.9% frente al 37.4% del sexo femenino. Al analizar el comportamiento por edad, se observa el incremento del consumo a medida que va avanzando de edad: un 29% a los 12 años, hasta más del doble en estudiantes de 15 años y más edad (64%).

¿Por qué se consume licor?

Según explica el médico Miguel Cedeño Tello, psiquiatra y especialista en adicciones del Ministerio de Salud, el incremento del consumo de alcohol ha prevalecido durante la última década; los estudios indican que las personas que han consumido alguna vez alcohol en su vida fluctúa entre el 77% y el 80%, sobre todo en la ciudad de Panamá. Las causas, según Cedeño, son atribuibles a los patrones culturales de la población cuya vida gira alrededor del alcohol, que es considerado como un ‘‘facilitador social’’.

Otro factor es el machismo, que refuerza la idea de que mientras más alcohol se consume, el hombre es más ‘‘macho’’. Finalmente el alcohol es una droga de consumo legal en Panamá, por lo tanto hay miles de establecimientos en los que se puede comprar sin ninguna restricción.

Las explicaciones sicológicas al consumo de alcohol, según Cedeño, indican que las personalidades reprimidas en sus sentimientos buscan en el alcohol las formas de desinhibirse y sacar a flote su verdadera personalidad.

Tal como indica la psiquiatra Dora de Da Costa, el panameño empieza a beber entre los 12 y los 14 años; es más frecuente en los varones que en las mujeres, aunque en los últimos años se ha incrementado la cifra de mujeres alcohólicas. Bebe en compañía; aprendió a beber en su propia casa y le gustan las bebidas con buen sabor.

A medida que se busca el placer producido por la bebida, se incrementan las dosis hasta que llega el momento de beber para controlar su dolor. Y es que la abstinencia produce síntomas: náuseas, mareos, dolores fuertes de cabeza, temblores... La tolerancia es ascendente, y tiene un correspondiente con el hígado; el alcohol se metaboliza; llega el momento que el hígado no funciona y se produce la tolerancia invertida: es decir, el funcionamiento del hígado es muy pobre y el poco alcohol consumido es capaz de provocar borrachera.

Los programas de Alcohólicos Anónimos

La organización Alcohólicos Anónimos responde a principios de tipo espiritual, que trabaja sobre la base de los 12 pasos y de 12 tradiciones; con 75 años de funcionamiento a nivel mundial y 50 años de trabajo en Panamá, con 85 grupos a nivel nacional y un promedio de mil 500 personas en recuperación.

El único requisito para ingresar a Alcohólicos Anónimos es el deseo de dejar la bebida. No se pagan honorarios ni cuotas. El objetivo primordial de la organización es mantener sobrios a sus miembros y ayudar a otros.

Alcohólicos Anónimos es un programa de autoayuda a las personas que aceptan que la vida se les ha vuelto ingobernable. Las metas son de 24 horas: ‘‘No beber una copa de alcohol... hoy’’. Se busca cambiar el estilo de vida; es decir, lograr tapar la botella y aprender a vivir en sobriedad y vencer sus defectos de carácter.

La metodología de trabajo de Alcohólicos Anónimos gira en función de terapias colectivas basadas en la estrategia de 12 pasos; según indican sus miembros directivos el margen de recuperación de los miembros es muy alto.

Los 12 pasos

1. Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.

2. Llegamos a creer que un Poder Superior a nosotros mismos podría devolvernos el sano juicio.

3. Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios.

4. Sin miedo hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos.

5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nuestros defectos.

6. Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios nos liberase de nuestros defectos.

7. Humildemente le pedimos que nos liberase de nuestros defectos.

8. Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos.

9. Reparamos directamente a cuantos nos fue posible el daño causado, excepto cuando al hacerlo implicaba perjuicio para ellos o para nosotros.

10. Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivocábamos lo admitíamos inmediatamente.

11. Buscamos a través de la oración y la meditación mejorar nuestro contacto consciente con Dios, como nosotros lo concebimos, pidiéndole solamente que nos dejase conocer su voluntad para con nosotros y nos diese la fortaleza para cumplirla.

12. Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar el mensaje a los alcohólicos y de practicar estos principios en todos nuestros asuntos.

 
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