La cultura del alcohol: el consumo comienza en la adolescencia
Las
cantidades de licor que se producen, comercializan e ingieren
en Panamá se cuentan por millones de litros. Cada panameño (grande
o chico) tiene a su disposición tres litros de licor permanentemente.
ILEANA
GOLCHER
ESPECIAL
PARA LA PRENSA
golcher@prensa.com
[Ultima
de dos entregas]
Según indica la Organización Mundial de la Salud (OMS) existen
datos a nivel mundial que dan cuenta de que entre el 5% al 10%
del total de la población tiene problemas de alcohol. En Panamá,
las cifras señalan que cerca de 280 mil personas tienen problemas
relacionados con el alcohol. Datos provenientes del Ministerio
de Salud reportan que el 50% de las personas que ingresan a los
cuartos de urgencia por cualquier tipo de trauma están vinculadas
al consumo de alcohol.
Alta
producción de bebidas alcohólicas
Datos
provenientes de la Contraloría General de la República, para febrero
del 2000, reportan que la producción (en litros) de bebidas alcohólicas
en la República es muy alta. Existen en el país dos empresa dedicadas
a la producción de cerveza y cuatro empresas que producen bebidas
alcohólicas que incluyen: anís, coñac, ginebra, ron, seco, vinos
y vodka. La producción total en el mes de febrero del 2000 (la
fecha más importante de producción y consumo de licor debido a
los carnavales fue de 14 millones 36 mil 725 litros).
Además de estas cifras, se agregan las importaciones de licor
que son sumamente altas; en este terreno hay más de 300 opciones
de bebidas alcohólicas en el mercado panameño. Cabe recordar que
la industria del licor es una de las más fuertes en el mercado
mundial. Datos provenientes de la Dirección de Comercio Exterior
de la Contraloría General de la República indican que la importación
de cervezas para el año 1999 alcanzó la suma de 1 millón 732 mil
712 litros; se agrega la importación de licor que asciende a 8
millones 128 mil 448, lo que totaliza la cantidad de 9 millones
861 mil 150 litros. Los niveles de importación de licor también
presentan una amplia gama de otro tipo de bebidas alcohólicas,
por ejemplo: vinos de uvas frescas, champaña, vinos, ron, whiskey
y muchas bebidas más. En la categoría de vino espumoso, champaña
y vino de postre con grado alcohólico superior al 20%, la cifra
de importación es de 1 millón 100 mil 130 litros.
Millonaria
inversión publicitaria
Las
cifras anteriores permiten dimensionar que el volumen de producción
requiere de altas inversiones publicitarias que asocien el licor
con toda clase de placeres y posibilidades. Desde el ‘‘triunfo’’
con las mujeres, la permanente ‘‘chispa de la vida’’, el machismo,
el reconocimiento social y el triunfo en los negocios.
Perfil
del alcohólico en Panamá
El
documento ‘Estudio diagnóstico y factores de riesgo para el consumo
de tabaco, alcohol y otras drogas en escolares panameños de primer
ciclo secundario’, publicado en 1997 por la Coalición de Panamá:
por una comunidad libre de drogas, indica que el alcohol etílico
es una de las sustancias prevalentes entre todas las drogas estudiadas
con el 47% y un consumo activo del 29.2%. La muestra del estudio
estuvo conformada por 5 mil 229 estudiantes del primer ciclo de
educación secundaria de colegios oficiales y particulares de todo
el país y cuyas edades oscilan entre los 12 y 18 años de edad.
Desde el punto de vista del sexo, su consumo es mayor en la población
masculina con 45.9% frente al 37.4% del sexo femenino. Al analizar
el comportamiento por edad, se observa el incremento del consumo
a medida que va avanzando de edad: un 29% a los 12 años, hasta
más del doble en estudiantes de 15 años y más edad (64%).
¿Por
qué se consume licor?
Según
explica el médico Miguel Cedeño Tello, psiquiatra y especialista
en adicciones del Ministerio de Salud, el incremento del consumo
de alcohol ha prevalecido durante la última década; los estudios
indican que las personas que han consumido alguna vez alcohol
en su vida fluctúa entre el 77% y el 80%, sobre todo en la ciudad
de Panamá. Las causas, según Cedeño, son atribuibles a los patrones
culturales de la población cuya vida gira alrededor del alcohol,
que es considerado como un ‘‘facilitador social’’.
Otro factor es el machismo, que refuerza la idea de que mientras
más alcohol se consume, el hombre es más ‘‘macho’’. Finalmente
el alcohol es una droga de consumo legal en Panamá, por lo tanto
hay miles de establecimientos en los que se puede comprar sin
ninguna restricción.
Las explicaciones sicológicas al consumo de alcohol, según Cedeño,
indican que las personalidades reprimidas en sus sentimientos
buscan en el alcohol las formas de desinhibirse y sacar a flote
su verdadera personalidad.
Tal como indica la psiquiatra Dora de Da Costa, el panameño empieza
a beber entre los 12 y los 14 años; es más frecuente en los varones
que en las mujeres, aunque en los últimos años se ha incrementado
la cifra de mujeres alcohólicas. Bebe en compañía; aprendió a
beber en su propia casa y le gustan las bebidas con buen sabor.
A medida que se busca el placer producido por la bebida, se incrementan
las dosis hasta que llega el momento de beber para controlar su
dolor. Y es que la abstinencia produce síntomas: náuseas, mareos,
dolores fuertes de cabeza, temblores... La tolerancia es ascendente,
y tiene un correspondiente con el hígado; el alcohol se metaboliza;
llega el momento que el hígado no funciona y se produce la tolerancia
invertida: es decir, el funcionamiento del hígado es muy pobre
y el poco alcohol consumido es capaz de provocar borrachera.
Los
programas de Alcohólicos Anónimos
La
organización Alcohólicos Anónimos responde a principios de tipo
espiritual, que trabaja sobre la base de los 12 pasos y de 12
tradiciones; con 75 años de funcionamiento a nivel mundial y 50
años de trabajo en Panamá, con 85 grupos a nivel nacional y un
promedio de mil 500 personas en recuperación.
El único requisito para ingresar a Alcohólicos Anónimos es el
deseo de dejar la bebida. No se pagan honorarios ni cuotas. El
objetivo primordial de la organización es mantener sobrios a sus
miembros y ayudar a otros.
Alcohólicos Anónimos es un programa de autoayuda a las personas
que aceptan que la vida se les ha vuelto ingobernable. Las metas
son de 24 horas: ‘‘No beber una copa de alcohol... hoy’’. Se busca
cambiar el estilo de vida; es decir, lograr tapar la botella y
aprender a vivir en sobriedad y vencer sus defectos de carácter.
La metodología de trabajo de Alcohólicos Anónimos gira en función
de terapias colectivas basadas en la estrategia de 12 pasos; según
indican sus miembros directivos el margen de recuperación de los
miembros es muy alto.
Los
12 pasos
1. Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol, que nuestras
vidas se habían vuelto ingobernables.
2. Llegamos a creer que un Poder Superior a nosotros mismos podría
devolvernos el sano juicio.
3. Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado
de Dios.
4. Sin miedo hicimos un minucioso inventario moral de nosotros
mismos.
5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano,
la naturaleza exacta de nuestros defectos.
6. Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios nos liberase
de nuestros defectos.
7. Humildemente le pedimos que nos liberase de nuestros defectos.
8. Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos
ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos.
9. Reparamos directamente a cuantos nos fue posible el daño causado,
excepto cuando al hacerlo implicaba perjuicio para ellos o para
nosotros.
10. Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando
nos equivocábamos lo admitíamos inmediatamente.
11. Buscamos a través de la oración y la meditación mejorar nuestro
contacto consciente con Dios, como nosotros lo concebimos, pidiéndole
solamente que nos dejase conocer su voluntad para con nosotros
y nos diese la fortaleza para cumplirla.
12. Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de
estos pasos, tratamos de llevar el mensaje a los alcohólicos y
de practicar estos principios en todos nuestros asuntos.
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